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noticias·29 de octubre de 2026·4 min·Decrypt

El Tesoro sanciona a 11 personas por un esquema de trabajadores de TI norcoreanos que movió millones en criptomonedas

El Tesoro sanciona a 11 personas por un esquema de trabajadores de TI norcoreanos que movió millones en criptomonedas
Foto: Decrypt

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra 11 individuos vinculados a un esquema mediante el cual trabajadores de tecnología de la información norcoreanos generaron y movieron millones de dólares en criptomonedas para redes asociadas al régimen de Pyongyang. Entre los sancionados figuran dos ciudadanos rusos que, según la agencia, convirtieron más de 5 millones de dólares en activos digitales en beneficio de esas redes, y cuyas wallets fueron incluidas en la lista de direcciones bloqueadas.

De acuerdo con OFAC, el esquema se basa en la infiltración de trabajadores norcoreanos en puestos de TI remotos, a menudo utilizando identidades falsas o documentos de terceros, para obtener ingresos en divisas que luego son canalizados hacia el país asiático. Este tipo de operaciones se ha convertido en una fuente de financiamiento relevante para Corea del Norte, especialmente en un contexto de sanciones internacionales que limitan sus vías tradicionales de obtención de recursos. La conversión de fondos a criptomonedas permite a los actores involucrados mover valor a través de fronteras con mayor rapidez y con cierto grado de seudonimato.

El rol de los dos ciudadanos rusos sancionados resulta central en la narrativa de la OFAC: según la agencia, estos individuos habrían facilitado la conversión de más de 5 millones de dólares en criptoactivos para las redes norcoreanas. La inclusión de sus wallets en la lista de sanciones implica que las entidades reguladas en Estados Unidos, incluidos exchanges y proveedores de servicios de activos digitales, tienen prohibido interactuar con esas direcciones. Este tipo de medidas busca cortar los puntos de contacto entre el ecosistema cripto regulado y los actores sancionados, aunque en la práctica la efectividad depende de la capacidad de las plataformas para monitorear y bloquear direcciones vinculadas.

El esquema de trabajadores de TI norcoreanos no es un fenómeno nuevo. En los últimos años, investigadores de seguridad y agencias gubernamentales han documentado cómo ciudadanos de Corea del Norte han logrado obtener empleos remotos en empresas tecnológicas de Occidente, a veces con la complicidad de intermediarios que facilitan identidades y cuentas. Los salarios, pagados frecuentemente en criptomonedas o transferidos a través de plataformas de pago digital, terminan financiando programas estatales. La combinación de ingresos legales aparentes con infraestructura cripto ha dificultado la detección temprana por parte de empleadores y autoridades.

La decisión de la OFAC de listar públicamente las wallets asociadas a los sancionados también tiene un componente disuasivo y de inteligencia. Al hacer públicas las direcciones, la agencia facilita que los analistas de blockchain y las empresas de cumplimiento puedan rastrear movimientos futuros y detectar conexiones con otros actores. En el ecosistema DeFi y en los mercados de NFT, donde la identificación de contrapartes es más difusa, este tipo de listas se convierte en una herramienta clave para los equipos de compliance, aunque su aplicación depende de la voluntad y capacidad técnica de cada protocolo o plataforma.

El anuncio se produce en un momento de creciente escrutinio sobre el uso de criptomonedas por parte de actores estatales sancionados. Corea del Norte ha sido señalada en múltiples ocasiones por ataques informáticos a exchanges y protocolos DeFi, así como por el uso de mezcladores y servicios de privacidad para ocultar el origen de los fondos. Las sanciones contra estos 11 individuos se suman a un esfuerzo más amplio por parte de Washington para presionar a los intermediarios financieros y a la industria cripto a reforzar sus controles contra el lavado de dinero y la financiación de actividades ilícitas.

Para el sector cripto en general, el caso subraya la importancia de los procesos de conocimiento del cliente (KYC) y de la monitorización de transacciones en tiempo real. Los exchanges y proveedores de servicios que no implementen filtros adecuados podrían enfrentar riesgos reputacionales y regulatorios, especialmente si sus plataformas son utilizadas para convertir fondos vinculados a redes sancionadas. La publicación de las wallets por parte de OFAC también invita a la comunidad de analistas on-chain a colaborar en el rastreo, un fenómeno que se ha vuelto habitual en investigaciones recientes sobre flujos ilícitos.

En última instancia, el caso refleja cómo la intersección entre tecnología, geopolítica y finanzas digitales sigue planteando desafíos complejos para reguladores y empresas. Mientras Corea del Norte continúa buscando vías para obtener divisas a través de esquemas cada vez más sofisticados, las autoridades estadounidenses responden con herramientas como las sanciones dirigidas y la publicación de direcciones, apostando por aumentar el costo y la visibilidad de estas operaciones en el ecosistema cripto global.

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