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regulacion·7 de octubre de 2026·3 min·CoinDesk

El libro mayor blockchain de Swift requiere capas internas clave, advierte el cofundador de Taurus

El libro mayor blockchain de Swift requiere capas internas clave, advierte el cofundador de Taurus
Foto: CoinDesk

El gigante de pagos internacionales, SWIFT, ha anunciado recientemente la introducción de una red de depósitos tokenizados que promete revolucionar la forma en que los bancos gestionan y transfieren activos digitales. Sin embargo, el cofundador de Taurus, Lamine Brahimi, ha señalado que para que las instituciones financieras puedan aprovechar plenamente esta infraestructura, deberán contar con su propio libro mayor permissioned, herramientas de billetera y capacidades de smart‑contract. Esta advertencia subraya la complejidad de integrar tecnologías emergentes en el ecosistema bancario tradicional.

El concepto de depósitos tokenizados implica que los activos tradicionales, como bonos o acciones, se representen en forma de tokens digitales sobre una blockchain. SWIFT busca facilitar la liquidación y el registro de estos tokens a través de su red, ofreciendo mayor velocidad, transparencia y reducción de costos operativos. La propuesta se alinea con la tendencia global de digitalización de activos y la creciente demanda de soluciones de interoperabilidad entre sistemas bancarios y plataformas de criptoactivos.

Para que los bancos participen en esta red, Brahimi destaca la necesidad de disponer de un libro mayor permissioned propio. Este tipo de ledger permite que las instituciones controlen el acceso y la visibilidad de las transacciones, manteniendo la confidencialidad y cumpliendo con las normativas regulatorias. Además, las billeteras digitales deben ser capaces de gestionar claves privadas de manera segura y soportar la emisión y custodia de tokens. Los smart‑contracts, por su parte, son esenciales para automatizar procesos, como la liquidación de pagos y la ejecución de acuerdos de préstamo en tiempo real. Sin estas capas internas, los bancos quedarían en una posición de dependencia tecnológica y podrían enfrentar riesgos de seguridad y cumplimiento.

Taurus, una firma especializada en soluciones de infraestructura blockchain para el sector financiero, ofrece plataformas que integran estos componentes. Su enfoque se centra en la creación de ecosistemas permissioned que permiten a los bancos operar de manera autónoma dentro de la red de SWIFT, sin comprometer la integridad de sus sistemas internos. Brahimi, al enfatizar la importancia de estas capas, busca alertar a los bancos sobre la necesidad de invertir en tecnología propia antes de adoptar la red tokenizada de SWIFT.

Desde una perspectiva regulatoria, la adopción de una red tokenizada plantea interrogantes sobre la supervisión de activos digitales y la trazabilidad de transacciones. Los organismos reguladores están evaluando cómo las nuevas tecnologías pueden cumplir con los requisitos de reporte y prevención de lavado de dinero. Al contar con su propio libro mayor permissioned y smart‑contracts, los bancos pueden diseñar controles internos que satisfagan tanto las normativas locales como las internacionales, reduciendo la exposición a sanciones.

A pesar de los desafíos, la integración de depósitos tokenizados ofrece beneficios significativos. La reducción de la fricción en la liquidación de pagos, la posibilidad de operar con activos digitales de manera más eficiente y la apertura a nuevos mercados son ventajas competitivas claras. No obstante, la adopción requerirá una planificación cuidadosa, pruebas de interoperabilidad y la capacitación de personal especializado. El tiempo de implementación puede variar según el tamaño y la madurez tecnológica de cada institución.

En conclusión, la visión de SWIFT de una red de depósitos tokenizados abre una puerta a la modernización del sistema financiero global. No obstante, como advierte Lamine Brahimi, los bancos deben prepararse con capas internas robustas—un libro mayor permissioned, billeteras seguras y smart‑contracts funcionales—para aprovechar al máximo esta innovación sin comprometer la seguridad ni el cumplimiento regulatorio. La transición será un proceso gradual, pero aquellos que inviertan en la infraestructura adecuada estarán mejor posicionados para liderar la próxima era de pagos digitales.

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