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noticias·7 de mayo de 2026·4 min·CoinTelegraph

Los ataques cuánticos podrían agravarse sin una prueba de propiedad: Near One

Los ataques cuánticos podrían agravarse sin una prueba de propiedad: Near One
Foto: CoinTelegraph

La firma de análisis blockchain Near One ha lanzado una advertencia que resuena con creciente urgencia en los círculos de seguridad criptográfica: las blockchains actuales podrían necesitar sistemas de verificación de propiedad radicalmente nuevos si los ataques cuánticos logran comprometer las claves de las wallets y exponer activos privados. En un informe reciente, la compañía subraya que la llegada de la computación cuántica no es una posibilidad lejana, sino un horizonte que ya está moldeando las estrategias de seguridad de las principales redes descentralizadas.

El problema central, según Near One, radica en la vulnerabilidad de los algoritmos criptográficos que sustentan la mayoría de las blockchains modernas, como Bitcoin y Ethereum. Estos sistemas dependen de la criptografía de curva elíptica (ECC) y RSA, métodos que un ordenador cuántico suficientemente potente podría romper en cuestión de minutos. Si un atacante lograra descifrar una clave privada a partir de una clave pública, podría no solo robar fondos, sino también reclamar la propiedad de activos digitales sin dejar rastro, generando un caos en los registros de titularidad.

Near One enfatiza que el verdadero peligro no es solo el robo inmediato, sino la erosión de la confianza en el concepto mismo de propiedad en el ecosistema crypto. “Sin un mecanismo robusto que demuestre quién es el legítimo propietario de un activo, incluso después de que una clave haya sido comprometida, las blockchains podrían enfrentar una crisis de legitimidad”, señala el informe. La solución propuesta pasa por implementar sistemas de “prueba de propiedad” que vayan más allá de la simple posesión de una clave privada, integrando capas adicionales de verificación, como firmas múltiples, pruebas de conocimiento cero o incluso registros de propiedad basados en identidades descentralizadas.

El contexto de esta advertencia no es trivial. Grandes actores tecnológicos y gobiernos ya invierten miles de millones en investigación cuántica. Google, IBM y China han logrado avances significativos en la construcción de procesadores cuánticos estables. Aunque aún estamos lejos de un ordenador cuántico capaz de romper la criptografía de 256 bits, los expertos estiman que podríamos alcanzar ese umbral en la próxima década. Para el mundo crypto, esto significa que el tiempo para prepararse es ahora, no cuando el primer ataque cuántico exitoso ocurra.

Near One no es la primera entidad en alertar sobre este riesgo. La Fundación Ethereum ya ha destinado recursos a la investigación de criptografía post-cuántica, y proyectos como Bitcoin han explorado actualizaciones como Taproot para mejorar la privacidad y la seguridad. Sin embargo, la firma advierte que muchas soluciones actuales se centran en proteger las transacciones futuras, pero descuidan la verificación de la propiedad histórica. Si un atacante cuántico logra descifrar claves antiguas, podría reclamar activos que ya habían sido transferidos legítimamente, generando disputas de propiedad imposibles de resolver con los mecanismos actuales.

La propuesta de Near One incluye la creación de un “registro de propiedad inmutable” que asocie cada activo digital a una identidad verificable, ya sea mediante un sistema de reputación descentralizado o mediante la integración de pruebas biométricas. Esto, sin embargo, plantea dilemas de privacidad y centralización que chocan con el ethos original de las criptomonedas. ¿Estaría dispuesta la comunidad a sacrificar el anonimato a cambio de seguridad cuántica? La respuesta, según los analistas, dependerá de la velocidad con que se materialice la amenaza.

Por ahora, la advertencia de Near One sirve como un llamado a la acción para desarrolladores, inversores y reguladores. La transición hacia blockchains resistentes a la computación cuántica no será sencilla ni rápida, pero ignorar el problema podría tener consecuencias catastróficas. Como concluye el informe, “la propiedad digital no puede darse por sentada; debe ser demostrable, incluso frente a la tecnología más disruptiva del siglo XXI”. La pregunta que queda en el aire es si el ecosistema crypto actuará con la anticipación necesaria o esperará a que el primer gran ataque cuántico lo obligue a hacerlo.

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