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noticias·2 de noviembre de 2026·4 min·CoinTelegraph

Corea del Norte niega su participación en el hackeo de $6.3 mil millones a Binance y señala a Estados Unidos

Corea del Norte niega su participación en el hackeo de $6.3 mil millones a Binance y señala a Estados Unidos
Foto: CoinTelegraph

El régimen de Pyongyang ha rechazado de manera categórica las acusaciones formuladas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, que atribuyeron al país asiático la autoría del ataque informático sufrido por el exchange Binance, valorado en aproximadamente $6.3 mil millones. La respuesta norcoreana no se hizo esperar y llegó a través de Kim Yo Jong, influyente figura del círculo político de Kim Jong Un, quien calificó las imputaciones estadounidenses como una maniobra con motivaciones políticas destinada a desviar la atención de los problemas internos de Washington.

El señalamiento directo del FBI contra Corea del Norte se enmarca en una serie de acusaciones previas que las autoridades estadounidenses han dirigido contra el régimen por presuntos ciberataques a infraestructuras financieras y plataformas de criptomonedas. En esta ocasión, la agencia federal sostuvo que el grupo de hackers norcoreano Lazarus, ampliamente vinculado a operaciones de robo de fondos digitales, estaría detrás del asalto a Binance. Sin embargo, desde Pyongyang se insiste en que no existe evidencia verificable que sustente dicha atribución y que la comunidad internacional debería exigir pruebas concluyentes antes de emitir juicios públicos.

Kim Yo Jong, hermana del líder supremo y una de las voces más prominentes del régimen, fue la encargada de articular la réplica oficial. En sus declaraciones, sostuvo que las autoridades estadounidenses recurren a acusaciones infundadas contra Corea del Norte como parte de una estrategia de presión geopolítica sostenida. Según su lectura, la atribución del ataque a Binance responde más a una necesidad de Washington de justificar sus políticas de sanciones y de mantener un relato de amenaza externa que a una investigación técnica rigurosa sobre lo ocurrido con los fondos sustraídos.

El caso de Binance, uno de los exchanges más grandes del mundo por volumen de operaciones, adquiere una dimensión especialmente sensible en el ecosistema cripto. Un incidente de esta magnitud no solo afecta la confianza de los usuarios en la plataforma, sino que también reaviva el debate sobre la seguridad de las infraestructuras centralizadas frente a actores estatales y grupos criminales organizados. La industria ha observado con atención cómo las autoridades estadounidenses han intensificado su escrutinio sobre los exchanges y han vinculado repetidamente los ataques informáticos con programas de financiamiento ilícito atribuidos a Corea del Norte.

La negativa norcoreana también debe interpretarse en el contexto de las tensas relaciones bilaterales entre Pyongyang y Washington. Corea del Norte ha sido objeto de múltiples rondas de sanciones internacionales, muchas de ellas impulsadas por Estados Unidos, y ha negado sistemáticamente su implicación en ciberataques, argumentando que se trata de campañas de desinformación para justificar su aislamiento económico. En este sentido, la respuesta de Kim Yo Jong no constituye un hecho aislado, sino una pieza más de un patrón de confrontación retórica que se ha intensificado en los últimos años.

Para el sector de las criptomonedas, la disputa entre Washington y Pyongyang plantea interrogantes sobre la trazabilidad de los fondos robados y la cooperación internacional en materia de ciberseguridad. Los analistas de blockchain suelen rastrear los movimientos de los activos sustraídos a través de direcciones públicas, lo que en teoría permite identificar los flujos hacia mezcladores o exchanges con controles débiles. Sin embargo, la atribución de responsabilidades a un Estado requiere de evidencia forense que a menudo no se hace pública, lo que dificulta la verificación independiente de las acusaciones y alimenta las disputas geopolíticas.

Mientras tanto, Binance no ha emitido una postura oficial sobre la réplica norcoreana, y la comunidad internacional permanece a la espera de que se revelen más detalles técnicos sobre el ataque. La magnitud de las pérdidas reportadas, que ascienden a miles de millones de dólares, convierte este incidente en uno de los más significativos en la historia reciente de la seguridad en el ecosistema cripto. La evolución de la investigación y la respuesta de las autoridades estadounidenses serán determinantes para esclarecer si las acusaciones contra Corea del Norte se sostienen con pruebas contundentes o si, por el contrario, quedan atrapadas en la retórica de la confrontación política.

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