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noticias·7 de septiembre de 2026·3 min·Decrypt

Hacker de Coldcard transfiere 7,7 M$, casi la mitad del botín de la tercera ola de Bitcoin

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Hacker de Coldcard transfiere 7,7 M$, casi la mitad del botín de la tercera ola de Bitcoin
Foto: Decrypt

El reciente movimiento de 7,7 millones de dólares en Bitcoin por parte de un atacante que explotó la cartera de hardware Coldcard ha captado la atención de la comunidad cripto. Este robo, que representa casi la mitad del total de la llamada “tercera ola” de robos de Bitcoin, demuestra una vez más la sofisticación de los ciberdelincuentes y la necesidad de reforzar las defensas incluso en dispositivos diseñados para ser seguros.

El atacante, cuyo nombre no ha sido revelado, creó 293 bóvedas (vaults) distintas para almacenar los fondos robados. Esta estrategia de dispersión permite al ladrón minimizar el riesgo de detección y facilita la extracción gradual de los activos. Al vaciar las bóvedas en orden descendente de tamaño, el atacante comienza con las cuentas más grandes, maximizando la rapidez con la que puede mover grandes sumas a direcciones externas antes de que las autoridades puedan reaccionar.

La “tercera ola” de robos de Bitcoin se refiere a una serie de incidentes que han ocurrido en los últimos años, donde atacantes han logrado acceder a fondos de usuarios y exchanges mediante técnicas avanzadas de phishing, malware y explotación de vulnerabilidades en dispositivos de almacenamiento. Coldcard, conocido por su enfoque de seguridad “air-gapped” y su capacidad para generar claves privadas sin conexión, ha sido considerado uno de los dispositivos más seguros del mercado. Sin embargo, la reciente filtración de la técnica utilizada por el atacante sugiere que incluso los dispositivos más robustos pueden ser comprometidos si el usuario no sigue las mejores prácticas de seguridad.

Desde un punto de vista técnico, la creación de múltiples vaults implica el uso de la funcionalidad de “multisig” y “segregated witness” de Bitcoin, lo que permite que cada bóveda actúe como una entidad independiente. Al distribuir los fondos de esta manera, el atacante reduce la probabilidad de que una sola transacción sea bloqueada o marcada como sospechosa por los nodos de la red. Además, el uso de direcciones de salida distintas para cada bóveda dificulta el rastreo de los fondos a través de herramientas de análisis de blockchain, lo que complica la labor de las autoridades y de los investigadores de cripto.

Para la comunidad cripto, este incidente subraya la importancia de la educación continua sobre la seguridad de las carteras de hardware. Los usuarios deben asegurarse de que su Coldcard esté configurada con una frase semilla (seed phrase) segura, que el firmware esté actualizado y que se utilicen métodos de autenticación adicionales, como PIN y códigos de verificación. Los exchanges y custodios también deben revisar sus protocolos de seguridad, especialmente en la gestión de claves privadas y en la monitorización de transacciones inusuales.

En conclusión, el movimiento de 7,7 millones de dólares por parte del atacante de Coldcard no solo representa una pérdida financiera significativa, sino también un recordatorio de que la seguridad en el ecosistema de criptomonedas es un proceso continuo. La dispersión de fondos en 293 vaults demuestra la sofisticación de los ciberdelincuentes y la necesidad de que tanto usuarios individuales como instituciones adopten medidas proactivas para proteger sus activos. La comunidad cripto debe mantenerse alerta, actualizar sus dispositivos y fortalecer sus prácticas de seguridad para evitar que incidentes similares vuelvan a ocurrir.

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