El ex-OpenAI Leopold Aschenbrenner apuesta fuerte por los mineros de criptomonedas para su jugada de IA de 13.600 millones de dólares

En una movida que sacude los cimientos de la intersección entre inteligencia artificial y criptomonedas, Leopold Aschenbrenner, exinvestigador de OpenAI, ha revelado una estrategia de inversión tan audaz como controvertida. Su fondo, valorado en 13.600 millones de dólares, está apostando en contra de los gigantes de los semiconductores Nvidia y AMD, mientras acumula posiciones masivas en empresas de minería de Bitcoin. La tesis es simple pero radical: los mineros, no los fabricantes de chips, poseen los activos físicos —electricidad y centros de datos— que serán el verdadero cuello de botella de la próxima ola de la inteligencia artificial.
Aschenbrenner, quien saltó a la fama por sus análisis sobre los riesgos existenciales de la IA antes de abandonar OpenAI en 2021, ha construido su fondo con la convicción de que el mercado está sobrevalorando a los fabricantes de hardware tradicionales. Mientras Nvidia y AMD han disfrutado de un rally imparable gracias a la demanda de GPUs para entrenar modelos de lenguaje, el exinvestigador sostiene que la verdadera escasez no está en los chips, sino en la infraestructura energética necesaria para operarlos. "Los mineros de Bitcoin ya controlan megavatios de energía barata y terrenos con conexiones eléctricas listas", explicó en una reciente entrevista con el Financial Times. "Eso es exactamente lo que la IA necesita desesperadamente".
La jugada de Aschenbrenner se apoya en una realidad incómoda para la industria tecnológica: los centros de datos de IA consumen cantidades de electricidad que están empezando a saturar las redes eléctricas globales. Mientras que construir una nueva subestación eléctrica puede llevar años, los mineros de criptomonedas ya tienen contratos de energía a largo plazo, infraestructura de refrigeración y, en muchos casos, permisos ambientales aprobados. Empresas como Core Scientific, Riot Platforms y Marathon Digital, que alguna vez fueron vistas como meras especuladoras de Bitcoin, ahora se perfilan como proveedores críticos de capacidad computacional para la IA.
Esta convergencia entre minería de criptomonedas e inteligencia artificial no es completamente nueva, pero la escala de la apuesta de Aschenbrenner la eleva a un nivel institucional. Durante el último año, varias firmas mineras han comenzado a alquilar sus instalaciones a startups de IA, transformando sus balances de activos puramente especulativos a negocios de infraestructura con flujos de caja predecibles. El fondo de Aschenbrenner, según fuentes cercanas, está tomando posiciones tanto en acciones de mineros que cotizan en bolsa como en acuerdos privados de compra de energía, creando un vehículo de inversión híbrido que apuesta por la tokenización de la capacidad computacional.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos. El corto contra Nvidia y AMD es una apuesta contra dos de las empresas más rentables de la historia reciente, cuyos márgenes y crecimiento han superado todas las expectativas. Además, la volatilidad intrínseca del mercado de criptomonedas podría contagiar a los mineros si el precio de Bitcoin sufre una corrección severa, dejando a estas empresas sin ingresos suficientes para mantener sus costos energéticos. Aschenbrenner parece confiar en que la demanda de IA será tan masiva que los mineros podrán migrar su capacidad de hash hacia cargas de trabajo de machine learning, pero esta transición técnica aún está en sus primeras etapas.
El movimiento de Aschenbrenner también refleja una tendencia más amplia en Wall Street: la creciente fusión entre los mundos de la IA y las criptomonedas. Fondos de cobertura tradicionales, family offices e incluso algunos bancos centrales están explorando cómo la infraestructura de minería puede servir como colchón energético para la inteligencia artificial. Si la tesis de Aschenbrenner resulta correcta, podríamos ver una revalorización masiva de los activos mineros, mientras que Nvidia y AMD enfrentarían una presión bajista inesperada. Si falla, su fondo podría convertirse en un estudio de caso sobre los peligros de apostar contra el hardware dominante.
Por ahora, el mercado observa con atención. Las acciones de los principales mineros de Bitcoin han subido entre un 15% y un 30% desde que se filtró la estrategia de Aschenbrenner, mientras que Nvidia y AMD han mostrado una leve corrección. La comunidad cripto celebra la validación de su infraestructura, mientras que los analistas de semiconductores advierten que subestimar la capacidad de innovación de Nvidia sería un error histórico. Lo que está claro es que Leopold Aschenbrenner, con su apuesta de 13.600 millones de dólares, ha puesto un marcador en el suelo: la próxima batalla por la inteligencia artificial no se librará en los laboratorios de software, sino en las granjas de minería de Bitcoin.
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