Quizá sea Monero la moneda digital más conocida entre las que proporcionan verdadera privacidad a sus usuarios. Salida de una de las costillas de Bytecoin por allá en el año 2014, Monero comenzó a captar los titulares no precisamente por sus cualidades de invisibilidad, sino por las “malas compañías” que se le atribuían.

Bytecoin, una criptomoneda que todavía goza de buena salud (existe desde 2012), salió de las mentes de unos desarrolladores muy motivados, que se propusieron ofrecer transacciones realmente anónimas en las cadenas de bloques.

La moneda Bytecoin tiene la distinción de haber sido la primera moneda virtual en utilizar el protocolo CryptoNote, ahora extendido por todo el ecosistema.

Luego del incidente de Silk Road, por el cual Ross Ulbricht está pagando doble cadena perpetua, más cuarenta años de prisión (seguirá preso en el más allá), salió a la luz que las transacciones de Bitcoin podían ser rastreadas, hasta lograr identificar a las partes involucradas.

En respuesta a esta falta de privacidad de Bitcoin, fue que CryptoNote salió a escena, jugando en pareja con Bytecoin.

Monero y el mundo del cibercrimen

A principios del 2018, se perfilaba una tendencia en el mundo de la delincuencia digital. Las monedas digitales centradas en la privacidad iban ganando preferencia en las actividades ilegales en línea. Criptomonedas como Monero, Verge o Zcash comenzaron a usarse con mayor frecuencia en las operaciones ilícitas de la Dark Web.

En ese entonces, un extensa investigación de la compañía Bromiun reportó, entre varios datos, que la ciberdelincuencia lograba lavar unos USD 200 mil millones cada año.

El informe apuntaba también que los delincuentes informáticos estaban dejando de emplear Bitcoin en sus transacciones, para usar en su lugar las monedas virtuales con privacidad mejorada, como Monero.

El Dr. Michael McGuire, un académico de la Universidad de Surrey en Reino Unido, es el autor del estudio. McGuire también provee en el trabajo las desorbitantes cifras que produce anualmente el bajo mundo tecnológico.

El sector más lucrativo es el de los mercados ilegales en línea, que dejan unos USD 860 mil millones de ingresos; le sigue el espionaje industrial, con USD 500 mil millones. Por la venta de datos robados (tarjetas de crédito, por ejemplo) se obtienen alrededor de USD 160 mil millones.

El comercio de software malicioso junto al alquiler de servicios de hacking significan unos USD 1,6 mil millones de ganancias. En último lugar encontramos al ransomware, mediante el cual los malhechores de Internet se embolsan aproximadamente USD 1 mil millones cada año.

Reina de la minería ilegal

En realidad, la mala fama de Monero comenzó a despegar luego de que el malware de minería de criptomonedas se difundiera ampliamente. Según la firma especializada en software de seguridad Check Point, el cryptojacking afectó durante el 2019 a 10% más compañías que las que fueron víctimas del ransomware.

En el cryptojacking, los piratas informáticos infectan equipos con malware de minería oculta, extrayendo monedas digitales empleando el CPU del computador sin que el usuario se de cuenta. Monero, que es una criptomoneda relativamente fácil de minar, sigue siendo la preferida para estos casos.

De hecho, un estudio conjunto entre el King’s College de Londres y la Universidad Carlos III de Madrid reveló que aproximadamente el 4,5 por ciento de las monedas de Monero en circulación provienen de la minería ilegal causada por el cryptojacking.

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Esto concuerda con lo reportado por la firma eSentire en su informe Threat Intelligence. Según ellos, la actividad de minería ilegal por cryptojacking registró un aumento del 1.500 por ciento en 2018 respecto al año que le precedió.

La compañía estima que esto se debió, en parte, a la facilidad con la que se puede comprar el software de minería oculta en línea (USD 35, en promedio).

Monero Invisible: Europol no pudo con ella

Las autoridades internacionales han encontrado en Monero una verdadera fortaleza de privacidad, en cuanto a monedas digitales se refiere. Un analista senior de Europol, Jerek Jakubcek, así lo dejó saber en medio de la discusión que llevó adelante desde el Centro Europeo de Ciberdelitos de Europol.

En vista del auge experimentado por las criptomonedas de privacidad dentro del quehacer criminal digital, los organismos de seguridad más importantes a nivel mundial han estado siguiendo atentamente el desarrollo de las mismas.

Durante el seminario de Europol, transmitido en línea desde La Haya, Jakubcek comparó la traceabilidad de las transacciones de Bitcoin con las que realizan los usuarios de Monero. En condiciones ordinarias, al usar un navegador web convencional, las operaciones transadas en BTC pueden rastrearse completamente, de punto a punto.

Las capas de cebolla de TOR

En algunos casos, cuando las unidades de Bitcoin han sido procesadas por algún servicio de mezclado, donde mediante algoritmos se agrega un poco de opacidad a la criptomoneda, el rastreo se complica en cierto grado. Pero inclusive mezclando las monedas, es posible realizar un análisis provechoso.

Para evitar que los ciberdelincuentes se sigan sirviendo de ellos, los servicios de mezclado de criptomonedas están siendo vigilados constantemente. Ha ocurrido también el cierre de uno de los mayores de ellos, Bestmixer, al encontrarse incurso en el delito de lavado de dinero.

Cuando el usuario se apoya en un navegador como TOR, que utiliza técnicas de cifrado y enrutamiento por capas, las direcciones IP de origen y destino logran enmascararse y son resistentes, casi perfectamente, al análisis.

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Si agregamos la privacidad de Monero a la red proporcionada por TOR, las operaciones efectuadas con esta moneda digital llegan a ser invisibles.

Cooperación de los intercambios

Las bolsas de negociación de monedas digitales están obligadas a ligar las cuentas que manejan a una identidad verificada la mayoría de las veces.

De esta forma, la camino oculto que toman las transacciones de Monero queda expuesto ante una investigación. Las autoridades enfrentan lo que para ellas es un problema de opacidad, cuando las operaciones se realizan de igual a igual.

Las mejores en privacidad

Existen siete monedas digitales que se destacan en lo relativo a la privacidad que proporcionan sus redes:

Monero

Encabezando la lista, tenemos a Monero (XMR). Empleando la tecnología de anillos de firmas y direcciones sigilosas, Monero logra cubrir de manera eficiente las huellas de sus usuarios. Además, su algoritmo RingCT permite ocultar también los montos involucrados en las transacciones, proporcionando así una opacidad total.

Dash

Contemporánea con Monero, tenemos a Dash (DASH). Tomando el acrónimo de Digital Cash, Dash utiliza un mecanismo denominado PrivateSend para anonimizar sus transacciones. Mediante esta tecnología las operaciones de varios usuarios se mezclan y son presentadas al mundo exterior como una sola operación.

Zcash

Zcash (ZEC) se promociona como “el protocolo HTTPS” para las monedas digitales, debido a sus características de seguridad y privacidad. Lo que hace Monero con RingCT, lo logra Zcash mediante el uso de una figura de criptografía llamada “prueba de cero conocimiento” (ZKP).

Verge

En vez de acudir a las acrobacias criptográficas para ofrecer operaciones ocultas a sus usuarios, la criptomoneda Verge (XVG) se apoya en dos elementos esenciales. Primero, utiliza la red TOR para enmascarar el punto de origen y el punto de destino de las transacciones donde participa la moneda.

Segundo, toma la tecnología del Proyecto de Internet Invisible (I2P) y encripta las comunicaciones antes de ser enviadas a través de los enrutadores de la red TOR.

Komodo

La moneda digital Komodo (KMD) proviene del mismo ADN que Zcash. Utiliza, además, una característica derivada de la prueba de cero conocimiento, llamada z-SNARK.

La red de Komodo ofrece una bolsa de negociación propia descentralizada, BarterDEX, y ha sido una de las redes pioneras en la implementación de un tipo particular de contratos inteligentes, que se conocen como intercambios atómicos (atomic swaps).

Bitcoin Private

En el caso de Bitcoin Private (BTCP) no estamos hablando de una bifurcación, como suele ser ordinariamente, sino de una moneda híbrida. Aquí se encuentran mezclados los genes de la cadena de bloques Bitcoin y la moneda derivada de Zcash, ZClassic (ZCL).

Los puntos fuertes de Bitcoin Private son el uso de un tamaño de bloque mayor que el de Bitcoin, y la implementación del protocolo z-SNARK, herencia de su pariente Zcash.

Pivx

Usando el protocolo Zerocoin, ingeniado por un grupo de investigadores de la Universidad John Hopkins, tenemos, para finalizar, a la criptomoneda Pivx (PIVX). Esta moneda virtual permite a sus usuarios acumular privadamente cantidades de Pivx y ser retribuidos por mantenerlas, gracias a su protocolo de prueba de participación (PoS).

Pivx se apoya también en la red TOR, donde reside su billetera, y es una plataforma que se precia de ofrecer transacciones realmente veloces en el ecosistema.

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