¿Qué sucede con las criptomonedas después de la muerte o el divorcio?

El futuro siempre es algo incierto, aún más cuando hablamos de criptomonedas. Con su volatilidad y anonimato el valor de lo que poseemos puede cambiar rápidamente. Una cuestión que ronda en el pensamiento de muchos es: ¿Qué sucederá con este activo digital si me divorciase o el día de mi muerte? Veámoslo a continuación.

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Aunque hay gente que lleva casi una década haciendo uso de las criptomonedas. Algunos se hayan hecho ricos, y algunos, una vez ricos hayan vuelto al punto de partida. Muchas personas aún no se han asomado hacia el espacio de las criptomonedas.

El mundo blockchain y el de las criptomonedas continúa siendo una novedad en muchos aspectos. Los diferentes proyectos blockchain continúan en desarrollo, ya sea iniciando o para su mejora constante. Los gobiernos de los distintos países del mundo están aún intentando entender qué le está pasando al mundo y cómo hacerle frente. Algunos han optado por sumergirse en él y crear su propia criptomoneda o incorporar la tecnología blockchain. Otros, han preferido intentar regular las criptomonedas o prohibir todo lo relacionado a ellas.

Un ámbito en que las criptomonedas están creando un serio dolor de cabeza es en el tema legal. No está claro cómo han de tratarse los activos digitales en comparación con activos de naturaleza similar como bonos y acciones.

Según comentó Michael Yuille de Northern Cross Wealth, un asesor de inversiones:  “La principal preocupación en este momento es que, como la criptografía está descentralizada, no hay nadie que regule las transacciones, por lo que hay demasiadas oportunidades para el fraude. En el último mes más o menos, varios exchanges han sido pirateados y los inversores han perdido dinero“.

Aunque regulásemos las criptomonedas y fueran tratadas como activos, su descentralización y anonimato continuarían presentes. Y aunque pueda parecer que únicamente ciertas instituciones o gobiernos se preocupen por su futuro, no es exactamente así. Stephan Haynes, de la firma de abogados Gillan y Veldhuizen, ha hablado sobre las cuestiones que preocupa a los inversores. Entre futuras consecuencias impositivas y posibles regulaciones externas, la principal preocupación según él debería referirse a: “¿Qué sucede con mis criptomonedas en la muerte y el divorcio?” Y realmente este es uno de los aspectos que puede despertarnos muchas dudas.

Las criptomonedas y el testamento

Obviamente, las criptomonedas son activos que forman parte de los bienes de aquellos que las poseen. Con lo cual, debe someterse al impuesto sobre el patrimonio en caso de fallecimiento.

Aunque pueda parecer algo muy novedoso, las criptomonedas no se escapan de los principios generales de la ley de sucesión. Como cualquier otra inversión que podamos haber realizado, forma parte del activo de nuestro patrimonio.

No obstante, la incertidumbre se apodera de nosotros cuando pensamos en dejar nuestro activo digital para atrás. Las criptomonedas se almacenan en wallets especiales para criptomonedas. A estas wallets solo puede accederse con una contraseña que únicamente posee el propietario. Sin la clave privada es imposible acceder al activo. Con lo cual, si alguien fallece sin habérsela revelado a nadie, no podrán acceder a ellas. Como sucedió en el Reino Unido donde los herederos de cierta cantidad de criptomonedas percibieron que no tenían como acceder a ella.

Es de vital importancia asegurar nuestro patrimonio para poder evitar divisiones o que acabe en manos de quien no deseamos. Mantener un testamento actualizado es crucial para garantizar que nuestros bienes llegarán a las manos de quienes deseamos. Y de la misma forma las criptomonedas también pueden incluirse y deberíamos hacerlo. Pero no hay que olvidar que quienes escojamos deberán poder tener acceso a ellas. Debemos saber hacerles llegar la información que necesitan. Ya sea, incluyendo la información relevante sobre el acceso a la wallet o asegurándonos de que dispondrán de la información necesaria para hacerlo en su debido momento. No obstante, hay que ir con mucho cuidado con los Hackers. Si estos se hacen con las claves de sus cuentas, puede darlas por perdidas.

Las criptomonedas y el divorcio

Por muy actual que las criptomonedas puedan ser, no se escapan de los principios generales de nuestra ley patrimonial. No obstante, como con cualquier tipo de activo, hay que tener en cuenta el tipo de matrimonio del que se trata. Pero, el aspecto más importante es de lejos ese, la verdadera dificultad se encuentra en determinar el valor del patrimonio. Determinar el valor del patrimonio de un cónyuge para fines de distribución cuando su patrimonio está constituido por criptomonedas es realmente complicado.

El anonimato que rodea a las criptomonedas también puede ser un factor que dificulte este proceso aún más. Si pueden utilizarse para evadir impuestos y para el lavado de dinero  también pueden ocultarse durante el divorcio. Para intentar evitarlo es importante solicitar tanto la documentación de las cuentas bancarias comunes como las relativas a las criptomonedas. Y, a través de esta, identificar si hay transacciones que indiquen la posible existencia de cuentas de criptomonedas.

Por otro lado, es difícil determinar el valor de estos activos a efectos de impuestos y distribución. El precio de las criptomonedas es tan volátil que en tan solo algunas horas su situación financiera puede cambiar drásticamente. Durante el proceso de divorcio, alguien que debería obtener una fortuna podría ver como esta se desvanece, o viceversa. Como consecuencia de ello, las ganancias de capital y el impuesto a la renta también deben tenerse en cuenta. El cambio en el valor generarán consideraciones impositivas en el cálculo de la disolución.

Según Yuille: “Algún día habrá un lugar para las criptomonedas en la vida cotidiana, puede que antes de lo que algunas personas piensan. Pero antes de que Bitcoin y otras criptomonedas sean utilizadas diariamente por las masas, es necesario regularlas como un activo”.

Es de vital importancia que nos aseguremos de que nuestro patrimonio está a salvo frente a lo que pueda venir. Tener certeza de que frente a un divorcio o la muerte estos acaben en buenas manos.