El Tesoro cancela las reglas de supervisión de carteras no alojadas y mezcladores de criptomonedas

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (FinCEN), ha decidido retirar dos propuestas regulatorias que habían generado un intenso debate dentro de la comunidad cripto. La primera, presentada en 2020, buscaba obligar a los usuarios de carteras no alojadas (unhosted wallets) a registrar sus transacciones para fines de cumplimiento de la Ley de Secreto Bancario (BSA). La segunda, anunciada en 2023, habría clasificado el uso de mezcladores (mixers) de criptomonedas como una actividad de lavado de dinero de alta prioridad, imponiendo requisitos de reporte y supervisión más estrictos. La retirada de ambas iniciativas marca un giro significativo en la política de supervisión de activos digitales en el país.
En 2020, FinCEN propuso una regla que requeriría que los usuarios de carteras no alojadas, es decir, aquellos que mantienen la custodia total de sus claves privadas, registraran sus transacciones con el gobierno. La medida buscaba cerrar una brecha percibida en la supervisión de activos digitales, ya que las carteras no alojadas permiten a los usuarios enviar y recibir criptomonedas sin la intervención de un custodio regulado. La propuesta habría obligado a los usuarios a proporcionar información de identificación y a reportar transacciones superiores a ciertos umbrales, con el objetivo de rastrear flujos de fondos potencialmente ilícitos.
A la misma altura, en 2023, FinCEN presentó un plan para designar los mezcladores de criptomonedas como una preocupación principal de lavado de dinero. Los mezcladores, que combinan fondos de múltiples usuarios para ocultar la trazabilidad de las transacciones, han sido citados por las autoridades como herramientas que facilitan la evasión de la supervisión financiera. La propuesta habría impuesto requisitos de reporte y supervisión más rigurosos a los proveedores de servicios de mezcla, así como a los usuarios que los emplearan. Además, se habría establecido una lista de “actividades de lavado de dinero de alta prioridad” que incluiría el uso de mezcladores, lo que habría aumentado la presión regulatoria sobre el sector.
La decisión de retirar ambas propuestas no se produjo de manera inesperada. Desde su anuncio, las iniciativas enfrentaron críticas de defensores de la privacidad, de la industria cripto y de expertos legales que argumentaron que las reglas podrían infringir la Primera Enmienda y los derechos de propiedad. Además, la complejidad de rastrear transacciones en carteras no alojadas y la naturaleza descentralizada de los mezcladores plantearon desafíos técnicos y operativos significativos. Los críticos también señalaron que la imposición de requisitos de reporte a los usuarios podría desalentar la adopción de tecnologías de privacidad y aumentar la carga regulatoria sin una mejora proporcional en la prevención del lavado de dinero.
Para la industria cripto, la retirada de las reglas representa un alivio inmediato, pero también deja una brecha en la supervisión de actividades potencialmente ilícitas. Los usuarios de carteras no alojadas continúan operando con un nivel de anonimato que, aunque legal, sigue siendo atractivo para actores maliciosos. Los mezcladores, por su parte, siguen funcionando como herramientas de anonimato, aunque algunos proveedores han adoptado medidas de cumplimiento voluntario para mitigar riesgos regulatorios. La ausencia de una regulación clara también puede generar incertidumbre entre los exchanges y otros servicios de custodia, que deben equilibrar la necesidad de cumplir con la BSA con la protección de la privacidad de sus clientes.
Mirando hacia el futuro, FinCEN y el Departamento del Tesoro podrían explorar enfoques alternativos que equilibren la protección contra el lavado de dinero con la preservación de la privacidad y la innovación. Posibles vías incluyen la promoción de estándares de cumplimiento voluntario, la colaboración con la industria para desarrollar soluciones de trazabilidad que respeten la privacidad, y la revisión de la legislación existente para adaptarse a la evolución de la tecnología blockchain. Mientras tanto, los actores del sector cripto seguirán vigilando de cerca las decisiones regulatorias, ya que cualquier cambio en la supervisión de carteras no alojadas y mezcladores tendrá repercusiones significativas en la adopción y la percepción pública de las criptomonedas en Estados Unidos.
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