Debido a la creciente preocupación por un sesgo de censura percibido en las plataformas de redes sociales como YouTube, Facebook y Twitter, la demanda de redes sociales resistentes a la censura está en aumento. Una serie de startups de blockchain pretenden utilizar un modelo descentralizado para preservar la libertad de expresión en la era digital. ¿Pero puede funcionar una plataforma de redes sociales completamente descentralizada?

Hay una docena o más de plataformas de redes sociales que están construidas sobre la cadena de bloques. Algunos son proyectos abandonados, otros muestran un gran potencial, todos han luchado para obtener y mantener una base de usuarios significativa.

Redes sociales blockchain

Steemit y Minds se han convertido en las dos plataformas sociales descentralizadas más populares, cada una con más de un millón de usuarios registrados. Ambas plataformas pueden denominarse redes de medios sociales incentivadas, ya que recompensan a los usuarios en criptomonedas por contribuir a sus redes.

Lanzada en 2016, Steemit se ejecuta en la cadena de bloques Steem y premia a sus usuarios en su moneda digital nativa STEEM por publicar, curar y comentar sobre el contenido. Steem fue la primera plataforma de pago por blog que aprovechó los pagos de moneda digital de bajo costo para su mecanismo de recompensa y se ha beneficiado enormemente de su ventaja en este nuevo y creciente segmento de redes sociales.

Steemit tiene casi 1,2 millones de usuarios registrados, con aproximadamente medio millón de usuarios activos que discuten una amplia gama de temas como noticias, deportes, política y tecnología, pero con la mayor parte de las discusiones centradas en las monedas digitales, ya que la base de usuarios proviene en gran parte de esta comunidad. Después de un fuerte impulso inicial en 2019, la plataforma ha tenido dificultades para retener el interés de los usuarios.

Minds se refiere a sí misma como una red social descentralizada de código abierto que paga a los usuarios en criptomonedas por contribuir. Lanzada en 2015, el objetivo de la compañía es “que los creadores de contenido recuperen su libertad de Internet, sus ingresos y su alcance social”, según su whitepaper.

En la actualidad, Minds, que está basada en Ethereum, tiene 1,25 millones de usuarios registrados, de los cuales poco más de 100.000 están activos en la plataforma.

Un nuevo competidor interesante en el espacio de redes sociales impulsada por blockchain es la plataforma Voice, que se está desarrollando en la red EOS. Voice, que todavía está en modo beta, promete la propiedad de los datos y las recompensas financieras para los usuarios a través de su token nativo.

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Con el respaldo financiero de Block.One y la gran comunidad de EOS, Voice está preparada para convertirse en uno de los mejores contendientes entre las redes de medios sociales habilitadas por blockchain. Esta semana se reveló que Block.One pagó US$ 30 millones por el dominio de Voice.com.

Otros notables proyectos de redes sociales habilitadas por blockchain incluyen Mastodon, DTube, Sapien y Yours.

Secuestro social en línea

Los beneficios de las redes sociales descentralizadas incluyen la resistencia a la censura, la propiedad de los datos personales, la mejora de la curación del contenido, menos anuncios, o ninguno, y nuevos modelos de monetización de contenido.

Sin embargo, a pesar de estos beneficios obvios, hay un lado oscuro en un modelo de red social completamente descentralizado y 100% resistente a la censura. ¿Qué pasa cuando alguien en el mundo puede publicar lo que quiera?

Imagine una red de medios sociales que permita la privacidad del usuario a través del cifrado y la integración Tor (el navegador Brave implementa Tor), incentive la contribución del usuario a través de un modelo de recompensa basado en tokens, cura el contenido puramente basado en los votos del usuario y se ejecuta sin ningún tipo de autoridad que pueda ingresar a la plataforma para realizar cambios, o edita una vez que la red está en vivo. Por muy atractivo que parezca para los defensores de la libertad de expresión, el resultado probablemente no será agradable.

Si los operadores de una red de medios sociales no pueden editar o eliminar el contenido, la plataforma probablemente será secuestrada. Una red social de “se vale todo” estaría lista para convertirse en un montón de contenido ilegal, actividades delictivas y discursos de odio. En otras palabras, se transformaría rápidamente en lo que las secciones de la web oscura se han convertido hoy en día. Estas plataformas ya existen, pero debido a su contenido extremo, no crecen más allá de sus pequeñas comunidades.

La red social Gab se inició para preservar la libertad de expresión y, en algún momento, se planificó avanzar hacia un modelo descentralizado basado en blockchain. Esta red sido criticada por permitir publicaciones de contenido racista.

El autogobierno de la comunidad, a través de la votación ascendente y descendente de contenido, un elemento básico entre las plataformas de redes sociales “descentralizadas” de la actualidad, sólo mitigaría este problema en cierta medida. El contenido no deseado puede no mostrar tendencias o aparecer en la página principal de la plataforma, pero los usuarios que accedan a la plataforma en busca de contenido ilegal no tendrán que buscar mucho para encontrarlo. Cualquier opción de búsqueda, ya sea basada en texto o hashtag, permitiría un acceso rápido a cualquier persona que busque pornografía ilegal, drogas u otros materiales ilícitos.

Descentralización calculada

A medida que más usuarios de las redes sociales se vuelven cada vez más descontentos con la forma en que los actores dominantes en el espacio manejan los datos y censuran el contenido, no sería una sorpresa ver el comienzo de migraciones de ellos hacia alternativas más descentralizadas.

Las plataformas que ofrecen más libertad de opinión, propiedad de los datos de los usuarios y modelos de incentivo que les permiten a los participantes monetizar sus contribuciones, están preparadas para atraer a más personas en los próximos años. Como mínimo, obligarán a las principales redes sociales a considerar o incluso adaptar sus modelos de negocios para que sean más éticos y se centren en el usuario.

Las redes sociales totalmente descentralizadas, que operan sin términos de servicio y que pueden ser utilizadas por cualquier persona para publicar cualquier cosa, son difíciles de escalar. Y foros del tipo darknet, que atienden a las minorías que disfrutan de contenido extremista, ya hay suficientes.

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