“La creatividad no es solo para humanos”, como la IA crea un nuevo movimiento artístico.

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De  repente vas caminando por el Christie’s Central London Gallery y te encuentras con un retrato que te llama la atención, oscuro y malhumorado, un hombre con ropas negras de estilo puritano y buscas en la esquina inferior quién es el responsable por aquella obra; resulta que en lugar de observar un nombre, te encuentras con una ecuación matemática.

Se trata de Edmond de Bellamy del colectivo artístico francés Obvious, o mejor dicho, realizado por un algoritmo diseñado por la compañía.

Abril del 2017, tres hombres parisinos deciden iniciar Obvious, desde entonces el enseñar a una computadora sobre la historia del arte, y mostrarle paso a paso cómo debe hacer su propio trabajo se ha convertido es su tarea primordial, por ello hasta ahora han producido 11 obras de arte con la ayuda de la Inteligencia Artificial (IA).

La Comtesse de Bellamy

“Todo el proceso se trata de que los humanos tengan la menor cantidad de información posible en la pieza terminada” expresa Gauthier Vernier, uno de los tres franceses fundadores de Obvious. El lema del equipo ha sido “La creatividad no es solo para humanos”.

Sin embargo el grupo ahora hace frente a otro problema, el pensamiento de la sociedad; por ello se enfocan en convencer al mundo del arte de que la creatividad no es solo para humanos. En febrero de este año, Obvious vendió su primera pieza, llamada Le Comte de Bellamy, al coleccionista francés Nicolas Laugero-Lasserre por € 10.000. Y en octubre, estarán subastando a Edmond en Christie’s en Nueva York, la cual representa la primera subasta de un trabajo generado por IA en la historia del arte.

Richard Lloyd

“Todos tienen su propia definición de una obra de arte. He tendido a pensar que la autoría humana era bastante importante: ese vínculo con alguien del otro lado. Pero también se podría decir que el arte está en el ojo del espectador. Si las personas lo encuentran cargado de emociones e inspirador, entonces es arte” manifiesta Richard Lloyd, Director de International Prints of Prints and Multiples en Christies, encargado de organizar la subasta. Además piensa que el evento expondrá preguntas fundamentales sobre el arte y la creatividad.

Ian Goodfellow

Existe una gran familia de este tipo de pinturas llamadas Bellamy, incluidos Le Comte, La Comtesse, La Baronne de Bellamy y Le Baron, todos son retratos de apariencia del siglo XVIII. Para hacerlos la compañía utilizó las Redes de Adversidad Generativa (GAN), un tipo de algoritmo que fue creado en 2014 por Ian Goodfellow, un investigador de IA. La razón detrás de que las primeras obras de Obvious se llamen Bellamy es que es la traducción aproximada de Goodfellow, siendo un homenaje a él.

“Es como construir una bicicleta; si te olvidas de una parte, no va a funcionar”, expresó Hugo Caselles-Dupré, un estudiante de doctorado de IA que es responsable de gran parte del lado tecnológico del trabajo de Obvious.

El equipo recolectó un aproximado de 15.000 retratos de la enciclopedia de arte en línea, WikiArt, y los alimentó con el algoritmo GAN. Este algoritmo tiene dos aristas: el generador y el discriminador. El generador aprendió las reglas de los retratos, proceso que dura aproximadamente dos días. Luego comienza a crear imágenes basadas en la normativa aprendida. Mientras tanto, el trabajo del discriminador es revisar las imágenes y adivinar cuáles son reales del conjunto de datos y cuáles son falsos del generador.

Con el tiempo, cuando el proceso finaliza se obtiene una imagen a partir de cada vez que el generador intentó engañar al discriminador y no lo logró. El equipo llama a este nuevo movimiento artístico “GAN-ismo”

Este no es el primer grupo de trabajo interesado en la Inteligencia Artificial, otros como el Instituto de IA en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey han estado experimentando con él desde 2012. La capacidad que tiene la IA para producir nuevos estilos de arte que no habían sido concebidos previamente por los humanos, lleva a que los investigadores se pregunten acerca de los límites de la imaginación humana.

A pesar de que Obvious no es la primera en trabajar con esta tecnología, sí es la primera en darle vida a su trabajo con obras de arte tangibles. Pierre Fautrel, otro miembro del equipo, considera que tienen una ventaja sobre el arte de IA que es mostrado en blogs o sitios web cuando se trata de convencer al mundo del arte de que lo que hacen es importante.

“El mundo del arte conservador es más receptivo a las piezas físicas. Entienden que no estamos tratando de engañar al mundo del arte. Queremos ser artistas contemporáneos” expresó el miembro del equipo.

A pesar de que aún existe cierta incertidumbre sobre llamarlo arte, no se puede negar que ha existido un gran interés por este tipo de trabajo. “Una cosa sobre nuestro arte es que nadie es indiferente”, dice Fautrel. “A la gente le encanta o realmente le gusta, o básicamente lo odia. Pero nadie dice lo que sea”.

Un aspecto importante es que Caselles-Dupré insiste en que no ven a la inteligencia artificial como un reemplazo masivo para los artistas humanos. Él compara este experimento actual con la IA y los comienzos de la fotografía a mediados de la década de 1800, cuando los artistas de retrato en miniatura perdieron su trabajo. “En aquel entonces la gente decía que la fotografía no era un arte real y que las personas que toman fotos son como máquinas. Y ahora todos podemos estar de acuerdo en que la fotografía se ha convertido en una verdadera rama del arte”