El bufete Fenwick & West demandado por 525 millones de dólares por su presunto papel en el colapso de FTX

Veinte víctimas del colapso de FTX han presentado una demanda colectiva contra el prestigioso bufete de abogados Fenwick & West, reclamando 525 millones de dólares en daños. Los demandantes alegan que la firma legal no se limitó a representar al exchange de criptomonedas, sino que participó activamente en la construcción de la infraestructura legal y corporativa que permitió que el presunto fraude de Sam Bankman-Fried operara durante años sin ser detectado. La acción legal, presentada ante un tribunal federal, representa uno de los primeros intentos de responsabilizar directamente a los asesores externos de FTX por las pérdidas sufridas por los inversores.
Según la denuncia, Fenwick & West habría desempeñado un papel mucho más amplio que el de un simple asesor legal externo. Los demandantes sostienen que el bufete ayudó a estructurar las complejas entidades offshore de FTX, redactó contratos y acuerdos que ocultaban la verdadera naturaleza de las operaciones, y proporcionó opiniones legales que daban una aparente legitimidad a prácticas que luego resultaron ser fraudulentas. La demanda señala específicamente que los abogados de Fenwick & West estaban al tanto de que los fondos de los clientes se mezclaban con los activos de Alameda Research, la firma de trading hermana de FTX, y que esta estructura permitió el desvío de miles de millones de dólares.
El caso plantea preguntas fundamentales sobre la responsabilidad de los bufetes de abogados en el ecosistema cripto. Tradicionalmente, los asesores legales gozan de cierta inmunidad bajo el argumento de que simplemente interpretan y aplican la ley para sus clientes. Sin embargo, los demandantes argumentan que Fenwick & West cruzó la línea entre el asesoramiento legal y la participación activa en la creación de un esquema fraudulento. La demanda alega que la firma no solo conocía las irregularidades, sino que diseñó las estructuras legales que las hicieron posibles, lo que la convierte en cómplice del fraude.
Fenwick & West no es un actor menor en el mundo de las criptomonedas. El bufete, con sede en Silicon Valley, ha sido uno de los asesores legales más influyentes del sector, representando a docenas de startups blockchain, exchanges y fondos de inversión. Su reputación de excelencia en tecnología y startups le otorgaba un sello de aprobación que muchos inversores consideraban crucial. La demanda sugiere que esta misma reputación fue utilizada para dar una fachada de legitimidad a FTX, engañando a inversores y reguladores que confiaban en que una firma de su prestigio no permitiría irregularidades graves.
El monto de 525 millones de dólares no es arbitrario. Los demandantes buscan recuperar las pérdidas sufridas por un grupo específico de veinte víctimas, aunque el caso podría sentar un precedente para que miles de otros afectados presenten reclamaciones similares. La cifra también refleja los honorarios que Fenwick & West habría cobrado a FTX durante los años de su relación profesional, así como los daños punitivos que los demandantes consideran necesarios para disuadir a otros bufetes de conductas similares en el futuro.
Este litigio se suma a la creciente ola de acciones legales contra los llamados "facilitadores" del colapso de FTX. Mientras que Sam Bankman-Fried ya fue condenado penalmente y otros ejecutivos enfrentan procesos judiciales, los demandantes están ampliando el cerco para incluir a bancos, auditores, asesores financieros y ahora bufetes de abogados. La estrategia legal busca demostrar que el fraude de FTX no fue obra de una sola persona, sino que requirió una red de profesionales que, consciente o negligentemente, contribuyeron a su ejecución.
El resultado de esta demanda podría tener implicaciones de gran alcance para toda la industria de servicios profesionales vinculada a las criptomonedas. Si los tribunales determinan que Fenwick & West tiene responsabilidad, los bufetes de abogados, contadores y consultores que trabajan con exchanges y proyectos blockchain podrían verse obligados a realizar una debida diligencia mucho más exhaustiva. La era en la que las firmas legales podían simplemente "seguir instrucciones" de sus clientes cripto sin cuestionar la legalidad subyacente podría estar llegando a su fin, transformando para siempre la relación entre los asesores profesionales y el emergente ecosistema de activos digitales.
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