El neobanco impulsado por stablecoins Fasset recauda 51 millones de dólares para expandirse en mercados emergentes

El ecosistema de las finanzas descentralizadas y la banca digital continúa su imparable avance en las economías en desarrollo. Fasset, un neobanco digital que opera bajo principios de la Shariah y utiliza stablecoins como columna vertebral de sus operaciones, ha anunciado el cierre de una ronda de financiamiento de 51 millones de dólares. La inyección de capital, liderada por inversores estratégicos del sudeste asiático y Medio Oriente, permitirá a la compañía acelerar su expansión en mercados emergentes donde el acceso a servicios financieros tradicionales sigue siendo limitado o costoso.
La plataforma, que combina la infraestructura de blockchain con la regulación bancaria convencional, se posiciona como una alternativa para millones de personas no bancarizadas o sub-bancarizadas en regiones como Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Malasia. Fasset permite a los usuarios almacenar, enviar y recibir valor utilizando stablecoins vinculadas a monedas fiduciarias, evitando así la volatilidad típica de criptomonedas como Bitcoin o Ethereum. Además, ofrece servicios de remesas internacionales con tarifas significativamente más bajas que los canales tradicionales, un factor crítico en países donde las remesas representan un porcentaje sustancial del PIB.
El modelo de negocio de Fasset se inscribe dentro de una tendencia global más amplia: la convergencia entre las fintech y la tecnología blockchain. Cada vez más startups están construyendo servicios bancarios y de pagos sobre rieles de stablecoins, aprovechando la velocidad, transparencia y bajo costo de las transacciones en cadena. A diferencia de los bancos tradicionales, que dependen de sistemas heredados y corresponsalías costosas, estos neobancos pueden operar con una infraestructura más ligera y ofrecer productos financieros a una fracción del costo.
Un aspecto distintivo de Fasset es su cumplimiento con la ley islámica o Shariah, que prohíbe el cobro de intereses (riba) y la especulación excesiva (gharar). Para lograrlo, la empresa ha estructurado sus productos bajo modelos de participación en ganancias y pérdidas, así como contratos de arrendamiento (ijara) y venta con margen (murabaha). Esta certificación no solo le abre las puertas a los mercados de mayoría musulmana, sino que también atrae a inversores éticos de otras regiones que buscan alternativas al sistema financiero convencional.
La ronda de financiamiento de 51 millones de dólares refleja la confianza de los inversores en el potencial de los stablecoins para transformar la inclusión financiera. Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. Los reguladores en mercados emergentes están comenzando a prestar mayor atención a las stablecoins, y algunos países han impuesto restricciones o requisitos de licencia que podrían ralentizar la expansión de Fasset. Además, la competencia se intensifica: gigantes como Circle (emisor de USDC) y startups locales están desarrollando soluciones similares, lo que obliga a Fasset a diferenciarse mediante su enfoque en la Shariah y su conocimiento profundo de los mercados locales.
A pesar de estos obstáculos, el equipo directivo de Fasset se muestra optimista. La compañía planea utilizar los nuevos fondos para obtener licencias bancarias adicionales, fortalecer su equipo de cumplimiento normativo y desarrollar nuevas funcionalidades, como préstamos colateralizados con stablecoins y productos de ahorro con rendimiento. En un mundo donde la inflación erosiona el poder adquisitivo de las monedas locales y los bancos tradicionales cobran comisiones exorbitantes por transferencias internacionales, la propuesta de Fasset resuena con fuerza entre los consumidores de economías emergentes.
El éxito de Fasset podría servir como un caso de estudio para otras startups que buscan combinar tecnología blockchain con cumplimiento regulatorio y sensibilidad cultural. Si logra escalar su modelo de manera sostenible, no solo habrá demostrado que las stablecoins pueden ser una herramienta viable para la inclusión financiera, sino que también habrá allanado el camino para una nueva generación de bancos digitales adaptados a las necesidades específicas de cada región. Por ahora, los 51 millones de dólares recaudados son una señal clara de que el mercado cree en esa visión.
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