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actualidad·6 de mayo de 2026·4 min·CoinDesk

El dominio de Tether y Circle es una mala noticia para las stablecoins, según ejecutivo de Bridge

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El dominio de Tether y Circle es una mala noticia para las stablecoins, según ejecutivo de Bridge
Foto: CoinDesk

El creciente control que ejercen Tether y Circle sobre el mercado de las stablecoins representa un riesgo sistémico para la percepción de estos activos como dinero real, según advirtió Ben O’Neill, director de movimiento de fondos en Bridge. En declaraciones recientes, el ejecutivo señaló que la concentración del mercado en dos emisores dominantes dificulta que las stablecoins cumplan su promesa fundamental: funcionar como una moneda digital estable y confiable. Esta advertencia llega en un momento en que el mercado de stablecoins supera los 160 mil millones de dólares en capitalización, con USDT de Tether y USDC de Circle controlando más del 90% del total.

La crítica de O’Neill se centra en que un ecosistema dominado por dos actores centralizados contradice el espíritu descentralizado de las criptomonedas. “Si las stablecoins quieren sentirse como dinero, necesitan múltiples emisores compitiendo en igualdad de condiciones”, explicó. En su opinión, la falta de diversidad genera vulnerabilidades: un problema regulatorio o técnico en Tether o Circle podría paralizar todo el mercado. Este escenario recuerda a los riesgos de concentración bancaria en el sistema financiero tradicional, donde la caída de una gran entidad puede desencadenar un efecto dominó.

El dominio de Tether y Circle no solo preocupa por su tamaño, sino por su opacidad. Tether, en particular, ha enfrentado años de escepticismo sobre sus reservas, aunque recientemente ha publicado informes de auditoría trimestrales. Circle, por su parte, opera bajo regulación en Estados Unidos, pero su dependencia de la banca tradicional la expone a riesgos de contraparte. Para O’Neill, esta concentración de poder hace que las stablecoins sean menos resistentes que el dinero fiduciario respaldado por gobiernos, que cuenta con seguros de depósitos y prestamistas de última instancia.

Bridge, la empresa para la que trabaja O’Neill, es una plataforma de pagos que utiliza stablecoins para facilitar transferencias transfronterizas. Su perspectiva es particularmente relevante porque opera en el espacio donde las stablecoins compiten directamente con los sistemas de pago tradicionales como SWIFT o las redes de tarjetas de crédito. Desde su experiencia, la falta de alternativas viables a USDT y USDC limita la capacidad de las empresas para elegir la stablecoin que mejor se adapte a sus necesidades operativas y de cumplimiento normativo.

El debate sobre la centralización de las stablecoins no es nuevo, pero cobra urgencia a medida que los reguladores globales avanzan en marcos legales para estos activos. La Unión Europea ya ha implementado su reglamento MiCA, que exige a los emisores mantener reservas líquidas y someterse a supervisión. En Estados Unidos, la Ley de Stablecoins de Pago Claro y la Ley de Estabilidad Financiera de Stablecoins buscan imponer requisitos similares. Sin embargo, estos marcos podrían favorecer a los grandes actores, creando barreras de entrada para nuevos competidores.

Para O’Neill, la solución no pasa por eliminar a Tether y Circle, sino por fomentar un ecosistema más plural. “Necesitamos stablecoins respaldadas por diferentes tipos de colateral, con diferentes modelos de gobernanza y diferentes jurisdicciones”, afirmó. Esto incluiría stablecoins algorítmicas, respaldadas por bonos del tesoro o incluso por cestas de monedas fiduciarias. La clave, según el ejecutivo, es que los usuarios tengan opciones reales y no dependan de un duopolio que, en última instancia, replica los problemas del sistema financiero que las criptomonedas prometieron resolver.

Mientras tanto, el mercado sigue su curso. Tether continúa expandiendo su presencia en mercados emergentes y Circle fortalece su integración con el sistema financiero tradicional a través de alianzas con BlackRock y Coinbase. Pero la advertencia de O’Neill resuena como un recordatorio de que, si las stablecoins quieren ser más que un experimento financiero, necesitan demostrar que pueden ser tan descentralizadas y resilientes como la tecnología blockchain que las sustenta. De lo contrario, el sueño de un dinero digital verdaderamente libre podría terminar siendo controlado por los mismos gigantes que dominan las finanzas tradicionales.

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