Las remesas con stablecoins cuestan un 84% menos que las transferencias tradicionales, según un informe

Un nuevo informe elaborado por Borderless.xyz ha revelado que el uso de stablecoins para el envío de remesas y pagos transfronterizos representa un ahorro de costos del 84% en comparación con los métodos de transferencia tradicionales. Los datos recopilados por la plataforma muestran que las transferencias internacionales realizadas con este tipo de criptoactivos no solo resultan significativamente más económicas, sino que también se liquidan con mayor rapidez que las transferencias bancarias internacionales convencionales, lo que refuerza el argumento de que la tecnología blockchain puede resolver ineficiencias estructurales en el sistema financiero global.
El estudio se centra especialmente en los pagos empresariales transfronterizos, un segmento donde las comisiones bancarias, los tipos de cambio desfavorables y los retrasos en la liquidación representan un lastre constante para las compañías que operan a nivel internacional. Según Borderless.xyz, las stablecoins eliminan buena parte de estos intermediarios, permitiendo que los fondos viajen de una jurisdicción a otra en cuestión de minutos y a una fracción del costo que implican las wires bancarias tradicionales. Esta eficiencia resulta particularmente relevante para pequeñas y medianas empresas, que suelen ser las más afectadas por las tarifas fijas y los márgenes ocultos de los proveedores de remesas convencionales.
Las stablecoins, criptomonedas cuyo valor está vinculado a un activo de referencia como el dólar estadounidense o el euro, se han consolidado en los últimos años como una de las aplicaciones más prácticas de la tecnología blockchain. A diferencia de Bitcoin o Ethereum, cuya volatilidad las hace menos adecuadas para pagos cotidianos, las stablecoins ofrecen la estabilidad de precio necesaria para funcionar como instrumento de pago y de liquidación. Esto ha llevado a que empresas de diversos sectores las utilicen cada vez más para gestionar tesorería, pagar a proveedores en el extranjero y liquidar operaciones comerciales sin depender de la banca corresponsal.
El hallazgo del informe se suma a un debate más amplio sobre el papel de los activos digitales en el sistema de remesas global. Organismos internacionales y analistas del sector financiero han señalado en repetidas ocasiones que las comisiones de las remesas tradicionales siguen siendo elevadas, especialmente en los corredores que conectan países desarrollados con economías emergentes. En ese contexto, las stablecoins aparecen como una alternativa que podría reducir la dependencia de intermediarios y acelerar la inclusión financiera de comunidades que hoy quedan fuera o al margen de los servicios bancarios formales.
Sin embargo, la adopción masiva de stablecoins para pagos transfronterizos aún enfrenta obstáculos importantes. El marco regulatorio varía considerablemente entre jurisdicciones, y cuestiones como la supervisión de los emisores, la prevención del lavado de dinero y la protección al consumidor siguen sin resolverse de manera uniforme. Además, la infraestructura necesaria para convertir moneda fiat a stablecoins y viceversa —las rampas de entrada y salida— puede introducir costos adicionales que erosionan parte del ahorro teórico, especialmente en regiones donde el acceso a exchanges regulados es limitado.
A pesar de estas barreras, la tendencia parece clara. Cada vez más empresas de pagos, fintechs y proveedores de servicios financieros están integrando stablecoins en sus operaciones, y los datos de Borderless.xyz sugieren que el ahorro de costos no es marginal, sino estructural. Si la regulación logra un equilibrio entre innovación y control, las stablecoins podrían convertirse en una pieza central de la infraestructura de pagos internacionales en la próxima década, compitiendo directamente con los sistemas tradicionales de transferencia bancaria.
Para el ecosistema cripto, el informe refuerza uno de sus argumentos más sólidos: la utilidad real de la tecnología blockchain más allá de la especulación. Mientras el mercado de activos digitales sigue sujeto a ciclos de volatilidad, los casos de uso vinculados a pagos, liquidación y remesas demuestran que la innovación tiene aplicaciones concretas en la economía cotidiana. El reto pendiente será trasladar estas eficiencias a escala global, garantizando al mismo tiempo que los beneficios lleguen a los usuarios finales y no solo a los intermediarios que operan sobre la nueva infraestructura.


