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noticias·4 de mayo de 2026·4 min·CoinTelegraph

Empresas de stablecoins tienen una oportunidad de $112 mil millones en remesas LATAM fuera de EE.UU.-México: Bybit

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Empresas de stablecoins tienen una oportunidad de $112 mil millones en remesas LATAM fuera de EE.UU.-México: Bybit
Foto: CoinTelegraph

El mercado de remesas en América Latina está experimentando una transformación silenciosa pero profunda, y las empresas de stablecoins se encuentran en una posición privilegiada para capitalizarla. Según un reciente análisis de la plataforma de intercambio de criptomonedas Bybit, el corredor de remesas entre Estados Unidos y México, aunque sigue siendo el más grande de la región, ha comenzado a mostrar signos de contracción. En 2025, este flujo tradicional se redujo un 4.5%, mientras que otros corredores dentro de América Latina están ganando tracción de manera acelerada, abriendo una ventana de oportunidad valorada en aproximadamente 112 mil millones de dólares para las firmas que emiten monedas estables.

El informe de Bybit destaca que el declive del corredor EE. UU.-México no es una señal de debilidad del mercado de remesas en su conjunto, sino un reequilibrio regional. Históricamente, este corredor ha dominado el panorama latinoamericano debido a la enorme diáspora mexicana en Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento de otros flujos migratorios intrarregionales —como los que conectan a Argentina con Chile, o a Colombia con España y Estados Unidos— está diversificando el mapa de las transferencias. Para las empresas de stablecoins, esto representa un cambio de paradigma: ya no se trata solo de competir en la ruta más conocida, sino de construir infraestructura para una red de corredores emergentes.

La oportunidad de 112 mil millones de dólares no es una cifra arbitraria. Bybit la calcula a partir del volumen total de remesas que fluyen dentro y hacia América Latina, excluyendo el corredor EE. UU.-México. Este monto incluye tanto las transferencias formales registradas por bancos centrales como los flujos informales que, en muchos países de la región, representan un porcentaje significativo del total. Las stablecoins, al ofrecer liquidaciones casi instantáneas y costos de transacción drásticamente menores que los métodos tradicionales como Western Union o los bancos corresponsales, se perfilan como la herramienta ideal para capturar este mercado.

Uno de los factores clave que impulsa esta oportunidad es la volatilidad de las monedas locales en varios países latinoamericanos. En naciones como Argentina, Venezuela o incluso Colombia, la devaluación constante del peso frente al dólar ha llevado a millones de personas a buscar refugio en activos dolarizados. Las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense, como USDT o USDC, se han convertido en un vehículo no solo para enviar dinero, sino también para preservar el valor del ahorro. Esto crea un doble incentivo: el remitente envía valor sin preocuparse por la fluctuación cambiaria, y el receptor recibe un activo que puede mantener su poder adquisitivo o convertirse rápidamente a moneda local.

Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva no está exento de obstáculos. La regulación en América Latina sigue siendo un mosaico fragmentado. Mientras que países como El Salvador han adoptado el Bitcoin como moneda de curso legal y México avanza con una ley fintech que reconoce a los activos digitales, otras naciones como Bolivia o Ecuador mantienen posturas restrictivas o prohibiciones explícitas. Para las empresas de stablecoins, navegar este entorno regulatorio es tan crucial como la tecnología misma. Bybit sugiere que las alianzas con fintechs locales y bancos tradicionales serán determinantes para escalar, ya que permiten puentes de liquidez y cumplimiento normativo.

Otro aspecto relevante es la infraestructura tecnológica. Si bien el uso de smartphones ha crecido exponencialmente en la región, la conectividad a internet y la educación financiera digital siguen siendo barreras en zonas rurales. Las empresas de stablecoins que logren integrar soluciones de capa 2 o protocolos de bajo costo, como la red Lightning para Bitcoin o las cadenas laterales de Ethereum, podrían reducir aún más las tarifas y hacer que las microtransacciones sean viables. En un mercado donde el envío promedio de remesas ronda los 200 a 300 dólares, cada punto porcentual de comisión ahorrado representa una diferencia significativa para las familias receptoras.

Finalmente, el análisis de Bybit subraya que la competencia no solo vendrá de otras criptoempresas, sino también de los actores tradicionales que están modernizando sus servicios. Bancos como el BBVA o el Santander ya están explorando soluciones basadas en blockchain para transferencias internacionales. Para las firmas de stablecoins, la ventana de oportunidad de 112 mil millones de dólares no es eterna: aquellos que logren establecer una presencia sólida en los corredores emergentes de LATAM durante los próximos dos o tres años tendrán una ventaja competitiva difícil de remontar. El futuro de las remesas en la región, al parecer, se escribirá en código de contratos inteligentes.

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