Economista, Paul Krugman, declara ser cripto escéptico.

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Paul Krugman, ganador del Premio Nobel, ha decidido expresar, en un artículo de opinión para New York Times, la razón detrás de su escepticismo sobre el valor real de las criptomonedas.

El estadounidense Paul Krugman fue galardonado con el Premio Nobel de Ciencias Económicas en 2008 por su análisis de los patrones de comercio y la localización de la actividad económica. En el artículo de opinión, publicado el 31 de julio, expresa su posición como un “cripto escéptico” al señalar los altos costos de transacción y la “ausencia de anclaje” asociado con las criptomonedas.

Paul Krugman, Economista Premio Nobel de Ciencias Económicas en 2008.

El economista inicialmente describe la historia monetaria, donde expresa como queda en evidencia que existe una dirección clara de cambio en el tiempo: primero está el interés de reducir las fricciones al momento de hacer negocios y además reducir la cantidad de recursos reales necesarios para hacer frente a dichas fricciones. Es por ello que de las monedas de oro y plata pasamos a los billetes respaldados por las reservas fraccionarias, y ahora a las tarjetas de crédito y otros “métodos digitales”, el patrón de cambio a lo largo del tiempo es la constante búsqueda de reducir los costos de realizar transacciones.

De acuerdo a Krugman, las criptomonedas rompen ese patrón debido a que se dirigen en la dirección opuesta: “En lugar de transacciones casi sin fricción, tenemos altos costos de hacer negocios, porque la transferencia de un Bitcoin u otra unidad de criptomonedas requiere proporcionar un historial completo de las transacciones pasadas”

A lo que añade que los entusiastas de las criptomonedas celebran el uso de la tecnología de vanguardia para restablecer el sistema monetario de hace 300 años, el oro y la plata.

“¿Por qué querrías hacer eso? ¿Qué problema soluciona? Todavía tengo que ver una respuesta clara a esa pregunta.”

Señala que el colapso total es una posibilidad real, debido a que el valor de las criptomonedas dependen completamente de las expectativas, por lo que “si los especuladores tuvieran un momento colectivo de duda, de repente, temiendo que los Bitcoins no valieran nada, bueno, los Bitcoins perderían evidentemente su valor”. Sin embargo, no cree probable que ello suceda, ya que podría existir un potencial equilibrio en el que Bitcoin, y solo este, siga siendo utilizado para realizar transacciones de mercado negro y la evasión de impuesto.

De acuerdo a Krugman, hay que tener en cuenta que el dinero convencional hace realmente bien su trabajo. “El poder adquisitivo de un dólar al año a partir de ahora es altamente predecible: más predecible que el valor de un Bitcoin”. Por lo que Krugman se hace una pregunta totalmente válida: “¿Por qué cambiar una forma de dinero por otra que no funciona tan bien?”, esto es parcialmente cierto, pues se refiere a casos de países como Estados Unidos, sin embargo, para países como Venezuela, la India, u otros, en los que la volatilidad del valor de su moneda propia es mayor a la de las criptomonedas, estas resultan ser una forma para que los ciudadanos de dichos países mantengan el poder adquisitivo a lo largo del tiempo, resulta ser una vía de escape ante el monstruo de la inflación. Además, si en realidad las criptomonedas no solucionan nada entonces, ¿por qué estas tendrían algún valor o uso dentro de países ricos como Estados Unidos y Alemania?

Por último, Krugman concluye su artículo de la siguiente forma: “¿Podría estar equivocado? Por supuesto. Pero si quiere argumentar que estoy equivocado, responda la pregunta: ¿qué problema resuelven las criptomonedas? No intentes gritar a los escépticos con una mezcla de lenguaje difícil de comprender y estupideces libertarias.”