El jefe del Banco de Inglaterra advierte sobre un "próximo forcejeo" con EE.UU. por la supervisión de las stablecoins

El gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Andrew Bailey, ha lanzado una seria advertencia sobre lo que describió como un "próximo forcejeo" regulatorio con Estados Unidos en torno a la supervisión de las stablecoins. Durante una intervención reciente, Bailey señaló que la falta de garantías de reembolso claras en la legislación estadounidense, particularmente bajo el proyecto de ley conocido como GENIUS Act, podría permitir que tokens respaldados por el dólar inunden el sistema financiero británico en caso de una crisis. La declaración refleja la creciente tensión entre los enfoques regulatorios de ambas naciones mientras el mercado de activos digitales continúa expandiéndose.
El principal punto de fricción, según explicó el gobernador, radica en las diferencias fundamentales entre los marcos legales propuestos en Estados Unidos y los ya establecidos en el Reino Unido. Mientras que el BoE ha impulsado un modelo de supervisión estricto que exige que los emisores de stablecoins mantengan reservas líquidas y ofrezcan garantías de reembolso inmediatas a los tenedores, el GENIUS Act —una iniciativa legislativa bipartidista en el Congreso estadounidense— presenta lagunas significativas en este aspecto. Bailey advirtió que, en un escenario de pánico financiero, las stablecoins emitidas bajo el paraguas regulatorio estadounidense podrían carecer de los mecanismos necesarios para proteger a los inversores, lo que generaría un efecto contagio hacia la economía británica.
La preocupación del Banco de Inglaterra no es meramente teórica. En los últimos años, el mercado de stablecoins ha crecido hasta alcanzar una capitalización de más de 150 mil millones de dólares, con tokens como USDT de Tether y USDC de Circle dominando el ecosistema. Estos activos, diseñados para mantener una paridad 1:1 con el dólar estadounidense, se utilizan ampliamente en plataformas de trading, préstamos descentralizados (DeFi) y pagos transfronterizos. Sin embargo, episodios como el colapso de TerraUSD en 2022 demostraron que la falta de reservas adecuadas y garantías de reembolso puede desencadenar crisis sistémicas, erosionando la confianza en todo el sector cripto.
El gobernador subrayó que el Reino Unido ya ha avanzado en la creación de un marco regulatorio para stablecoins, con la Ley de Servicios y Mercados Financieros de 2023 otorgando al BoE y a la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) poderes para supervisar estos activos. Este enfoque, que exige transparencia en las reservas y la capacidad de los emisores para canjear tokens por moneda fiduciaria en todo momento, contrasta con la propuesta estadounidense. Según Bailey, si el GENIUS Act se aprueba sin endurecer sus disposiciones sobre garantías de reembolso, las stablecoins respaldadas por dólares podrían fluir hacia el mercado británico sin los mismos estándares de protección, creando un desequilibrio regulatorio difícil de gestionar.
La advertencia del BoE también refleja un debate más amplio sobre la soberanía financiera en la era de los activos digitales. Mientras que Estados Unidos busca posicionarse como un hub global para la innovación en criptomonedas con un enfoque más permisivo, el Reino Unido ha optado por una estrategia de "mismo riesgo, misma regulación". Bailey dejó claro que, sin una coordinación internacional sólida, las diferencias en los marcos legales podrían generar arbitraje regulatorio, donde los emisores opten por jurisdicciones con requisitos más laxos, exponiendo a los inversores a riesgos innecesarios.
Analistas del sector han señalado que el "forcejeo" anticipado por Bailey podría intensificarse si la administración estadounidense, bajo un posible nuevo liderazgo político, acelera la aprobación del GENIUS Act sin incorporar las salvaguardas que exige el BoE. Por ahora, el Banco de Inglaterra ha instado a los reguladores globales, incluidos los de la Unión Europea y el G20, a presionar por estándares mínimos comunes. En un mercado donde las stablecoins se han convertido en la columna vertebral de la liquidez cripto, la falta de armonización regulatoria no solo amenaza la estabilidad financiera británica, sino que también pone a prueba la capacidad de los bancos centrales para mantener el control sobre sus sistemas monetarios en un mundo cada vez más digitalizado.
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