¿Todos recuerdan la Exchange de criptomonedas con sede en Tokio que se derrumbó en 2014 después de perder $ 400 millones? Pues cinco años después, tiene un valor de $ 1.2 mil millones. ¿Quién podría imaginarlo?

La mayoría podríamos estar de acuerdo con el dicho de “todos aman a un buen ganador”, pero claramente cuando este pierde pues lo hace solo. Esta Exchange logró recuperarse de sus inmensas perdidas y ahora es todo un ganador.

Probablemente todo el que esté atento a las noticias del cripto ecosistema reconoce de la constante batalla que existe entre Mark Karpeles, ex CEO de Mt. Gox, que una vez fue la mayor Exchange de criptomonedas del mundo, y el empresario de criptomonedas y multimillonario Brock Pierce.

Brock Pierce

El mes pasado, Pierce afirmó ser el verdadero dueño de la firma, afirmaciones descabelladas que fueron reveladas por importantes organizaciones de noticias como revelaciones.

En la edición de febrero de 2018 de la revista Forbes, Pierce fue incluido entre las “20 personas más ricas en cripto” con un valor neto estimado de entre $ 700 millones y $ 1.1 mil millones. Pero con su gran riqueza vienen algunos grandes problemas.

El premio: $ 1,2 mil millones en activos.

Lo que está en juego: los ahorros ganados con esfuerzo de miles de personas.

El fracaso del gigante


Bitcoin, también conocido como “oro digital”, es la criptomoneda con mayor capitalización de mercado y, a pesar de las enormes fluctuaciones de precio que ha sufrido, el auge de los cripto activos no se detiene.

En 2008, el misterioso Satoshi Nakamoto publicó un documento sobre la creación de una moneda digital que era segura y no se podía duplicar. La moneda fue diseñada para maximizar un máximo de 21 millones de bitcoins, asegurando también la escasez. La clave para esto fue usar un libro de contabilidad público, la cadena de bloques, disperso en Internet, para hacer imposible la falsificación de bitcoins y también mantener un registro de cada transacción de bitcoin. Para el año 2009, había una versión de trabajo del software disponible.

La invención de bitcoin permitió a las personas intercambiar dinero virtual a través de Internet sin un banco central y con poca supervisión. Como era de suponer, los anarquistas, los libertarios y los idealistas económicos quedaron fascinados con la idea de una moneda libre de los límites del gobierno casi sin comisiones de transacción. Hasta cierto punto, también hubo gran anonimato.

Nadie estaba seguro de lo que se podría hacer con Bitcoin en aquellos primeros días. La primera transacción en el mundo real con bitcoin tuvo lugar el 22 de mayo de 2010, cuando Laszlo Hanyecz compró dos pizzas por 10.000 BTC (bitcoin) de Papa John’s a través de un tercero. (BTC valía .25 centavos en ese momento). El 17 de diciembre de 2017, en el apogeo de la burbuja de bitcoin, esa pizza habría valido $ 197.830.000.

Como ya lo hemos expresado anteriormente, una de las mayores luchas a las que Bitcoin se enfrentó en su infancia es que no había una manera sencilla de adquirirlo, venderlo o incluso intercambiarlo. Evidentemente esto generó incentivos en la comunidad para crear una plataforma que lo permitiera. En 2010, Jed McCaleb, un pionero de la criptomoneda, convirtió un sitio web creado originalmente para intercambiar cartas de Magic: The Gathering en una exchange de criptomonedas: Mt. Gox.

En febrero de 2011, Karpeles, un joven enamorado de la idea de bitcoin, se hizo cargo del sitio web a través de su compañía Tibanne. McCaleb mantuvo el 12 por ciento. No obstante, existían diversas pistas que mostraban que tal vez Karpeles no era el sujeto adecuado para dirigir una empresa que manejaba millones de dólares y que necesitaba una ciberseguridad de primer nivel.

El 20 de abril de 2011, el escritor de Forbes Andy Greenberg escribió una versión muy positiva de bitcoin bajo el título “Crytocurrency”. Los precios comenzaron su camino al alza y el Mt. Gox se convirtió en la exchange de bitcoins más importante que existía para el momento.

Pero lo que realmente hizo que Bitcoin despegara fue un artículo sobre The Silk Road, que funcionó un poco como un Amazon Marketplace para drogas recreativas, armas y contrabando. Todas las compras debían hacerse a través de Bitcoin.

“The Underground Website Where You Can Buy Any Drug Imaginable” se publicó en Gawker (RIP) el 1 de junio de 2011. La información se difundió rápidamente. Sí, finalmente Bitcoin tenía un uso: podía comprar drogas con él, de forma anónima, y ​​por Internet. Claramente el despegue de Bitcoin produjo que la firma de Mt. Gox prosperara exponencialmente

Para enero de 2014, Mt. Gox manejaba la mayoría de las transacciones de bitcoins en el mundo y hasta $ 20 millones de dólares por día.

No obstante, la felicidad no podría durar para siempre. El sitio fue pirateado dese 2011 y para fines de 2013 se robaron más de 650.000 BTC.

En febrero de 2014 la plataforma se dio cuenta que estaba en bancarrota. El sitio se desconectó y, mientras se redactaba un plan para salvar a la compañía, se filtró en la red y todo se derrumbó.

Mt. Gox se declaró en bancarrota el 28 de febrero de 2014. Miles de personas perdieron su dinero y algunos de sus ahorros. Los precios de Bitcoin se desplomaron y muchos comentaristas lo anunciaron como el final de la burbuja de Bitcoin. Ellos estaban equivocados, o por lo menos en el momento.

El discurso oficial fue que la Exchange fue pirateada, sin embargo, nada pudo detener que usuarios sospecharan que Karpeles había robado las monedas él mismo. Claramente se convirtió en el hombre más odiado de la comunidad de bitcoin.

Poco después entra Pierce en escena, cuando le ofrece a Karpeles que él se haría cargo de Mt Gox. El 11 de marzo de 2014, firmó una carta de intención a tal efecto. Probablemente no se imaginaba que tal carta le generaría enormes dolores de cabeza.

Cabe mencionar que Mark Karpeles denunció el robo de bitcoins a la policía de Tokio. Y después de una larga investigación, una división de la fuerza policial llegó a la conclusión de que la única solución podría ser que Mark Karpeles los hubiera robado. No obstante, algunos tampoco depositan demasiada confianza en el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio

El 1 de agosto de 2015, Karpeles fue arrestado por cargos de transferencia electrónica indebida de fondos. La policía esperaba hacerle confesar que había pirateado su propio intercambio durante los 23 días estándar de detención. No lo hizo.

Lo volvieron a arrestar nuevamente. En julio de 2016, Karpeles finalmente fue liberado bajo fianza.

Aproximadamente un año después, mientras se llevaba a cabo el juicio de Karpeles, el 26 de julio de 2017, las autoridades estadounidenses rastrearon Alexander Vinnik en Grecia. El ciudadano ruso de 38 años de edad fue detenido y luego acusado de 17 cargos de lavado de dinero, transacciones monetarias ilegales y otros delitos. El Departamento de Justicia en un comunicado de prensa donde se declaró claramente que cree que Vinnik estaba detrás del robo de Mt. Gox.

Los Estados Unidos y otros países están luchando para que Vinnik sea extraditado mientras él y Rusia se resisten. El año pasado se informó que sería extraditado primero a Francia para enfrentar cargos de fraude.

El propio Karpeles aún está en juicio y se enfrentará a un veredicto el viernes de esta semana. Pero en este punto, ninguno de los cargos tiene nada que ver con los bitcoins que faltan y los fiscales se niegan a discutir el caso Vinnik en el tribunal.

En 2017, los precios de bitcoin subieron a un máximo histórico de $ 19.783 dólares por bitcoin (BTC) el 17 de diciembre. En medio de este auge, el fideicomisario de Mt. Gox vendió una parte de los 200.000 bitcoins que la compañía había logrado salvar.

Si cuenta los bitcoins restantes, la compañía ahora tiene un valor de más de mil millones de dólares en activos. En efectivo actual, independientemente de las fluctuaciones de los precios de bitcoin: $ 700 millones.

Mientras Mark pasaba tiempo conociendo el sistema penitenciario japonés, Pierce se estaba haciendo un nombre para sí mismo.

Pero, ¡¿Quién es Brock Pierce?!


Brock, a la edad de 17 años, ya estaba invirtiendo en el futuro digital, involucrado en proyectos de empresas fallidas como DEN (Digital Entertainment Network), que se suponía que proporcionaba contenido de video en línea de vanguardia.

Más tarde se convirtió en el director de estrategia y cofundador de Block.one, una empresa que desarrolla una plataforma de Blockchain conocida como EOS, que recaudó más de mil millones de dólares.

No obstante Pierce se enfrentó a algunas acusaciones importantes que lo convirtieron en una persona no grata. Supuestamente fue demandado por haber presionado a los menores para que tuvieran relaciones sexuales, y esas acusaciones, que Pierce niega con vehemencia, lo han perseguido. No obstante, nunca fue condenado por tales crímenes.

En 2014, varios miembros de la Fundación Bitcoin, un grupo sin fines de lucro que aboga por la criptomoneda, y una fundación en la que Karpeles también había sido director, renunciaron en protesta por la elección de Pierce como director principal.

A pesar de todo esto, Pierce sigue siendo un hombre muy rico, y necesita algo para mantenerse con vida, por lo que un acuerdo muerto con Mark Karpeles parece ser su nuevo boleto.

Los medios han informado que el 1 de febrero de este año, Brock Pierce visitó Tokio y se reunió con Mark Karpeles. Trajo consigo la carta de intención que se firmó en marzo de 2014, ¿se acuerdan? Sí, esa que mencionamos anteriormente. Karpeles le explicó que la carta de intención, que no es un contrato, nunca se validó y que Pierce no tenía nada que aportar, “pero gracias por el interés”

Unos días más tarde, en Twitter y otros medios, Pierce se proclamó a sí mismo el 100 por ciento propietario de Mt. Gox y explicó que posiblemente podría recuperar los 650.000 bitcoins que faltan, y una serie de otras afirmaciones.

Era una afirmación con un pequeño grano de verdad. Todo debido justamente a la carta de intención que se firmó para agregar algo de legalidad a las negociaciones que se estaban dando entre Pierce y su compañía Sunlot con la firma de Mark Karpeles, Tibanne.

A pesar de la redacción de la carta, de acuerdo a lo que se ha informado, no era más que un esquema de cómo las partes tenían la intención de proceder mientras negociaban un acuerdo real. No hay precio de compra mencionado. Según Nobuyasu Ogata, el abogado de Karpeles, Mt. Gox ya estaba bajo la jurisdicción de la corte en ese momento, la firma no pudo celebrar ningún acuerdo vinculante sin el permiso de la corte, y especialmente no se pudo vender.

Pierce expresó que “la venta se realizó antes de los tribunales, por lo que los tribunales pueden tener mala información. Si Jed McCaleb dice “sí, no he tenido estas acciones en cinco años y sí, se las vendí a Brock”, los tribunales pueden decir lo que quieran. Simplemente no nos hemos molestado en archivar nada”.

Por su parte, Karpelès le dijo a CoinDesk por correo electrónico que “el fideicomisario me confirmó que la propiedad de Mt Gox no ha cambiado”, es decir, Tibanne, la compañía de Karpelès, posee el 88 por ciento de las acciones de Mt Gox y Jed McCaleb posee el otro 12 por ciento.

A pesar de su insistencia en que él es el único propietario de Mt Gox, Pierce enfatizó repetidamente que “no nos importa quién es el propietario de Mt Gox”, sino “que los acreedores recuperan el 100 por ciento” de sus fondos.

Además, la última página del documento dice que el acuerdo debería completarse dentro de los 45 días posteriores a la firma, lo cual parece no haber sucedido así.

Pierce, cuyo reclamo de propiedad de la compañía parece dudoso en el mejor de los casos, se ha presentado como el salvador de todos aquellos que perdieron dinero.

Pierce hizo un tweet el 23 de febrero, repasando las declaraciones anteriores sobre la propiedad de la empresa. Dijo que su intención declarada es adquirir la propiedad intelectual y lanzar una nueva Exchange bajo la marca anterior. Parecía estar de acuerdo en que no tenía derecho a la propiedad, pero “la propiedad no importa mientras los acreedores obtengan todo”.

De hecho, la situación jurídica del Mt. Gox es una pesadilla que involucra múltiples demandas y todo esto ha retrasado a los acreedores que intentan recuperar sus fondos.

Karpeles, a quien claramente le gustaría dejar atrás el pasado y que se le haya pagado a la gente, no está contento con el último intento de un intruso de obtener una parte de una empresa que una vez nadie quiso, y por lo tanto retrasar aún más los reembolsos.