¿Crees conocer todas las posibles aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) en el mundo actual? Tal vez te asombres al escuchar que la tecnología podría ser utilizada en la industria de las fragancias.

Durante muchos años los franceses se han enorgullecido de siglos perteneciendo al negocio olfativo, y los maestros de aromas profesionales, que a menudo son llamados como “narices”, pueden pasar incluso décadas aprendiendo el oficio. Ciertamente la creación de un perfume a menudo es considerada como un arte a la medida.

Compañías de cosméticos importantes como Coty y Estée Lauder escriben cheques gigantes a las agencias de fragancias de la historia, que se encargarán de emplear meticulosos químicos de perfumes, escrupulosos en el arte de la aromacología.

Creo que la mayoría estaría de acuerdo con que se requiere una importante habilidad para desarrollar una fragancia extremadamente valiosa, y extremadamente humana. A veces no nos percatamos del inmenso don que poseemos al poder oler, después de todo es un sentido que la ciencia dice que tiene la capacidad más fuerte para evocarnos recuerdos o desencadenar emociones y estados de ánimo.

Sin embargo cuando pensamos en perfumes, probablemente se les venga a la mente Chanel, Dior, Givenchy, Yves Saint Laurent o Jo Malone; pero jamás pensarías en IBM.

Por lo que para sorpresa de muchos, IBM Research se asoció con uno de los principales productores de sabores y fragancias con sede en Alemania que cuenta entre sus clientes a Esteé Lauder, Coty y Victoria’s Secret L Brands, Symrise, con el objetivo de crear una inteligencia artificial que sea capaz de inventar perfumes.

Han decidido nombrarla Philyra en honor a la diosa de la avaricia de la fragancia y fue creado en el Centro de Investigación Thomas J. Watson de IBM. La herramienta de inteligencia artificial utiliza un algoritmo de aprendizaje automático para estudiar la base de datos de Symrise de aproximadamente 1,7 millones de fórmulas con el objetivo de identificar patrones y nuevas combinaciones para encontrar una brecha potencial en el mercado y llenarla con un nuevo aroma. Encuentra materias primas alternativas, deduce la dosis según los patrones de uso humano y cómo los humanos tienden a responder antes de compararlo con las fragancias existentes. Este análisis instantáneo de gran alcance puede ayudar realmente a los perfumistas, ofreciendo ideas que anteriormente no habían sido pensadas.

Philyra

Por ejemplo, cuando se le pidió al sistema que creara la interpretación “más creativa” de una fragancia creada hace 12 años, el sistema IA generó una fórmula que eliminó un material obsoleto y aumentó la dosis de un aroma popular de sándalo. También se introdujo inesperadamente en la mezcla de madera de cedro, otro ingrediente popular entre los consumidores de hoy, dijo David Apel, vicepresidente de Symrise y perfumista senior de fragancia fina.

“La inteligencia artificial es la única innovación que ha ocurrido en la perfumería” desde que la industria comenzó a usar moléculas sintéticas a fines del siglo XIX, expresó Apel, quien además añadió que ha estado estudiando perfumes durante 38 años, dijo en una entrevista. “El proceso de creación de una fragancia generalmente toma de seis meses a cuatro años. Esto sucedió muy rápido. Lo que realmente sorprendió (con la IA) fue seguir probando cosas nuevas e innovadoras. Está tomando su propia decisión sobre el aspecto del perfume. Nos da ideas novedosas”.

David Apel trabaja en la fragancia diseñada por IA.

Philyra está trabajando actualmente en dos perfumes que se lanzarán a mediados de 2019 para la marca brasileña O Boticário, una importante empresa de belleza en Brasil que también tiene ventas en otros países. Ambos perfumes fueron modificados ligeramente por un maestro perfumista para asegurar que se enfatizara una cierta nota y que se pegara a la piel el tiempo suficiente. Symrise también planea distribuir esta tecnología a sus maestros perfumistas de todo el mundo y a su Escuela de Perfumería para ayudar a capacitar a los estudiantes.

Los dos aromas, cuyos nombres no han sido revelados por el momento, comenzarán a venderse en las 4.000 ubicaciones de O Boticário el próximo año.

Pero más allá de hacerte oler mejor, IBM cree que la tecnología puede ayudar en otros usos, como sabores, adhesivos cosméticos, lubricantes y materiales de construcción.

En el caso de los perfumes que Philyra hizo para Boticário, la marca solicitó aromas que apuntarían a los millennials que viven en Brasil. Philyra comparó las fórmulas con los aromas que eran populares en esa área y rango de edad y llegó a dos. El primero, de acuerdo con el perfumista senior de Symrise, David Apel, huele a “cosas que solo puedo asociar con la cocina exótica… semillas de alholva, vainas de cardamomo verde, semilla de zanahoria, todo envuelto con una nota base rica, lechosa y mantecosa”. La otra fragancia es un aroma afrutado y floral, aparentemente dirigido a las niñas, y tiene aromas de té de Osmanthus con lichi y pachulí, que Apel denomina “inocente, brillante y efervescente”.

“No está en la paleta normal de los materiales que habría usado”, dijo.

Si bien O Boticário es la primera compañía de belleza que se va a sumergir en la venta de fragancias diseñadas por la inteligencia artificial, probablemente no sea la última.

“Muchas marcas lo están pensando”, manifestó Achim Daub, presidente global de Symrise de aromas y cuidados. “Ahí es donde la creatividad podría ser muy diferente”.

Un aspecto relevante es que enfatizan que la comunidad no se debe preocupara porque la IA deje a los perfumistas sin trabajo.

“Predecimos en el espacio en blanco lo que a la gente le gustará y generará lo que creemos que es prometedor y mostraremos a los perfumistas“, dijo Richard Goodwin, científico investigador principal de IBM Research, en una presentación el martes. “La perfumería es arte. Cada artista tiene su propio estilo”.

“Esto no significa que la IA está reemplazando a la perfumería. Este es un aprendiz. Philyra puede mirar la historia de la perfumería para ver lo que funcionó en el pasado y lo que podría haber funcionado aquí en comparación con China. Todavía requiere de la experiencia de un perfumista”. Por lo que todavía la inteligencia artificial no reemplazara a los humanos en la tarea, todavía.

¿Cómo funciona?


Como mencionamos anteriormente Symrise alimenta a la inteligencia artificial con 1.7 millones de fórmulas de fragancias que fueron recolectadas a lo largo de los años. Esto incluye infinidad de aromas que han sido vendidos a diversos gigantes dentro de la industria, así como sabores y mezclas que se utilizan para productos como la pasta de dientes, alimentos para mascotas, detergentes, velas, bocadillos y refrescos.

Además Symrise compartió información sobre cómo se habían desempeñado en ventas con IBM. Philyra agregó toda la información a una base de datos y los comparó con los datos adicionales de los clientes proporcionados por Symrise, como qué aromas eran los más vendidos y dónde, quién los estaba comprando y qué demografía de edad prefiere qué olores. Philyra puede usar esa información para crear nuevas fórmulas dirigidas a datos demográficos específicos.

Goodwin, describe a este desarrollador de fragancias artificiales como “un sistema cuyo aprendizaje creó una fragancia como un aprendiz humano”.

“Al igual que un aprendiz aprendería de un maestro qué combinaciones de ingredientes funcionarán bien, como lo que sería un buen sustituto para el aceite de naranja y cuándo, o cuándo agregar aceite de rosa en lugar de limón, el aprendizaje automático creará una fragancia basada en lo que funcione mejor “, dice.

Y es así como el sistema logra crear un aroma desconocido y focalizado a cierto nicho de mercado.

¿Por qué Symrise eligió a IBM para este proyecto?

Un portavoz de la empresa afirma que la firma decidió contratar a IBM después de leer sobre como el Chef Watson, una aplicación de cocina basada en inteligencia artificial que fue creada por IBM.

Además comentan que la idea surge a partir de la consideración de que los componentes de mezcla, elaboración y olores habían llegado a un punto donde todos se parecían, por lo que pensó que la IA podría ayudar a la compañía a innovar.

Symrise también invirtió recientemente $ 6 millones en Phlur, la startup de fragancias que vende sus perfumes a los clientes en línea al combinar los aromas con música y fotografía.

Es lógico que Symrise desee aumentar su velocidad y eficiencia en el desarrollo de fragancias: es un mercado interesante del que se puede sacar mucho provecho. De hecho un dato curioso es que el mercado mundial de fragancias tiene un valor de $ 48 mil millones, de acuerdo a Euromonitor.

Los perfumes son vacas comerciales para las marcas de moda porque son una compra accesible. La mayoría no puede comprar un bolso de Chanel, y mucho menos ropa de la marca, pero una botella de Chanel No. 5 es mucho más asequible.

Recordemos como estableció Charles Darwin, aquellos que no logran evolucionar a medida que lo hace el medio en el que se encuentran, desaparecen.

Es por ello que muchas compañías dentro de la industria de la belleza conducen sus marcas hacia los algoritmos, desde Stitch Fix hasta Choosy. Incluso han despertado la curiosidad del gigante minoritas, H&M quien desea utilizar la IA para predecir con mayor certeza lo que se venderá para que no tener nuevamente perdidas de $4.3 millones.