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noticias·7 de octubre de 2026·4 min·Decrypt

Investigador de Ethereum afirma que la IA podría romper el cifrado antes que la computación cuántica

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Investigador de Ethereum afirma que la IA podría romper el cifrado antes que la computación cuántica
Foto: Decrypt

Un investigador de la Ethereum Foundation, Justin Drake, ha encendido las alarmas en la comunidad cripto al advertir que la inteligencia artificial (IA) podría representar una amenaza más inmediata para la seguridad de las firmas criptográficas que la tan temida computación cuántica. Según Drake, los avances en modelos de IA capaces de resolver problemas matemáticos complejos podrían comprometer los esquemas de cifrado que hoy protegen las billeteras y transacciones en redes como Bitcoin y Ethereum, y lo harían en un horizonte temporal más cercano de lo que muchos inversores anticipan.

El investigador no se limitó a lanzar la advertencia, sino que ofreció una recomendación práctica para los tenedores de criptoactivos: mover sus fondos hacia direcciones que nunca hayan sido utilizadas previamente. Esta sugerencia, aunque sencilla, responde a una lógica de seguridad fundamental en el ecosistema blockchain. Las direcciones que ya han firmado transacciones exponen su clave pública en la red, lo que las convierte en un objetivo potencial para ataques que busquen derivar la clave privada a partir de esa información. Una dirección virgen, en cambio, no ha revelado aún su clave pública, lo que reduce significativamente la superficie de exposición.

La preocupación de Drake se centra en la posibilidad de que la IA, mediante el análisis de patrones matemáticos y la optimización de algoritmos, logre avances que hoy parecen lejanos en el campo de la criptografía. A diferencia de la computación cuántica, que requiere hardware extremadamente especializado y aún se encuentra en etapas experimentales, la IA avanza a un ritmo acelerado y está al alcance de actores con recursos mucho más modestos. Esto significa que el riesgo no proviene únicamente de gobiernos o laboratorios de élite, sino también de grupos con capacidad computacional significativa pero no necesariamente estatal.

Es importante contextualizar esta advertencia dentro del debate más amplio sobre la seguridad de las criptomonedas a largo plazo. Durante años, la comunidad ha discutido el llamado "riesgo cuántico", es decir, la posibilidad de que computadoras cuánticas suficientemente potentes rompan el algoritmo de firma digital ECDSA, utilizado por Bitcoin y Ethereum. Sin embargo, la mayoría de los expertos considera que ese escenario aún está a décadas de distancia. La tesis de Drake sugiere que la IA podría acortar ese plazo o incluso adelantarse, lo que obliga a repensar las prioridades en materia de investigación y desarrollo de defensas criptográficas.

La recomendación de mover fondos a direcciones no utilizadas no es nueva en el ámbito de la seguridad blockchain, pero cobra relevancia en este contexto. Muchos usuarios mantienen sus activos en direcciones que ya han realizado transacciones, a menudo por comodidad o por desconocimiento de los riesgos asociados. Drake instó a los tenedores a actuar con calma, evitando el pánico, pero también con previsión. La idea no es abandonar el ecosistema, sino adoptar prácticas más robustas que dificulten la labor de un atacante que utilice IA para intentar vulnerar las firmas digitales.

El debate también plantea interrogantes sobre el futuro de la criptografía en el ámbito blockchain. Si la IA efectivamente acelera la capacidad de romper esquemas de cifrado, las redes podrían verse obligadas a migrar hacia algoritmos resistentes a ataques tanto cuánticos como de IA, como los basados en retículos o en funciones hash. Este tipo de transición ya se está explorando en otros sectores, pero en el mundo cripto implicaría cambios profundos en protocolos, billeteras y contratos inteligentes, con los desafíos técnicos y de gobernanza que ello conlleva.

Por ahora, las declaraciones de Drake funcionan como una llamada de atención para una industria que a menudo prioriza la innovación sobre la seguridad. La advertencia no implica que un colapso sea inminente, pero sí subraya la necesidad de que los desarrolladores, investigadores y usuarios tomen medidas proactivas. En un ecosistema donde la confianza se sustenta en la criptografía, anticipar amenazas emergentes como las derivadas de la IA no es un ejercicio de alarmismo, sino una condición para la supervivencia a largo plazo de las redes descentralizadas.

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