Kevin O’Leary afirma que el auge de la tokenización en Wall Street es solo humo sin reglas cripto

El inversionista y estrella de "Shark Tank", Kevin O’Leary, ha lanzado una advertencia contundente contra el optimismo que rodea la tokenización de activos del mundo real en Wall Street. Según O’Leary, el entusiasmo institucional por convertir bonos, bienes raíces y materias primas en tokens digitales sigue siendo una promesa vacía mientras Estados Unidos no establezca un marco regulatorio claro para las criptomonedas. En sus declaraciones más recientes, el empresario canadiense sostiene que, sin reglas definidas y estándares de cumplimiento, los grandes fondos de inversión consideran la tokenización un riesgo demasiado alto para comprometer capital significativo.
La tokenización, que permite fraccionar activos ilíquidos en unidades digitales negociables en blockchain, ha sido aclamada por firmas como BlackRock, Goldman Sachs y JPMorgan como el próximo gran salto de las finanzas tradicionales. Sin embargo, O’Leary señala que estas iniciativas chocan contra un muro de incertidumbre jurídica. "Los inversores institucionales no pueden simplemente ignorar la falta de claridad sobre si un token es un valor, una mercancía o algo completamente nuevo", explicó. Sin una definición legal precisa, los equipos de cumplimiento normativo de los bancos se niegan a dar luz verde a operaciones que podrían exponerlos a sanciones o litigios.
El problema central, según el análisis de O’Leary, radica en la ausencia de una legislación federal integral en Estados Unidos. Mientras que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) se disputan la jurisdicción sobre los criptoactivos, las empresas tokenizadoras operan en un limbo legal. Esto contrasta con jurisdicciones como Singapur, Suiza o los Emiratos Árabes Unidos, donde los gobiernos han creado marcos específicos para la emisión y negociación de tokens. Para O’Leary, esta parálisis regulatoria estadounidense está frenando lo que podría ser una revolución en los mercados de capitales.
El inversor también criticó el enfoque de la SEC bajo la presidencia de Gary Gensler, al que acusa de priorizar la aplicación de sanciones por encima de la creación de reglas claras. "No se puede demandar a todos los proyectos y esperar que Wall Street invierta miles de millones", afirmó O’Leary. La ausencia de un "puerto seguro" regulatorio para los tokens de activos reales significa que incluso los proyectos más sólidos deben navegar por un mosaico de regulaciones estatales, como la BitLicense de Nueva York, lo que incrementa los costos de cumplimiento y disuade a los actores más conservadores.
A pesar de este panorama, O’Leary reconoce que el interés institucional por la tokenización es genuino. Grandes bancos ya han realizado pruebas piloto para tokenizar bonos corporativos y fondos del mercado monetario, demostrando que la tecnología blockchain puede reducir costos de liquidación y aumentar la transparencia. Sin embargo, el empresario insiste en que estos experimentos seguirán siendo marginales mientras no exista un marco que defina cómo se registran, transfieren y gravan estos activos digitales. "La infraestructura está lista, pero el manual de reglas está en blanco", resumió.
Para O’Leary, la solución pasa por una ley federal que establezca estándares uniformes de custodia, divulgación y protección al inversor para los tokens. Sugiere que el Congreso estadounidense debería tomar como modelo la regulación de valores tradicionales, pero adaptada a las particularidades de la tecnología blockchain, como la inmutabilidad de los registros y la programabilidad de los contratos inteligentes. Sin ese marco, advierte, el auge de la tokenización seguirá siendo más ruido que sustancia, y los inversores institucionales mantendrán sus fondos en activos tradicionales.
Mientras tanto, el mercado observa con atención los movimientos legislativos en Washington. Proyectos de ley como la Ley de Innovación Financiera y Tecnológica para el Siglo XXI (FIT21), que busca dividir la regulación entre la SEC y la CFTC, podrían ofrecer un camino a seguir. Pero hasta que se conviertan en ley, la advertencia de O’Leary resuena con fuerza: sin reglas claras, la tokenización en Wall Street no pasará de ser una demostración tecnológica. Para los inversores que esperan la próxima gran ola de las finanzas descentralizadas, la paciencia y la presión regulatoria serán tan importantes como la propia innovación.
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