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regulacion·27 de septiembre de 2026·4 min·Decrypt

El personal de la SEC afirma que las recompras de tokens no convierten a las criptomonedas en un valor—si la red funciona

El personal de la SEC afirma que las recompras de tokens no convierten a las criptomonedas en un valor—si la red funciona
Foto: Decrypt

El personal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) ha emitido una nueva guía que establece que anunciar una recompra de tokens en una red funcional no constituye una promesa que transforme dicho token en un valor (security). Esta orientación representa un cambio significativo en la postura del regulador y, según un abogado especializado, hace que las leyes de valores parezcan ahora un sistema de adhesión voluntaria, o "opt-in", para los proyectos de criptomonedas.

La guía, publicada por el personal de la SEC, aborda una de las cuestiones más espinosas en la regulación de activos digitales: cuándo un token deja de ser considerado un valor bajo las leyes federales estadounidenses. Tradicionalmente, la prueba de Howey—establecida por la Corte Suprema en 1946—determina si existe una "inversión de dinero en una empresa común con la expectativa razonable de obtener ganancias derivadas de los esfuerzos de un tercero". Bajo esta interpretación, las recompras de tokens podían interpretarse como una señal de que el emisor estaba prometiendo un retorno económico a los inversionistas, lo que potencialmente clasificaría al token como un valor. Sin embargo, el nuevo criterio del personal de la SEC sugiere que si la red ya es funcional y descentralizada, una recompra no implica automáticamente esa promesa de ganancias.

El razonamiento detrás de esta guía se centra en la madurez de la red. Según el personal de la SEC, cuando un proyecto ha alcanzado un estado operativo y funcional—es decir, que la red no depende de un equipo central para su funcionamiento y los tokens tienen utilidad real dentro del ecosistema—las recompras pueden verse como una actividad de mercado más que como una promesa de inversión. Esto contrasta con las etapas tempranas de un proyecto, donde las recompras podrían ser interpretadas como un esfuerzo por parte del equipo fundador para sostener el precio y, por lo tanto, como una expectativa de ganancias basada en sus esfuerzos.

Un abogado citado en el análisis de la guía señaló que esta interpretación efectivamente convierte las leyes de valores en un sistema "opt-in" para el sector cripto. Es decir, los proyectos podrían decidir si desean o no que sus tokens sean considerados valores, dependiendo de si mantienen una red funcional y descentralizada o si, por el contrario, siguen dependiendo de un equipo central y de promesas de recompra. Esta flexibilidad, aunque bienvenida por algunos en la industria, también genera preocupaciones sobre la claridad y la coherencia en la aplicación de las normas.

La comunidad cripto ha recibido la noticia con reacciones mixtas. Por un lado, muchos ven en esta guía un alivio regulatorio que podría fomentar la innovación y permitir que proyectos legítimos operen sin el temor constante de ser clasificados como valores. Por otro lado, críticos argumentan que la falta de una regla formal—pues se trata solo de una guía del personal, no de una norma oficial—crea incertidumbre jurídica. Además, persiste la duda sobre qué se considera exactamente una "red funcional" y cómo se mide la descentralización, lo que podría dar lugar a interpretaciones dispares.

Es importante contextualizar esta guía dentro del panorama regulatorio más amplio en Estados Unidos. La SEC, bajo la dirección de Gary Gensler, ha mantenido una postura agresiva contra lo que considera emisiones de valores no registrados, con acciones legales contra exchanges y proyectos como Ripple, Coinbase y Binance. Sin embargo, esta nueva guía del personal sugiere una posible flexibilización en ciertos aspectos, aunque no representa un cambio en la ley ni en la política oficial de la comisión. Las guías del personal no tienen fuerza de ley y pueden ser revisadas o revocadas por la propia agencia o por los tribunales.

Para los proyectos de criptomonedas, esta guía ofrece una hoja de ruta tentativa: mantener una red funcional y descentralizada, evitar promesas explícitas de ganancias y documentar cuidadosamente las razones detrás de cualquier recompra de tokens. Los abogados recomiendan que los equipos legales revisen sus estrategias de comunicación y sus planes de recompra para asegurarse de que no puedan ser interpretados como una promesa de retorno. Al mismo tiempo, los inversionistas deben ser conscientes de que esta guía no elimina el riesgo regulatorio, sino que simplemente aclara un aspecto específico.

En última instancia, la guía del personal de la SEC refleja la complejidad de regular una tecnología en rápida evolución. Mientras el Congreso sigue sin aprobar una legislación integral sobre criptomonedas, las agencias regulatorias continúan llenando el vacío con interpretaciones caso por caso. Esta guía es un ejemplo más de cómo el panorama regulatorio de los activos digitales en Estados Unidos sigue siendo un terreno en constante cambio, donde la claridad llega a cuentagotas y la incertidumbre persiste para proyectos e inversionistas por igual.

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