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regulacion·9 de septiembre de 2026·4 min·CoinTelegraph

Ex-CEO de Silvergate culpa a la presión de Biden por el cierre del banco en 2023

Ex-CEO de Silvergate culpa a la presión de Biden por el cierre del banco en 2023
Foto: CoinTelegraph

Alan Lane, el ex-CEO de Silvergate Capital, ha atribuido el cierre y la liquidación voluntaria del banco en 2023 a lo que él describió como un "ataque coordinado" por parte de la administración Biden. Según Lane, esta presión gubernamental hizo que la operación continua de Silvergate fuera insostenible, forzando la mano de la institución que alguna vez fue un pilar fundamental para la industria de las criptomonedas en Estados Unidos. Sus declaraciones arrojan luz sobre la intensa escrutinio regulatorio y político que enfrentaron las empresas de servicios financieros relacionadas con criptoactivos en un período de turbulencia en el mercado.

Silvergate Bank se había establecido como un actor crucial en el ecosistema de las finanzas digitales, sirviendo como un puente vital entre las finanzas tradicionales y el emergente mundo de las criptomonedas. Ofrecía servicios bancarios especializados a empresas de criptomonedas, incluyendo exchanges, mineros y gestores de activos, y era conocido por su Silvergate Exchange Network (SEN), una red de pagos 24/7 que permitía a los clientes institucionales transferir dólares entre sus cuentas de Silvergate en tiempo real. Esta infraestructura fue indispensable para la liquidez y el funcionamiento de muchas operaciones de criptoactivos, consolidando la posición de Silvergate como un socio bancario de confianza durante el auge del mercado.

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente a finales de 2022 y principios de 2023. Tras el colapso de FTX y otras empresas importantes del sector, la confianza en el ecosistema cripto se vio gravemente afectada. Fue en este contexto de mayor escrutinio y desconfianza que, según Lane, la administración Biden intensificó su presión sobre Silvergate. El ex-CEO argumenta que esta "campaña coordinada" no solo afectó la reputación del banco, sino que también creó un ambiente regulatorio y operativo hostil que hizo imposible mantener las relaciones con los clientes y los socios, llevando a retiros masivos de depósitos y a la eventual decisión de liquidar el banco.

La narrativa de un "ataque coordinado" se alinea con las preocupaciones expresadas por algunos en la industria cripto sobre una supuesta "Operation Choke Point 2.0", una referencia a una iniciativa de la era Obama que buscaba limitar el acceso de ciertas industrias (como las casas de empeño y los minoristas de armas) a los servicios bancarios. Los defensores de esta teoría argumentan que los reguladores financieros de EE. UU., incluyendo la Reserva Federal, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC), ejercieron una presión indebida sobre los bancos para que cortaran sus lazos con las empresas de criptomonedas, independientemente de su cumplimiento normativo.

Para Silvergate, esta presión se manifestó en una serie de desafíos. El banco enfrentó un intenso escrutinio por parte de los reguladores, lo que llevó a un aumento de los requisitos de capital y a una mayor supervisión. La incertidumbre regulatoria y la percepción de riesgo asociada con las criptomonedas provocaron que muchos de sus clientes retiraran sus depósitos, lo que afectó significativamente la liquidez del banco. A medida que la confianza se erosionaba y la presión externa aumentaba, la dirección de Silvergate se vio obligada a tomar la difícil decisión de cesar sus operaciones y liquidar sus activos de manera ordenada, un proceso que se anunció en marzo de 2023.

El cierre de Silvergate no fue un incidente aislado. Poco después, otros bancos con exposición significativa al sector cripto, como Signature Bank y Silicon Valley Bank, también enfrentaron problemas graves y fueron cerrados por los reguladores. Esta serie de eventos creó una crisis bancaria para la industria de las criptomonedas en Estados Unidos, dejando a muchas empresas luchando por encontrar socios bancarios que estuvieran dispuestos a atender sus necesidades. La falta de acceso a servicios bancarios tradicionales ha sido un obstáculo persistente para la innovación y el crecimiento del sector cripto en el país.

Las declaraciones de Alan Lane reavivan el debate sobre el papel del gobierno en la regulación de la industria de las criptomonedas. Mientras que los reguladores argumentan que sus acciones son necesarias para proteger a los consumidores y la estabilidad financiera, los críticos, como Lane, sugieren que la presión excesiva puede sofocar la innovación y crear un campo de juego desigual. El legado del cierre de Silvergate sigue siendo un punto de referencia clave en la discusión sobre cómo las fuerzas del mercado, la gestión de riesgos y la intervención gubernamental interactúan en el volátil y en evolución panorama de las finanzas digitales.

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