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noticias·6 de octubre de 2026·4 min·CoinDesk

Bitcoin sigue siendo rechazado en los $87,000 mientras las acciones rondan máximos históricos

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Bitcoin sigue siendo rechazado en los $87,000 mientras las acciones rondan máximos históricos
Foto: CoinDesk

Bitcoin volvió a enfrentarse este lunes a una resistencia que se ha convertido en un obstáculo recurrente para los alcistas. El precio de la principal criptomoneda del mercado cayó hasta situarse en torno a los $85,600 después de que los vendedores rechazaran una vez más sus intentos de superar la zona de los $87,000. Se trata de la tercera ocasión desde el 23 de septiembre en que BTC se aproxima a ese nivel y retrocede sin lograr consolidarse por encima de él, lo que refuerza la idea de que existe una presión vendedora significativa en esa franja de precios.

El contexto macroeconómico no ha ayudado a inclinar la balanza a favor de los activos de riesgo digitales. Mientras Bitcoin luchaba por mantenerse por encima de los $85,000, el índice Nasdaq cerró la jornada en un nuevo máximo histórico, evidenciando una divergencia notable entre el comportamiento de las acciones tecnológicas y el de las criptomonedas. Esta desconexión sugiere que, por el momento, los flujos de capital están encontrando en la renta variable tradicional un refugio más atractivo que en el mercado cripto, a pesar de que ambos sectores suelen compartir una sensibilidad similar hacia las condiciones de liquidez y el apetito por riesgo.

Uno de los factores que explica esta dinámica es el comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que continuaron su escalada durante la sesión. El aumento de los yields de la deuda soberana estadounidense tiende a restar atractivo a los activos especulativos, ya que ofrece a los inversores una alternativa de rentabilidad sin el nivel de volatilidad que caracteriza a las criptomonedas. Cuando los rendimientos suben con fuerza, como ha ocurrido en las últimas jornadas, muchos operadores optan por rotar sus posiciones hacia instrumentos más conservadores, lo que presiona a la baja los precios de Bitcoin y de otros tokens.

La zona de los $87,000 se ha consolidado así como un nivel de resistencia técnico de corto plazo. Que el precio haya sido rechazado en tres ocasiones distintas desde finales de septiembre indica que existe una concentración importante de órdenes de venta en ese rango, probablemente de traders que buscan tomar ganancias tras el fuerte rally que llevó a Bitcoin a máximos históricos hace algunas semanas. Para que se produzca una ruptura alcista sostenible, sería necesario un catalizador que impulse el volumen de compra por encima de esa barrera, algo que hasta ahora no se ha materializado.

El comportamiento del mercado también refleja cierta cautela por parte de los inversores institucionales. Aunque el interés estructural en Bitcoin y en los productos cotizados (ETF) vinculados a su precio sigue siendo sólido, los datos recientes sugieren que el ritmo de entradas se ha moderado en comparación con los meses previos. Esta pausa en la demanda institucional, combinada con la fortaleza de los mercados tradicionales, deja a BTC en una posición de compás de espera, atrapado entre el optimismo de largo plazo y la realidad de un entorno macro que no termina de favorecer a los activos de riesgo.

Desde una perspectiva más amplia, la situación actual de Bitcoin recuerda a otros episodios de consolidación que la criptomoneda ha atravesado a lo largo de su historia. Los períodos de rechazo en niveles clave de resistencia suelen resolverse con movimientos explosivos en una dirección u otra, dependiendo de qué lado del mercado logre imponer su dominio. Si los compradores consiguen absorber la oferta en torno a los $87,000, es plausible que se abra la puerta a una nueva fase de descubrimiento de precios. Por el contrario, si la presión vendedora persiste, no se descarta una corrección más profunda hacia zonas de soporte inferiores.

Por ahora, los operadores permanecen atentos a las próximas publicaciones de datos económicos en Estados Unidos, que podrían influir en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y, por extensión, en el apetito por activos como Bitcoin. La evolución de los rendimientos del Tesoro y el desempeño de las acciones tecnológicas seguirán siendo variables clave para anticipar el próximo movimiento del mercado cripto, que por el momento se mantiene en una fase de indecisión y volatilidad contenida.

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