Nouriel Roubini: Las cripto se hunden pero surge una nueva idea

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Los bancos centrales finalmente están comenzando a discutir la idea prometedora que representa una cripto divisa propia de esta misma institución, y especialmente han hablado de ello en el Festival de Fintech de Singapur.

“Los bancos centrales del mundo comenzaron a discutir la idea de las monedas digitales del banco central (CBDC), y ahora incluso el Fondo Monetario Internacional y su directora gerente, Christine Lagarde, hablan abiertamente sobre los pros y los contras de la idea”. Expresó Nouriel Roubini.

Esta conversación en algunos países desarrollados del mundo ya es cosa del pasado, ya que el efectivo ha caducado en culturas como en Suecia y en China.

Al mismo tiempo, los sistemas de pago digital – PayPal, Venmo y otros en el Oeste; Alipay y WeChat en China; M-Pesa en Kenia; Paytm en India: ofrece alternativas atractivas a los servicios que una vez proporcionaron los bancos comerciales tradicionales.

La mayoría de estas innovaciones de fintech, o tecnología financiera en español, todavía están conectadas a los bancos tradicionales, y ninguna de ellas se basa en criptomonedas o en la tecnología de cadenas de bloques. Del mismo modo, si alguna vez se emiten los CBDC, no tendrán nada que ver con estas tecnologías de cadena de bloques sobre estimuladas.

La Blockchain no es indispensable:


No obstante, algunos evangelizadores de la tecnología criptográfica, han tomado en consideración a los responsables políticos de considerar los CBDC como prueba de que incluso los bancos centrales necesitan, una de las nuevas tecnologías disruptivas del milenio, la de la Blockchain o la de la criptografía para ingresar al juego cerrado de las monedas digitales.

Esto no tiene sentido. En todo caso, es probable que los CBDC reemplacen todos los sistemas de pago digitales privados, independientemente de si están conectados a cuentas bancarias tradicionales o a cripto activos.

En la actualidad, solo los bancos comerciales tienen acceso a los balances de los bancos centrales; y las reservas de los bancos centrales ya están en moneda digital.

Es por eso que los bancos centrales son tan eficientes y rentables para mediar en los pagos interbancarios y las transacciones de préstamos. Debido a que los individuos, las empresas y las instituciones financieras no bancarias no disfrutan del mismo acceso, deben confiar en los bancos comerciales autorizados para procesar sus transacciones, y generalmente así sucede hay confianza entre las partes, o en su defecto un marco legal que obliga a una de las partes.

Los depósitos bancarios, entonces, son una forma de dinero privado que se utiliza para transacciones entre agentes privados no bancarios. Como resultado, ni siquiera los sistemas completamente digitales como Alipay o Venmo pueden operar aparte del sistema bancario, al menos por los momentos.

Al permitir que cualquier persona realice transacciones a través del banco central, los CBDC cambiarían este acuerdo, aliviando la necesidad de efectivo, cuentas bancarias tradicionales e incluso servicios de pago digital, que generalmente se realiza con estos bancos comerciales tradicionales.

Mejor aún, los CBDC no tendrían que confiar en los libros de contabilidad públicos “sin permiso”, “sin confianza” distribuidos como aquellos que respaldan las criptomonedas, simplemente habría que confiar en la institución bancaria central.

Después de todo, los bancos centrales ya tienen un libro mayor privado no distribuido con permisos centralizados que permite que los pagos y las transacciones se faciliten de manera segura y sin problemas. Ningún banquero central en su sano juicio cambiaría ese sistema con un numero de fallas casi nulas y seguridad avanzada por uno basado en una nueva tecnología que ha sido victimas de ataques en muchas ocasiones.

Si se emitiera un CBDC de manera inteligente y seria, cabe destacar que no como el Petro de Venezuela, se desplazaría de inmediato a las criptomonedas, que no son escalables, baratas, seguras ni descentralizadas. Los entusiastas argumentarán que las criptomonedas seguirán siendo atractivas para aquellos que desean permanecer en el anonimato.

Pero, al igual que los depósitos bancarios privados en la actualidad, las transacciones del CBDC también podrían hacerse anónimas, con acceso a la información del titular de la cuenta, cuando sea necesario, solo a las autoridades policiales o reguladores, como ya ocurre con los bancos privados.

Además, las criptomonedas como Bitcoin no son en realidad anónimas, dado que la mayoría de los individuos y las organizaciones que utilizan algunas Exchanges criptográficas aún necesitan dejar su huella digital. Y las autoridades que legítimamente quieren rastrear a criminales y terroristas pronto tomarán medidas enérgicas contra los intentos de crear estas carteras y cuenta en estas plataformas con total privacidad.

En la medida en que los CBDC desplazarían las criptomonedas sin valor, deberían ser bienvenidas. Además, al transferir los pagos de los bancos privados a los centrales, un sistema basado en el CBDC sería una bendición para la inclusión financiera, esto si hay que agradecérselo a las criptomonedas actuales, que han generado un vuelco hacia la inclusión al sistema financiero a aquellos que antes no podían, tanto en países desarrollados, como en vía de desarrollo, como por ejemplo África, tal cual lo hemos mencionado en nuestro Blog. Millones de personas no bancarizadas tendrían acceso a un sistema de pago eficiente y casi gratis a través de sus teléfonos celulares.

Una nueva revolución financiera:


El principal problema con los CBDC es que interrumpirían el actual sistema de reserva fraccionaria a través del cual los bancos comerciales crean dinero al prestar más de lo que tienen en depósitos líquidos, lo que es conocido dentro del ecosistema financiero como el multiplicador del dinero por parte de los bancos.

Los bancos necesitan depósitos de nosotros, el público en nuestras propias cuentas de la institución para poder tomar préstamos y decisiones de inversión. Si todos los depósitos bancarios privados se trasladaran a los CBDC, entonces los bancos tradicionales tendrían que convertirse en “intermediarios de fondos prestables”, endeudando fondos a largo plazo para financiar préstamos a largo plazo, como hipotecas, inversiones en maquinaria o construcción de obras.

En otras palabras, el sistema bancario de reserva fraccionaria sería reemplazado por un sistema bancario estrecho administrado principalmente por el banco central.

Eso equivaldría a una revolución financiera, y una que daría muchos beneficios. Los bancos centrales estarían en una posición mucho mejor para controlar las burbujas de crédito, detener las corridas bancarias, evitar los desajustes de vencimientos y regular las decisiones de crédito, o los prestamos riesgosos de los bancos privados.

Claro está esto aplica a sistemas político, económico y sociales avanzados, que hayan blindado sus instituciones ante la más leve amenaza de corrupción o de la sed de poder por parte de una serie de individuos, este sistema, no podría ser acto para instituciones débiles, ya que al final del día se le está dando un poder monopólico mayor a una sola institución, el banco central; el cual muchas naciones han entendido que debe ser un ente regulatorio separado del poder político del momento.

Hasta ahora, ningún país ha decidido ir por este camino, tal vez porque implicaría una desintermediación radical del sector bancario privado. Una alternativa sería que los bancos centrales devuelvan a los bancos privados los depósitos que se transfirieron a los CBDC. Pero si el gobierno era efectivamente el único depositante y proveedor de fondos de los bancos, el riesgo de interferencia del estado en sus decisiones de préstamo sería obvio, por mencionar algunos de los muchos riesgos que tendrían que ser superados antes de aplicar dichas ideas, que expuso Nouriel Roubini en el Festival de Fintech de Singapur.

Una solución alternativa:


“Lagarde, por su parte, ha abogado por una tercera solución: las asociaciones público-privadas entre los bancos centrales y los bancos privados. Las personas podrían mantener depósitos regulares con firmas financieras, pero las transacciones finalmente se liquidarían en moneda digital entre firmas”, explicó recientemente en el Festival de Fintech de Singapur.

Similar a lo que sucede hoy, pero en una fracción de segundo, sin la necesidad de esperar horas o días.

“La ventaja de este acuerdo es que los pagos serían inmediatos, seguros, baratos y potencialmente semi – anónimos, a menos que la revelación de los datos sea requerida por circunstancias de emergencia, además os bancos centrales mantendrían una base segura en los pagos”. Expresó el economista Roubini.

Este es un compromiso inteligente, pero algunos puristas argumentarán que no resolvería los problemas del actual sistema bancario de reserva fraccionaria. Todavía habría un riesgo de corridas bancarias, desajustes de vencimientos y burbujas de crédito alimentadas por dinero creado por bancos privados, de manera secundaria.

Y todavía habría una necesidad de seguro de depósito y apoyo del prestamista de último recurso, lo que a su vez crea un riesgo moral. Dichos problemas deberían gestionarse a través de la regulación y la supervisión bancaria, y eso no necesariamente sería suficiente para evitar futuras crisis bancarias.

A su debido tiempo, los intermediarios bancarios estrechos y los fondos de préstamo a base de CBDC podrían asegurar un sistema financiero mejor y más estable. Si las alternativas son un sistema de reserva fraccional propenso a la crisis y una diáspora de los usuarios de las cripto divisas actuales, “entonces debemos permanecer abiertos a la idea.” concluyó Roubini.