Nadie parece saber muy bien que hacer con Bitcoin y sus demás altcoins. Este es el caso de la mayoría de los entes reguladores a nivel mundial, principalmente llama la atención el caso de las instituciones en los Estados Unidos quienes normalmente son los primeros en llevar la batuta en la innovación y el desarrollo, pero con el tema de las regulaciones a las criptomonedas se han quedado bastante rezagados.

Desde su génesis, hace más de 10 años, los reguladores y tribunales de todo el mundo han tenido problemas para determinar el como, y el porque de regularlos.

Dependiendo de donde se encuentre un BTC en los Estados Unidos, por ejemplo, es ilegal o no vender sus holdr por dinero fiduciario, sin una licencia estatal al menos.

Eso se debe a que, dependiendo de donde se pare en el territorio estadounidense, los BTC y las demás altcoins, son dinero o no, y venderlo por dinero fiduciario es una transmisión de dinero, o no lo es. Un poco complicado a decir verdad, por ello es que las instituciones, y holdr en el territorio no han progresado como en otras partes del mundo.

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Para volverlo aun más complicado, en otros estados “podría serlo”, entonces podrías o no necesitar una licencia para vender tus BTC, o quizás no. Esto es el día a día de los estadounidenses.

Muchos miembros de las primeras generaciones de la comunidad jurídica en temas criptográficos, los cuales se han visto que han surgido rápidamente alrededor de todo el mundo, han observados estos juristas como las inconsistencias regulatorias aumentan el costo de la innovaciones e impulsan a las empresas a mudarse desde jurisdicciones que carecen de una orientación clara o toman un punto de vista hostil acerca de las redes de cadenas de bloques y la industria de los tokens digitales.

Luego de la decisión de Florida versus Espinoza de la Corte de Apelaciones del Tercer Distrito, Florida ahora hace ambas cosas de las que mencionamos anteriormente.

Según los juristas y expertos en criptomonedas alrededor de todo el mundo, esta decisión se debió a un malentendido generalizado y fundamental de la naturaleza inherente al mismo Bitcoin.

Espinoza expresa que los BTC son instrumentos de pago:


La reciente opinión de la apelación decidió que la venta de Bitcoin requiere una licencia de negocios del servicio de dinero de Florida, anulando la orden del tribunal de primera instancia que desestimó los cargos penales contra Mitchell Espinoza, quien supuestamente estaba operando un negocio de servicios de dinero sin licencia mediante la venta de satoshis por dinero fiduciario.

El tribunal de primera instancia desestimó los cargos y concluyó que Bitcoin no era un «instrumento de pago» según la ley de Florida y que la venta de BTC no era una transmisión de dinero.

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Pero, el Tercer Distrito no estuvo de acuerdo con estas dos conclusiones, sosteniendo que la criptomonedas más grande del mundo es un «instrumento de pago» porque:

“El Tribunal tenía pruebas de que las personas estaban dispuestas a aceptar Bitcoin a cambio de bienes y servicios”.

El Tribunal no citó ninguna autoridad técnica con respecto al desarrollo, usos o estructura del Bitcoin para fines no financieros, sino que se centró en el hecho de que los BTC podría utilizarse como un medio para transmitir valor.

El Tribunal comparó el lenguaje de la Ley de Transmisión de Dinero de la Florida en su Capítulo 560, Estatuto de la Florida, con el de la ley federal y, basándose en su lectura del texto simple de la ley del Estado de Florida, encontró que:

“No exigía expresamente que un tercero debía ser incluido en una transacción para que la transacción constituya efectivamente una transmisión de dinero”.

En consecuencia, el Tribunal determinó que vender sus propios Bitcoin constituye una «transmisión de dinero», que requiere una licencia, un protocolo de cumplimiento por escrito y un extenso mantenimiento de registros.

Esta decisión no solo está en desacuerdo con la opinión federal de lo que constituye un negocio de servicios de dinero, sino que también contradice la orientación del regulador estatal, la Oficina de Regulación Financiera de la Florida, que declaró en en relación con las criptomonedas que:

“Las partes que compran y venden sus propios BTC no necesitan obtener una licencia de transferencia de dinero”.

También demuestra un malentendido fundamental sobre qué es Bitcoin y cómo se está desarrollando en una red robusta que admite una variedad de casos de uso, incluidos los usos no financieros, tal cual como lo hemos expresado en nuestro portal anteriormente.

Bitcoin no es dinero, pero crea dinero:


El Bitcoin carece de varias características fundamentales que reconocemos como “requeridas para que algo sea considerado dinero».

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No tiene respaldo central ni es técnicamente fungible, aunque ojo con esto.

A pesar de esto, y probablemente porque la palabra «moneda» aparece en su nombre, a menudo se describe como «dinero digital» u «oro digital».

En la actualidad, Bitcoin no es ninguna de estas cosas, según muchos expertos en el cripto ecosistema. Es una red mundial de computadoras que permite a los participantes autenticar los datos sin obtener primero el permiso de una autoridad centralizada.

La primera aplicación de esa red es algo así como dinero, aunque la verdad es que antes de la llegada de los Satoshis, nadie nunca había visto algo como esto.

La red global se llama Bitcoin con una «B» mayúscula y el libro mayor público que registra y valida las entradas de datos en la red se llama la cadena de bloques de Bitcoin, o mejor conocida como Bitcoin Blockchain.

Antes de Bitcoin, las transacciones electrónicas seguras entre pares eran imposibles porque la información digital es fácil de copiar, e incluso hackear; Las representaciones digitales de valor se pueden copiar y gastar dos veces.

Bitcoin resuelve este problema mediante el uso de herramientas criptográficas, en un sistema basado en la teoría de juegos que incentiva a los participantes que invierten energía computacional para validar nuevos datos pagando una recompensa por este trabajo.

Ese mecanismo interno de recompensa de la red se denomina confusamente bitcoin con una “b” en minúsculas. Sin bitcoin para incentivar la minería, la red de Satoshi no podría funcionar.

Primero, debido a que los usuarios que desean agregar o cambiar datos rastreados en la cadena de bloques de Bitcoin deben pagar tarifas en bitcoin, hay un costo para agregar datos nuevos y, por lo tanto, es poco probable que la red de Bitcoin esté inundada de transacciones falsas o de bajo valor, esencialmente evitando un ataque tipo denegación de servicio.

Segundo, debido a que se debe confiar en los mineros que invierten sus recursos para validar los cambios en la cadena de bloques para que actúen honestamente y no certifiquen datos falsos, la recompensa de bitcoin ofrece un incentivo monetario a los participantes para que solo acepten transacciones válidas.

La decisión del Tercer Distrito y lo que el estado de la Florida debe hacer al respecto:


La opinión del Tercer Distrito se centra exclusivamente en los usos financieros de bitcoin.

Sin embargo, su análisis ignora otros usos de la red Bitcoin, incluso como una red de publicaciones resistente a la censura, una herramienta de sellado de tiempo, un autenticador de documentos, una plataforma de contratos inteligentes que utiliza RSK Rootstock con una amplia aplicación en muchas industrias y la capacidad para facilitar formas de micro comunicaciones utilizando la lightning network de Bitcoin que no son tecnológicamente posibles.

Cada uno de estos usos no financieros requiere que un usuario obtenga fácilmente los BTC para participar en las actividades financieras y no financieras facilitadas por la red de Bitcoin.

Al ignorar la política existente del Estado de permitir que las personas vendan su propiedad digital sin obtener una licencia comercial de servicios monetarios, el Tribunal ha transformado a Florida de uno de los estados más amigables con la innovación para la industria de la cadena de bloques y la moneda virtual, uno de los primeros dentro del territorio estadounidense junto con el estado de Wyoming .

Al no reconocer el valor y desarrollar los usos de la red de Bitcoin, la Corte esencialmente hizo que la creación de una empresa que ayude a crecer o facilitar los usos aún en desarrollo de la red descentralizada global de Bitcoin excluyera el costo y creara mayores cargas para las partes que deseen realizar transacciones en la red Blockchain de Bitcoin.

El deseo del Estado de prevenir conductas ilegales está bien fundado, pero debe ser demasiado cauteloso al respaldar políticas demasiado amplias o tecnológicamente restrictivas.

La decisión del Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito está en desacuerdo con la Oficina de Regulación Financiera de la Florida y su comprensión adecuada de los muchos aspectos, tanto financieros como no financieros, de la red de Bitcoin.

Afortunadamente, se presentó un nuevo proyecto de ley ante la Cámara de Representantes de la Florida que formaría un grupo de trabajo para asesorar al Estado, entre otras cosas, sobre cómo regular el bitcoin. Sin embargo, una solución legislativa a este conflicto de intereses puede llevar meses o años.

Mientras tanto, es imperativo que los reguladores y los tribunales se tomen el tiempo de entender las aplicaciones de la red Blockchain de Bitcoin más allá de su uso como valor para que no dejen que Florida se quede atrás.

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