El Wall Street Journal ha creado y destruido su propia criptomoneda

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No es ningún secreto que los principales medios de comunicación no son los más fanáticos de las criptomonedas. Sin embargo, el Wall Street Journal (WSJ) fue parte del cripto ecosistema, después de crear y destruir su propia criptografía, llamada WSJCoin. ¿Fue bonito mientras duró?

La agencia de noticias con sede en Estados Unidos emprendió el viaje para crear su propia criptomoneda con el fin de, como lo expresaron, de “entender qué es lo que impulsa el mercado de criptomonedas: la tecnología, la exageración y la innovación, combinadas con la piratería, la manipulación del mercado y aumento de la regulación”

El viaje del WSJ  comenzó por primera vez en Japón, país en el que se ha concentrado todo lo relacionado sobre las criptomonedas y la innovación de la cadena de bloques, donde el equipo de periodistas encontró una Startup de la Blockchain y contrató a uno de sus programadores para que escribiera un código que constituyera el marco de una criptomoneda, y así, nació WSJCoin

A pesar de parecer un proceso fácil, la dificultad no está en crear una criptomoneda, sino en crear una que sea práctica y comercializarla lo suficientemente bien como para llamar la atención de los inversores y las bolsas. Sin el interés de estas dos partes, la criptomoneda no es más que un código desaprovechado.

Con el fin de agregar practicidad a la recién fundada criptomoneda, el equipo viajó por los pasillos de la comunidad criptográfica japonesa, buscando negocios o servicios que aceptaran su moneda virtual como forma de pago; tarea compleja debido a que pocos son los incentivos de aceptar un método de pago que es poco líquido.

A pesar del hecho de que ninguna persona sensata aceptaría su criptomoneda como una forma de pago debido a su falta de valor y liquidez, el equipo de periodistas atribuye la falta de interés en su moneda a la disminución del interés en la industria en general, diciendo que “la euforia por los cripto activos se ha desvanecido”

Por supuesto, no se puede negar que existe aún un grupo de escépticos que ven con malos ojos a los cripto activos debido a los ciclos de mercado bajista durante el año pasado, momento en el cual una gran cantidad de inversionistas perdieron su dinero. A pesar de esto, la evidencia sugiere  que el interés institucional, minorista y corporativo en las criptomonedas y la cadena de bloques se encuentra, o se acerca, a un máximo histórico.

Un ejemplo de interés institucional puede ser la apertura y el éxito del mercado de futuros de criptomoneda. De hecho, la apertura y el volumen comercial de los mercados de futuros también aumentan la probabilidad de aprobación de un ETF de Bitcoin, que podría alterar completamente la trayectoria de BTC al permitir una afluencia de fondos minoristas e institucionales.

Por lo que el periodista Steven Russolillo esperaba que WSJ Coin arrojara luz al periódico sobre la economía criptográfica emergente y que proporcionara casos de uso reales para la industria del periodismo, sin embargo llegó al total de dos unidades emitidas. Y así es como el Wall Street Journal creó y destruyó su propia criptomoneda en un intento de comprender al ecosistema.

Entre los planes de Russolillo estaba asociarse con Makuto Takemiya, esto con el objetivo de usar la cadena de bloques Iroha de Hyperledger como base para WSJ Coin que tendría un suministro de 8.4 mil millones de unidades, que se decidió después de observar la capitalización de mercado de los 10 principales activos criptográficos en el cripto ecosistema.

Sin embargo, cuando Russolillo presentó el proyecto a los inversores, Neal Lipschietz, el editor de ética y estándares de la revista, de una vez lo rechazo. Enfatizó que el proyecto planteaba cuestiones éticas y efectivamente logró cancelarlo.

De hecho, un dato relevante es que el jefe de ética del WSJ recalcó que el periódico no se involucraría en el negocio de los cripto activos, ya que el deber de la compañía era informar. Además hizo la comparación con la idea de que los bancos comenzaran a informar sobre los bancos con lo que enfatizó que no crearían una criptomoneda.