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noticias·25 de septiembre de 2026·3 min·Decrypt

Circle y Tether congelan stablecoins vinculadas al hackeo de Bitget, pero la mayor parte de los fondos escapa

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Circle y Tether congelan stablecoins vinculadas al hackeo de Bitget, pero la mayor parte de los fondos escapa
Foto: Decrypt

Los emisores de stablecoins Circle y Tether han blacklisted una wallet identificada como "Bitget Exploiter 8", en un intento por contener los fondos robados durante el reciente exploit sufrido por el exchange Bitget. Según los reportes, ambas compañías lograron congelar aproximadamente 318.000 dólares en USDC y USDT combinados, una cifra que, si bien representa una acción coordinada relevante por parte de los dos mayores emisores de stablecoins del mercado, resulta marginal en comparación con el monto total sustraído en el incidente.

El caso pone de manifiesto una dinámica cada vez más frecuente en el ecosistema cripto: la capacidad de los emisores centralizados de stablecoins para intervenir y bloquear fondos en sus contratos inteligentes, una herramienta que se ha convertido en un arma de doble filo. Por un lado, permite a las autoridades y a las víctimas de hackeos recuperar parte de lo robado; por otro, evidencia la naturaleza permissionada de estos activos, que contrasta con la filosofía de descentralización que impulsa gran parte del sector.

Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende críticamente de la velocidad de reacción. En este caso, el atacante logró anticiparse y convirtió la mayor parte de los fondos robados en ETH antes de que Circle y Tether pudieran actuar. A diferencia de las stablecoins emitidas de forma centralizada, el ETH es un activo nativo de la red Ethereum que no puede ser congelado ni blacklisted por ninguna entidad, lo que lo convierte en el destino preferido de los atacantes que buscan dificultar el rastreo y la recuperación de los fondos.

Este patrón no es nuevo. En incidentes anteriores, los atacantes han demostrado un conocimiento sofisticado de las limitaciones de los mecanismos de congelamiento, moviendo rápidamente los fondos hacia activos descentralizados o hacia mixers como Tornado Cash, que dificultan enormemente el rastreo on-chain. La carrera entre los equipos de seguridad, los emisores de stablecoins y los atacantes se ha convertido en una suerte de juego del gato y el ratón, donde cada segundo cuenta y donde la ventaja suele estar del lado de quien actúa primero.

El caso de Bitget también reabre el debate sobre la responsabilidad de los exchanges centralizados en la protección de los fondos de sus usuarios. Si bien Bitget no ha revelado detalles exhaustivos sobre la magnitud total del exploit, la existencia de una wallet etiquetada como "Bitget Exploiter 8" sugiere que se trata de uno de varios intentos o vectores de ataque, lo que podría indicar una vulnerabilidad más amplia en la infraestructura del exchange o en los protocolos con los que interactúa.

Desde una perspectiva más amplia, el incidente subraya la importancia de la transparencia y la colaboración entre los distintos actores del ecosistema. La capacidad de Circle y Tether para actuar rápidamente depende en gran medida de la información compartida por los equipos de seguridad de los exchanges, las firmas de análisis on-chain y las autoridades. Sin esa coordinación, incluso las herramientas más poderosas de congelamiento resultan insuficientes frente a atacantes que operan con precisión quirúrgica.

Para los usuarios, la lección es clara: la seguridad en el ecosistema cripto no depende únicamente de la fortaleza técnica de una plataforma, sino también de la velocidad con la que el sector en su conjunto puede responder a una amenaza. Mientras los atacantes sigan encontrando formas de convertir fondos congelables en activos descentralizados, la efectividad de las blacklists de stablecoins seguirá siendo limitada, y casos como el de Bitget continuarán recordando que, en el mundo cripto, la descentralización también tiene sus costos.

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