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regulacion·1 de octubre de 2026·4 min·CoinTelegraph

50.000 europeos piden a la UE que suavice las restricciones a las recompensas de stablecoins en la revisión de MiCA

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50.000 europeos piden a la UE que suavice las restricciones a las recompensas de stablecoins en la revisión de MiCA
Foto: CoinTelegraph

Una campaña ciudadana que ya ha reunido 50.000 cartas está presionando a Bruselas para que reconsidere las restricciones que la normativa MiCA (Markets in Crypto-Assets) impone sobre las recompensas asociadas a las stablecoins. La iniciativa, dirigida a los responsables políticos europeos, llega en un momento clave: la Comisión Europea se encuentra en pleno proceso de revisión del reglamento, y los bancos centrales de la eurozona están aprovechando esta ventana para impulsar cambios más amplios en las reglas que afectan a este tipo de activos digitales.

El origen del conflicto se remonta a la entrada en vigor de MiCA, el primer marco regulatorio integral del mundo para el sector cripto, que estableció límites estrictos a la capacidad de los emisores de stablecoins para ofrecer incentivos o recompensas a los tenedores. En la práctica, estas restricciones han dificultado que plataformas y emisores compitan con productos financieros tradicionales que sí pueden ofrecer rendimientos, lo que ha generado un creciente malestar entre usuarios y empresas del ecosistema. La campaña de las 50.000 cartas busca precisamente visibilizar ese descontento y forzar un debate más matizado en Bruselas.

Los firmantes argumentan que las recompensas por mantener stablecoins no deberían equipararse automáticamente a productos de inversión regulados, sino que representan una herramienta legítima de fidelización y de incentivo al uso. Desde su perspectiva, la prohibición o limitación excesiva de estos incentivos empuja a los usuarios europeos hacia plataformas fuera de la UE o hacia instrumentos menos transparentes, lo que en última instancia debilita el objetivo de protección que persigue MiCA. La petición no pide una desregulación total, sino un enfoque proporcionado que distinga entre recompensas simples y esquemas que realmente puedan generar riesgos sistémicos.

El contexto institucional añade complejidad al debate. Los bancos centrales de la eurozona, encabezados por el BCE, han manifestado su interés en revisar no solo las reglas sobre recompensas, sino también otros aspectos del régimen de stablecoins de MiCA, incluyendo los requisitos de reservas, la supervisión de emisores y los límites operativos. Algunas de estas instituciones consideran que las stablecoins vinculadas al euro o al dólar podrían afectar la transmisión de la política monetaria y la estabilidad del sistema financiero si alcanzan una adopción masiva, por lo que abogan por un marco más restrictivo, no más laxo.

Esta divergencia de intereses sitúa a la Comisión Europea en una posición delicada. Por un lado, debe atender las demandas de la industria cripto y de los usuarios, que piden reglas más competitivas para no perder terreno frente a jurisdicciones como Estados Unidos, Reino Unido o Singapur. Por otro, debe mantener la coherencia con las preocupaciones de los supervisores y bancos centrales, que priorizan la estabilidad financiera y la protección del consumidor. La revisión de MiCA se convierte así en un campo de batalla donde se cruzan la innovación, la soberanía monetaria y la competitividad europea.

Para el sector cripto, el resultado de esta revisión tendrá implicaciones que van más allá de las stablecoins. Un marco más flexible en materia de recompensas podría reactivar el uso de estos activos en pagos, DeFi y aplicaciones de tesorería dentro de la UE, mientras que un endurecimiento adicional podría consolidar la tendencia de empresas y usuarios a operar desde fuera del bloque. La campaña de las 50.000 cartas es, en este sentido, un termómetro del pulso que se está librando entre quienes ven en MiCA un modelo a perfeccionar y quienes lo consideran ya demasiado restrictivo.

La pelota está ahora en el tejado de Bruselas. La Comisión Europea deberá decidir si escucha las demandas de los firmantes y suaviza las restricciones sobre las recompensas de stablecoins, o si por el contrario prioriza las peticiones de los bancos centrales y mantiene un enfoque prudencial más estricto. Lo que ocurra en esta revisión no solo definirá el futuro de las stablecoins en Europa, sino que también enviará una señal clara sobre la dirección regulatoria del bloque en el ámbito cripto para los próximos años.

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