BlackRock profundiza su apuesta por la tokenización con nuevos fondos onchain

El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, ha presentado una nueva solicitud regulatoria para expandir su línea de fondos tokenizados, en un movimiento que consolida la tendencia de llevar activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) a la blockchain. La compañía, que gestiona más de 10 billones de dólares en activos bajo administración, busca ampliar su oferta de productos digitales en un momento en que el mercado de RWA tokenizados ha experimentado un crecimiento interanual del 200%. Este paso no solo refuerza la legitimidad del sector, sino que también señala un cambio estructural en la forma en que las instituciones financieras tradicionales abordan la tecnología descentralizada.
La nueva presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) detalla planes para lanzar fondos adicionales que representen activos como bonos corporativos, deuda soberana y posiblemente materias primas, todo ello registrado en redes blockchain públicas o privadas. Aunque BlackRock no ha especificado qué blockchain utilizará, fuentes cercanas al proceso indican que Ethereum sigue siendo la plataforma preferida para este tipo de emisiones debido a su madurez en contratos inteligentes y su amplia adopción institucional. La firma ya había dado un paso significativo en 2023 con el lanzamiento de su primer fondo tokenizado, el BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund (BUIDL), que invierte en efectivo y bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo.
El crecimiento del 200% en el mercado de RWA tokenizados no es una casualidad, sino el resultado de una confluencia de factores. Por un lado, la tokenización permite fraccionar activos ilíquidos como bienes raíces o bonos corporativos, haciéndolos accesibles a inversores minoristas que antes no podían acceder a ellos. Por otro, reduce los costos operativos y los tiempos de liquidación al eliminar intermediarios tradicionales. Según datos de plataformas como rwa.xyz, el valor total bloqueado en RWA tokenizados supera ya los 12.000 millones de dólares, con proyecciones que apuntan a los 16 billones para 2030, según estimaciones de consultoras como McKinsey y Boston Consulting Group.
La decisión de BlackRock de profundizar en este segmento también responde a una estrategia más amplia de posicionamiento en el ecosistema crypto. La empresa, liderada por Larry Fink, ha pasado de ser escéptica respecto a los activos digitales a convertirse en uno de sus mayores defensores institucionales. En enero de 2024, BlackRock lanzó su primer ETF de Bitcoin al contado, el iShares Bitcoin Trust (IBIT), que acumula más de 20.000 millones de dólares en activos bajo gestión. Ahora, con los fondos tokenizados, busca capturar el siguiente gran mercado: la digitalización de los mercados de capitales tradicionales.
Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. La regulación sigue siendo un obstáculo significativo, especialmente en Estados Unidos, donde la SEC mantiene una postura cautelosa hacia muchos productos crypto. Aunque la agencia ha aprobado ETFs de Bitcoin y Ethereum, los fondos tokenizados que representan activos del mundo real caen en una zona gris regulatoria. BlackRock deberá navegar entre las leyes de valores tradicionales y las particularidades de la tecnología blockchain, lo que podría implicar la creación de estructuras legales híbridas. Además, la competencia se intensifica: firmas como Franklin Templeton, WisdomTree y Fidelity también han lanzado productos similares, mientras que protocolos DeFi como MakerDAO y Aave integran cada vez más RWA en sus plataformas.
Para los inversores latinoamericanos, esta tendencia abre oportunidades interesantes. La tokenización de activos como bonos soberanos o deuda corporativa podría ofrecer una vía para diversificar carteras en mercados donde la inflación y la volatilidad cambiaria son desafíos constantes. Países como Argentina, Brasil y México ya han visto un auge en plataformas que tokenizan propiedades inmobiliarias y créditos privados. Sin embargo, la adopción masiva dependerá de la claridad regulatoria local y de la educación financiera sobre los riesgos asociados, como la custodia de claves privadas y la volatilidad de las redes blockchain.
En conclusión, la expansión de BlackRock en el mundo de los fondos tokenizados no es solo una noticia corporativa, sino un indicador de que la convergencia entre las finanzas tradicionales y la tecnología descentralizada es irreversible. Con un crecimiento interanual del 200% en RWA, el mercado está enviando una señal clara: la tokenización no es una moda pasajera, sino la próxima frontera de la inversión global. Queda por ver si los reguladores y el mercado podrán acompañar este ritmo de innovación sin sacrificar la protección al inversor.
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