Tether, la importante pero a la vez polémica startup de blockchain que respalda a la criptomoneda estable del mismo nombre, acaba de hacer una jugada por demás interesante.

Según parece, la compañía asociada a Bitfinex puso en circulación $60 millones de USDT recién hechos.

Analistas siguen atentos a esta nueva inyección de USDT en el ecosistema, mientras intentan adelantarse a los efectos que esto pueda tener sobre el precio de Bitcoin. Las ultimas 48 horas han sido intensas para los intercambios; BTC ganó $700, para desplomarse luego otros cientos de dólares.

Tether vuelve a las andadas

La operación de Tether fue detectada por el equipo de Whale Alert, quienes se encargan de monitorear regularmente la red para registrar movimientos considerables de criptomonedas. Los datos recogidos por estos vigilantes de ballenas indican que la tesorería de Tether posee $60 millones más de monedas en su haber.

Según Paolo Ardoino, de Bitfinex, las unidades de Tether sí fueron creadas, pero no circularán de inmediato.

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“Formarán parte de nuestro inventario hasta que se decida sacarlas al mercado”, dice. La compañía hizo algo parecido en 2019. Ese año, en junio, Tether encendió su máquina de hacer de monedas y acuñó más de 150 millones de dólares en USDT con ella.

La preocupación de que las emisiones de Tether puedan manipular el precio de BTC en alguna forma sigue presente. Esto a raíz de un estudio de 112 paginas, publicado en 2018 por dos académicos estadounidenses.

En el informe, John Griffin, de la Universidad de Texas (Austin) y Amin Shams, profesor de Finanzas en la Universidad Estatal de Ohio, presentan la relación que encontraron entre las nuevas monedas de USDT creadas en 2017 y el notable incremento en el valor de Bitcoin que se registró durante el año.

¿Más combustible para Bitcoin?

Para el ecosistema, la llegada de un nuevo flujo de USDT es interpretada ya como la antesala de  movimientos alcistas en los precios de las criptomonedas. Dados los antecedentes, montones de monedas estables frescas tienden a revitalizar los mercados, favoreciendo así el optimismo de los inversores.

Como ejemplo, podemos citar lo que sucedió en junio de 2019. El día 11 del mes, Tether sacaba del horno $150 millones de USDT. En esa fecha, BTC se cotizaba en las bolsas con valores que se encontraban entre los 7.925 y 8.196 dólares.

Dos semanas después, Bitcoin llegó a negociarse en algunas bolsas hasta por $13.793 (CoinMarketCap), el precio más alto conocido desde que en febrero de 2018 alcanzara los $11.372.

La mala reputación de Tether comenzó a gestarse cuando, en principio, se negaron a demostrar, mediante auditoria externa, que en realidad sus monedas estables en circulación estaban respaldadas 1:1 por dólares norteamericanos.

Después vinieron las sospechas que apuntaban hacia una manipulación en el precio de Bitcoin, mediante impresiones de nuevos Tether en momentos específicos.

La investigación de Griffin y Shams, que se llamó “Is Bitcoin Really Un-Tethered?” reveló que el valor de BTC en 2017 fue impulsado por la acción de una sola ballena en el mercado. Y pudo hacerlo empleando montones de USDT.

Como era de esperarse, la compañía Tether se desentendió de semejante vinculación. En su defensa, alegaron que consideraban improbable que un solo actor pudiera ejercer, por sí solo, una influencia tan determinante en las bolsas de criptomonedas.

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Además, aseguraron que las monedas de USDT no habían participado jamás en ningún tipo de manipulación.

Lamentablemente para Tether, su papel de “mala de la película” no acaba allí. Definitivamente, la compañía se ha convertido en la oveja negra del ecosistema de las criptomoneda, por los varios incidentes en los que se ha visto envuelta a lo largo del tiempo:

Tether y Bitfinex, suspendidas por Wells Fargo

En abril de 2017, fondos cercanos a los 180 millones de dólares, pertenecientes a Bitfinex y Tether, fueron repentinamente congelados por Wells Fargo, uno de los bancos de mayor tradición en los Estados Unidos.

Simultáneamente, Tether se quejaba de que sus transferencias internacionales estaban demorando más de lo que razonablemente cabría esperar.

Según la compañía, el bloqueo de Wells Fargo comenzó desde el 18 de abril. A partir de ese día, las transacciones entre ella y sus asociados bancarios en Taiwán no estaban siendo procesadas.

Lo cierto es que Wells Fargo había notificado previamente a los bancos taiwaneses que trabajaban con Bitfinex la suspensión de las transferencias. Dado que Bitfinex no figuraba como cliente del banco norteamericano, no recibió aviso alguno.

Lo que siguió fue una escaramuza legal, en la que tanto Bitfinex como Tether se querellaron contra Wells Fargo. El banco restituyó los servicios, liberando también los fondos bloqueados. Las firmas exigían una compensación de $75.000, a la que renunciaron luego de que la situación fuera resuelta.

Surge el tema de las auditorias

Otra mancha en el historial de Tether han sido las sospechas sobre su emisión de monedas USDT sin el correspondiente depósito de respaldo en dólares de los Estados Unidos. Como se comentó antes, los volúmenes de Tether impresos “de la nada” tuvieron que ver con el rally de Bitcoin en 2017.

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Para sacar esta molesta espina de sus espaldas, Tether contrató los servicios de Friedman LLP, una firma de contaduría asentada en Nueva York. Friedman está especializada en auditorias y viene operando desde 1948.

Aunque un reporte preliminar de los auditores dio a conocer en septiembre de 2017 que las reservas en efectivo de Tether coincidían con la cantidad de USDT circulantes ($442,9 millones), el informe completo sobre los resultados de la revisión nunca llegó a producirse.

En enero del año siguiente, Tether y Friedman LLP tomarían caminos separados. Lo más insólito del caso es que Tether argumentó que disolvía la asociación con la compañía auditora debido a la “extrema meticulosidad” con la que llevaba a cabo sus procedimientos, cosa que causaría un retraso considerable en la culminación de la revisión.

Se desconoce si Tether disolvió el contrató con Friedman, o fue la firma auditora quien se rehusó a servir de chivo expiatorio para encubrir las faltas de los primeros.

Independientemente de cómo haya ocurrido, Friedman borraría de su sitio web el nombre de Bitfinex de entre la lista de sus clientes. Al parecer, ellos tampoco soportaron el rigor con el que los expertos de Friedman revisaron sus libros.

Le tocaría el turno en marzo a Freeh Sporkin & Sullivan LLP (FSS), una firma legal basada en Washington D.C. fundada por Louis Freeh, quien había trabajado como director en el FBI en fechas pasadas.

El 1 de junio de 2018, y sin aviso previo, FSS pondría su lupa sobre las cuentas de Tether, declarando como consecuencia que los fondos de respaldo ($2,538 mil millones) que debían existir para los USDT en circulación, efectivamente se encontraban en poder de la compañía, sobrepasándolos incluso por 7 millones de dólares. El reporte fue hecho publico el día 18.

Louis Freeh sería entrevistado también por Yahoo Finance, ansiosos por saber en qué medida mejoraría la imagen de Tether luego de su veredicto. Freeh resaltó el interés de los medios en que las cuentas de Tether concordaran con el circulante de sus monedas estables.

Pero hizo, además, una acotación importante: una auditoría completa no sólo se centra en el aspecto financiero, sino que también incluye el cumplimiento de políticas de la OFAC (Oficina para el Control de Activos en el Extranjero), manejo del secreto bancario e implementación de practicas contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

En declaraciones aparte, FSS aclara que el trabajo llevado adelante por ellos no debe considerarse como una “auditoría oficial”, tal como las efectuadas por firmas especializadas, a saber, Deloitte, E&Y, y otras. Tal vez por ello, los resultados obtenidos por los sabuesos de FSS han sido desestimados por los medios.

El affaire Tether-Bitfinex

Ya lo dice el refrán que reza “no hay nada oculto entre el cielo y la tierra que no salga algún día a la luz”. Y en el caso de la relación amor-odio que existió (o existe) entre Tether y Bitfinex, esto no ha podido ser más cierto.

Los rumores decían que entre ambas compañías había una especie de “gato encerrado”, que estaban conectadas en alguna forma, aunque nadie era capaz de explicar cómo. Pero, como le sucede a muchos amores furtivos, llegó el Día del Apocalipsis para Tether y Bitfinex: los llamados “Paradise Papers” lo descubrieron todo.

El ICIJ, o Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos, un organismo al que pertenecen los profesionales de la comunicación más curiosos, persistentes e incisivos del planeta, destapó el secreto que los rumores de radio-blockchain no pudieron confirmar antes:

Un individuo con el rocambolesco nombre de Ludovicus Jan Van Der Velde fungía, según los documentos, como el jefe, el mandamás, el CEO de ambas firmas.

Vamos, que el escándalo sería más o menos parecido al que se hubiera desatado si cualquiera de los poderosísimos laboratorios transnacionales, donde se fabrican los medicamentos actuales, apareciera como socio en la construcción de hospitales, clínicas y otros centros de salud.

En honor a la verdad, los responsables de tal descubrimiento fueron dos periodistas alemanes que no resultaron hermanos por pura casualidad. Frederick Obermaier y Bastian Obermayer, reporteros de medio “Süddeutsche Zeitung” recibieron una avalancha de documentos electrónicos en 2017 donde aparecían mencionados variopintos personajes de la esfera mundial.

El turbio asunto de los “Paradise Papers” dejó desnudas a 120.000 almas inocentes, jurídicas o naturales, que aprovechaban ciertos paraísos fiscales para, egoístamente, ahorrarse unos pocos millones en impuestos de sus fabulosos ingresos.

La bigamia ejecutiva de Van Der Velde fue quizá un pequeño desliz, si comparamos su caso con los que han seguido saliendo a la luz. 

Establemente hackeada

Si lo miramos detenidamente, 2017 fue un año de lo más salado para Tether. A juzgar por las apariencias, eso es lo que podemos afirmar. Pero vaya uno a saber lo que de verdad sucedió puertas adentro de la compañía que más dinero ha hecho con una criptomoneda estable, hasta ahora.

El 19 de noviembre, Tether recibió la visita de unos hackers que cargaron consigo un botín cercano a los 31 millones de dólares en monedas de USDT. En el mundo digital nadie se encuentra a salvo, pero los piratas informáticos que atacaron a Tether prefirieron hacer el retiro por la ventanilla de su tesorería, que irlos a sacar de un intercambio.

Una cita que no fue a ciegas

La pareja dispareja de Tether y Bitfinex tampoco estuvo libre de problemas en diciembre, pues tuvieron que responder a idénticas citaciones amablemente dispensadas el día 6 por la Commodity Futures Trading Commission, CFTC.

Las razones pudieron haber tenido que ver con la falta de auditorías formales de ambas compañías, la supuesta manipulación del precio de Bitcoin mediante inyecciones de USDT en el mercado, o el triángulo existente entre las firmas y el personaje conocido como Ludovicus Jan Van Der Velde.

El aterrizaje forzoso de Tether

¿Recuerdan la película “En busca de la Felicidad”? En el film, cada tanto, el personaje de Will Smith finaliza una sección de la cinta diciendo “esta parte de mi vida se llama…”, añadiendo una palabra que describía la etapa que había concluido.

Pues bien, citando la frase ya mencionada, diremos que “esta parte de la historia se llama: Tether, una criptomoneda estable, que puede ser bastante inestable”. No existe nada más contradictorio que, al referirse a una stablecoin, pueda decirse que su precio subió, bajó, o “acabó por estrellarse”. ¿No se supone que es estable?

Bueno, con Tether se demostró que tal suposición es más falsa que la sinceridad en la política. Tal vez un poco incomprendida, las stablecoins por estar amarradas al precio de una moneda fíat se consideran “más estables” que una criptomoneda ordinaria, lo que ya es mucho decir.

Lo que sucedió con Tether en octubre de 2018 fue uno de esos vaivenes que raramente una stablecoin debería protagonizar. Una sucesión de eventos hizo que el precio de USDT terminara aterrizando de emergencia, por debajo de su valor pareja, el dólar, el 15 de ese mes.

tether coins

Al mismo tiempo, y comprobando el “Teorema de Tether”, la stablecoin de TrustToken, TrueUSD, reportaba ganancias del 4%. Bitfinex había bloqueado los depósitos fíat en la plataforma y millones de USDT salieron como capitales golondrina, disparados hacia cuentas externas desconocidas.

El precio de Tether se resintió, bajando hasta $0,954. Casualmente, esa pérdida del 35,5% fue casi lo mismo que ganó el valor de TrueUSD durante la crisis. Para el día 29, la paridad con el dólar estaba casi restablecida, llegando USDT hasta los $0,994.

Días antes, la compañía había quemado la cantidad de 500 millones de monedas, esperando conseguir con ello que el precio de Tether volviera a la normalidad, o al menos eso fue lo que se especuló. Ante los rumores, Kasper Rasmussen, director de comunicaciones de Bitfinex, aclaró que la quema no tenía relación alguna con la recuperación del valor de USDT.

La pregunta del millón

¿Es que acaso no hay nadie en Tether que pueda poner una mano sobre la Biblia, otra sobre la Constitución Norteamericana, con la tercera aferrarse a un puñado de cruces, y jurar solemnemente que ellos realmente poseen absolutamente todos los dólares necesarios para respaldar a su moneda estable? ¿Acaso es tan difícil?

Según Demelza Hays, analista financiera de la firma alemana especializada en el manejo de inversiones Incrementum AG, ninguna de las instituciones bancarias con las que ha trabajado Tether ha podido verificar una correlación 1:1 entre los depósitos en dólares estadounidenses de la compañía y los USDT en manos de los usuarios.

“Y hasta que un tercero lo demuestre de manera fehaciente, una duda más que razonable seguirá existiendo en la mente de todos”, agrega Hays.

Los términos de servicio de Tether especifican que “no procesarán quejas formales, ni ofrecen garantías de ningún tipo” a sus usuarios. Anteriormente, la advertencia era más explícita, indicando que “no existe derecho contractual, o de otra índole, o reclamo legal que nos obligue a entregar dinero a cambio de los USDT en su posesión”.

Hays opina que el reinado de Tether puede estar próximo a su fin.

Mientras no existan mejores alternativas, los inversores seguirán prefiriendo USDT a pesar de todo”, afirma. La analista sentencia: “el surgimiento de las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) y de otras criptomonedas estables se quedará con la parte del mercado que por ahora les pertenece”.

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