Banquero central de Inglaterra afirma que las reglas globales para stablecoins “lucharán” con Estados Unidos

El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha lanzado una advertencia contundente sobre el futuro de la regulación global de las stablecoins, señalando que cualquier intento de establecer estándares internacionales se enfrentará a una compleja “lucha” con Estados Unidos. En declaraciones recientes, Bailey subrayó que la posición dominante del dólar estadounidense y el peso de su sistema financiero hacen inevitable que los reguladores de todo el mundo deban negociar directamente con Washington para lograr un marco coherente. Sus palabras llegan en un momento en que la industria de activos digitales observa con atención los movimientos regulatorios tanto en Europa como en Norteamérica, mientras el mercado de stablecoins supera ya los 200 mil millones de dólares en capitalización.
El máximo responsable de la política monetaria británica explicó que el principal desafío radica en la naturaleza intrínsecamente global de las stablecoins, que operan sin fronteras pero están respaldadas por monedas fiduciarias nacionales, especialmente el dólar. “No podemos ignorar que la mayoría de las stablecoins más grandes están denominadas en dólares y gestionadas por entidades con sede en Estados Unidos”, afirmó Bailey. Esto significa que cualquier regulación que no cuente con el respaldo o la coordinación de las autoridades estadounidenses corre el riesgo de ser ineficaz o, peor aún, de generar arbitraje regulatorio, donde las empresas simplemente se trasladan a jurisdicciones más permisivas.
El gobernador también destacó que el Reino Unido avanza en su propia legislación para stablecoins, con el objetivo de integrarlas de manera segura en el sistema de pagos británico. Sin embargo, reconoció que los esfuerzos unilaterales tienen límites claros. “Si establecemos reglas muy estrictas en Londres, pero Estados Unidos adopta un enfoque más laxo, las stablecoins simplemente fluirán hacia allá”, advirtió. Esta dinámica ya se ha observado en otros sectores financieros, y Bailey dejó claro que el Banco de Inglaterra no quiere repetir errores del pasado, donde la falta de coordinación internacional permitió la creación de paraísos regulatorios.
Desde una perspectiva más amplia, las declaraciones de Bailey reflejan una tensión creciente entre la necesidad de innovación financiera y la urgencia de proteger a los consumidores y la estabilidad sistémica. Las stablecoins, como USDT de Tether o USDC de Circle, se han convertido en pilares del ecosistema cripto, facilitando desde el trading hasta los pagos transfronterizos. Sin embargo, su crecimiento explosivo ha alarmado a los bancos centrales, que temen que una corrida masiva o un colapso técnico pueda contagiar a los mercados tradicionales. Por eso, organismos como el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) y el Comité de Basilea vienen impulsando principios globales desde 2022.
El principal punto de fricción con Estados Unidos, según analistas, es la falta de una ley federal integral para stablecoins en ese país. Mientras la Unión Europea ya implementó el reglamento MiCA, que establece requisitos claros de reservas y transparencia, el Congreso estadounidense sigue debatiendo proyectos de ley sin llegar a un consenso. Esto crea un vacío que Bailey calificó como “problemático”, ya que las empresas estadounidenses operan bajo reglas estatales dispares, desde Nueva York hasta Wyoming. “No podemos construir un estándar global si el mayor emisor de stablecoins del mundo no tiene una posición federal unificada”, sentenció.
A pesar de las dificultades, el gobernador se mostró optimista sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos bilaterales, especialmente con la Reserva Federal y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos. “El diálogo es constante y hay voluntad técnica, pero la política interna estadounidense añade una capa de incertidumbre”, matizó. En este contexto, el Reino Unido busca posicionarse como un puente entre Europa y Estados Unidos, promoviendo estándares que sean lo suficientemente flexibles para adaptarse a diferentes marcos legales, pero lo bastante sólidos para evitar el colapso de una stablecoin de gran tamaño.
Para los inversores y usuarios de criptomonedas, el mensaje de Bailey es claro: la regulación global de las stablecoins no será ni rápida ni sencilla. Mientras los reguladores “luchan” por encontrar un terreno común, el mercado seguirá operando en una zona gris que combina innovación y riesgo. Lo que está en juego no es solo el futuro de las stablecoins, sino la credibilidad de todo el sistema financiero digital. Como concluyó el propio Bailey, “el mundo necesita reglas, pero esas reglas solo funcionarán si todos los actores principales, empezando por Estados Unidos, se sientan a la mesa”.
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