La mayoría de la gente común que gracias a los medios de comunicación habrá tenido contacto con el termino “blockchain”, quizá lo ha interpretado como una especie de aparato, algún otro misterioso dispositivo tecnológico de esta era, al que se le atribuyen poderes espectaculares. Al público se le vende Blockchain como sinónimo de la “última panacea” que todo lo puede y todo lo arregla.

Pero lejos de los incandescentes reflectores de los medios, que, cuando conviene, todo lo ensalzan y magnifican, la llamada tecnología de la cadena de bloques es uno de esos avances técnicos que estuvo largo tiempo durmiendo el sueño de los justos. Hace diez años ya, gracias a los buenos oficios de un individuo con ideas utópicas sobre la autodeterminación financiera de la gente y un antifaz japonés, la tecnología blockchain salió de las sombras para poner al planeta de cabeza. La revolución de blockchain promete cambiar no solamente la manera en que está definido el dinero, sino muchos otros elementos de nuestra vida actual.

Entonces, ¿qué es blockchain?

Una cadena de bloques es una base de datos distribuida, lo que significa que una copia de la misma estructura de información es alojada y mantenida por muchos dispositivos que no están sujetos a algún control central común. Esta base de datos soporta una lista creciente de registros ordenados, llamados bloques. Cada bloque tiene una marca de tiempo y un vínculo con el bloque que le antecede.

cadena de bloques

A los usuarios de una cadena de bloques sólo se les permite cambiar las partes de la cadena de bloques sobre las que tienen autoridad. Esta autoridad viene dada por la posesión de unas piezas informáticas llamadas “claves privadas”, que vienen a ser las llaves con las que son abiertos los registros y que permiten su edición. Las distintas copias de una blockchain se mantienen sincronizadas entre sí gracias al empleo de funciones de encriptamiento que participan en diversas operaciones de la cadena.

Seguridad integrada en los registros de la cadena

Las blockchains son bases de datos seguras por diseño. El concepto fue introducido en 2008 por Satoshi Nakamoto (seudónimo, aún desconoce su verdadera identidad), y se implementó por primera vez en 2009 como parte esencial del protocolo de Bitcoin, la primera criptomoneda. Es precisamente gracias a la aparición de Bitcoin en aquél entonces, que la tecnología subyacente de cadenas de bloques se ha convertido, junto a las monedas virtuales, en el fenómeno tecnológico más reciente, arrebatando los titulares que antes ocupaban la Inteligencia Artificial (IA) y la Internet de las Cosas (IOT).

Blockchain sirve como el libro mayor público para todas las transacciones de Bitcoin y muchas otras criptomonedas. Al utilizar la tecnología blockchain, Bitcoin fue la primera moneda digital en resolver el problema del doble gasto, sin que una autoridad central o servidor principal tuviera que intervenir. A diferencia del dinero y las monedas reales, los archivos electrónicos pueden copiarse (duplicarse), lo que implica un doble gasto potencial.

blockchain explicado simple

En una cadena de bloques, la seguridad está reforzada a través del servicio distribuido de sello de tiempo (uno de los elementos que hace que cada bloque sea único) y una red de igual a igual. El resultado es una base de datos que se administra de forma autónoma de manera descentralizada. Esto convierte a las blockchains en excelentes herramientas para registrar eventos, como transacciones, gestión de identidades, pruebas de procedencia y registros médicos. Esencialmente, la tecnología blockchain contiene el potencial de la desintermediación a gran escala en el procesamiento de transacciones y los intercambios comerciales.

Como funcionan las cosas en una cadena de bloques

Cualquier persona puede publicar lo que quiera en Internet y luego otras pueden acceder a esa información desde cualquier parte del mundo con el dispositivo apropiado. Mediante una blockchain, un individuo puede enviar valor a cualquier lugar del planeta en donde se pueda tener acceso una copia de la cadena. Como se mencionó antes, el truco consiste en tener una clave privada, creada a través de funciones de encriptado, que nos confiere la capacidad para modificar aquellos bloques donde dicha clave tiene autoridad.

Usando nuestra clave privada y la clave pública de otra persona, podemos transferir el valor de lo que esté almacenado en una sección específica de la cadena de bloques.

Por lo tanto, siguiendo con el ejemplo de Bitcoin, las claves se utilizan para actualizar información contenida en los bloques, que hacen referencia a unidades de que representan valor financiero, es decir, monedas digitales. La ocurrencia de la transacción, que tradicionalmente era controlada por los bancos, queda registrada y sellada por la blockchain.

blockchain clave privada

Una cadena de bloques también cumple una segunda función, al establecer confianza e identidad, dado que nadie puede alterar una cadena de bloques sin estar en posesión de las claves correspondientes. Las modificaciones no autorizadas por esas claves son rechazadas por la red. Claro está, al igual que podría pasar con un asalto en la calle, el usuario podría sufrir un ataque de piratería informática y perder el control de sus claves. Este es un riesgo latente, inherente a la naturaleza del sistema que nos ocupa.

Lo que se trata de dejar claro aquí es que las funciones de intermediación llevadas a cabo por los bancos, como verificar las identidades para evitar fraudes y luego registrar transacciones legítimas, son sustituidas más rápida y eficientemente por los mecanismos imbuidos en una cadena de bloques.

Por qué blockchain lo cambiará todo

Ahora, la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a compartir información a través de una plataforma en línea mundial distribuida: Internet. Contrariamente, cuando se trata de transferir valor, es decir, dinero, propiedad intelectual o derechos de propiedad, normalmente recurrimos a instituciones u organismos tradicionales centralizados, como los bancos o agencias del estado. Incluso los métodos de pago en línea que están ligados a Internet desde hace mucho tiempo, como PayPal, por ejemplo, por lo regular contemplan la participación de algún elemento del sistema heredado, bien sea bajo la forma de tarjetas de crédito o de una cuenta bancaria.

La tecnología Blockchain ofrece la pasmosa posibilidad de eliminar a estos intermediarios, y lo hace al satisfacer tres funciones importantes: registrar transacciones, establecer identidad y establecer contratos, todo lo cual sigue siendo realizado, en su mayor parte, por el sector de servicios financieros.

cambio digital

La salida de los intermediarios en esta ecuación tiene implicaciones profundas, ya que el mercado de servicios financieros es el sector más grande de la industria en términos de utilidades. Reemplazar incluso una fracción de esto con un sistema de cadena de bloques significaría un recorte importante en los ingresos del sector. En este sentido, el cambio pudiera darse muy a largo plazo. Como ya se está viendo, algunas instituciones financieras lo que buscarán es apoyarse en la tecnología blockchain con el propósito de permanecer competitivos y no perder la parcela de participación que tradicionalmente han manejado.

Ejecución automática de contratos

La función de establecer contratos representa un amplio abanico de oportunidades para blockchain. Aparte de una unidad de valor (como alguna de las criptomonedas conocidas), las cadenas de bloques pueden usarse también para almacenar cualquier tipo de contenido digital, lo que incluye claramente programas informáticos.

Dichos programas podrían estar diseñados para activarse toda vez que determinados actores ingresen sus claves y establezcan condiciones para un contrato. Tales contratos pudieran, a su vez, alimentarse de fuentes externas de datos, como información geopolítica, estado del clima, cotizaciones de la bolsa y otros, y de esta forma conocer el momento en que las condiciones acordadas por las partes se han cumplido y dar ejecución al contrato de manera automática.

blockchain contratos inteligentes

Este tipo de programas ya operan en las cadenas de bloques y se les da el nombre de contratos inteligentes. La red más conocida por haberlos implementado primero es Ethereum, que los puso a disposición desde sus inicios en 2015.

El caso de los contratos inteligentes es sólo un ejemplo de las capacidades de las cadenas de bloques que pueden ser aprovechadas. La tecnología blockchain, junto a las criptomonedas, cambiarán al mundo para siempre y muchos de los beneficios que puedan derivarse de ambos todavía están por descubrirse.

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