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noticias·23 de octubre de 2026·3 min·Decrypt

Estafadores cripto que usaban grupos de oración para atraer víctimas deben pagar 1.300 millones de dólares, según Nueva York

Estafadores cripto que usaban grupos de oración para atraer víctimas deben pagar 1.300 millones de dólares, según Nueva York
Foto: Decrypt

La fiscalía general del estado de Nueva York solicitó formalmente a un tribunal que ordene a los fundadores de NovaTech, quienes huyeron del país, el pago de aproximadamente 1.370 millones de dólares como reparación por una de las mayores estafas con criptomonedas denunciadas en la jurisdicción. El caso, que involucra a una presunta operación fraudulenta disfrazada de comunidad religiosa, pone de relieve cómo los esquemas con activos digitales continúan explotando la confianza de comunidades vulnerables.

De acuerdo con la solicitud presentada por la fiscal general Letitia James, los fundadores de NovaTech —Cynthia y Eddy Petion— abandonaron Estados Unidos y actualmente se encuentran prófugos, lo que complica las posibilidades de recuperación de fondos para las víctimas. La petición judicial busca que los responsables enfrenten una obligación económica cercana a los 1.370 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud del daño causado a miles de inversionistas que confiaron sus ahorros a la plataforma.

El modus operandi de NovaTech resulta particularmente llamativo para los investigadores. Según las autoridades, la empresa utilizaba grupos de oración y comunidades de fe como canal para atraer a sus víctimas, aprovechando los lazos de confianza que se generan en estos espacios para promover supuestas oportunidades de inversión en criptomonedas. Este enfoque, que mezclaba elementos religiosos con promesas de rendimientos extraordinarios, permitió a los promotores construir una red de captación difícil de detectar para los reguladores tradicionales.

En paralelo a la acción contra los fundadores, la fiscalía neoyorquina alcanzó acuerdos con cuatro de los principales promotores de NovaTech, quienes deberán pagar en conjunto cerca de 6 millones de dólares. Estos acuerdos representan un avance significativo para las autoridades, ya que permiten recuperar parte de los fondos sustraídos y establecer precedentes sobre la responsabilidad de quienes, sin ocupar cargos directivos, contribuyeron activamente a la expansión del esquema fraudulento.

El caso de NovaTech se suma a una creciente lista de operaciones fraudulentas que combinan criptomonedas con estructuras propias de esquemas Ponzi. Los reguladores estadounidenses han advertido repetidamente sobre plataformas que prometen rendimientos garantizados en el espacio de los activos digitales, especialmente aquellas que operan al margen de las licencias requeridas y que dependen de la captación constante de nuevos inversores para sostener los pagos a los participantes anteriores.

La dimensión internacional del caso añade complejidad al proceso judicial. Con los fundadores fuera del país, la fiscalía deberá coordinar esfuerzos con autoridades de otras jurisdicciones para lograr su localización y eventual extradición. Mientras tanto, las víctimas —muchas de ellas miembros de comunidades religiosas que confiaron en las recomendaciones de personas cercanas— enfrentan un largo camino para recuperar al menos una parte de sus inversiones perdidas.

Desde la perspectiva del ecosistema cripto, el caso subraya la importancia de la educación financiera y la verificación de plataformas antes de invertir. Aunque la tecnología blockchain ofrece transparencia en las transacciones, los esquemas fraudulentos continúan operando mediante la ingeniería social y la explotación de la confianza interpersonal, factores que ninguna innovación tecnológica puede eliminar por sí sola. Las autoridades neoyorquinas han reiterado su compromiso de perseguir este tipo de delitos, independientemente de la complejidad que impliquen.

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