Chainalysis utilizó IA para rastrear el hackeo de 387 millones de dólares a Bitget hasta Corea del Norte

La firma de análisis blockchain Chainalysis ha revelado que empleó herramientas de inteligencia artificial desarrolladas internamente para rastrear los fondos robados en el hackeo a la plataforma de intercambio Bitget, ocurrido el pasado 24 de septiembre y cuyo monto asciende a 387 millones de dólares. Según la compañía, las evidencias recopiladas apuntan directamente a actores vinculados con Corea del Norte, lo que convierte este incidente en uno de los episodios más significativos del año dentro del ecosistema cripto y refuerza la creciente preocupación por el papel de los grupos patrocinados por Estados estatales en el sector.
De acuerdo con Chainalysis, este ataque empujó el total acumulado de fondos cripto sustraídos por Corea del Norte durante 2026 por encima de la barrera de los mil millones de dólares, una cifra que subraya la magnitud y la persistencia de estas operaciones. La firma detalló que el rastreo de los activos robados implicó seguir el movimiento de los fondos a través de cuatro blockchains distintas, una tarea que, según explicó, resultó especialmente compleja debido a las técnicas de ofuscación empleadas por los atacantes para dificultar la trazabilidad de las transacciones.
El elemento central de esta investigación fue el uso de inteligencia artificial propia, que permitió a los analistas de Chainalysis procesar grandes volúmenes de datos on-chain en tiempo real y detectar patrones que de otro modo habrían pasado desapercibidos. La compañía describió el proceso como una carrera contra los atacantes, quienes intentaban mover y mezclar los fondos rápidamente para evadir a los investigadores. En ese contexto, la automatización mediante IA se convirtió en una herramienta clave para acelerar la identificación de billeteras vinculadas y reconstruir el recorrido del capital sustraído.
El caso de Bitget se suma a una larga lista de incidentes atribuidos a grupos norcoreanos, que en los últimos años han convertido el robo de criptomonedas en una fuente relevante de financiamiento para el régimen. Los analistas del sector señalan que estos actores suelen recurrir a técnicas sofisticadas como el uso de mixers, bridges entre cadenas y protocolos DeFi para blanquear los fondos, lo que dificulta la labor de las autoridades y de las firmas de análisis. La capacidad de rastrear activos a través de múltiples blockchains se ha vuelto, por tanto, un factor crítico para la industria.
El uso de inteligencia artificial en el análisis blockchain representa un cambio de paradigma dentro del sector de la seguridad cripto. Mientras los atacantes perfeccionan sus métodos de evasión, las empresas de análisis recurren cada vez más a modelos de machine learning para identificar comportamientos anómalos, agrupar direcciones relacionadas y anticipar movimientos sospechosos. Este enfoque no solo acelera la respuesta ante incidentes, sino que también mejora la precisión de las atribuciones, un aspecto fundamental cuando se trata de señalar responsabilidades ante instancias internacionales.
El hackeo a Bitget también pone de relieve la necesidad de que las plataformas de intercambio refuercen sus medidas de seguridad y colaboren estrechamente con las firmas de análisis y las autoridades regulatorias. La velocidad con la que los fondos pueden moverse entre cadenas y protocolos exige respuestas igualmente rápidas, y la cooperación entre el sector privado y los organismos de aplicación de la ley se vuelve indispensable para intentar recuperar los activos o, al menos, impedir que lleguen a manos de los atacantes.
En última instancia, el caso ilustra cómo la convergencia entre blockchain, inteligencia artificial y ciberseguridad está redefiniendo la forma en que se investigan los delitos financieros en el ecosistema cripto. Aunque la atribución a Corea del Norte supone un avance significativo en la comprensión del modus operandi de estos grupos, también evidencia que la lucha contra el cibercrimen patrocinado por Estados es un desafío en constante evolución, donde la innovación tecnológica se convierte en un arma de doble filo que ambas partes intentan aprovechar.


