Existe la posibilidad casi absoluta de que el dispositivo en el que está leyendo esta publicación, sea cual sea; móvil; de escritorio o de otro planeta; contenga un material llamado cobalto, y que esta provenga de la explotación indebida de seres humanos, o mejor dicho esclavitud.

Este mineral, específicamente un metal es esencial para la producción de baterías y pilas de teléfonos y computadoras portátiles, pero además, también existe una gran posibilidad de que el cobalto en su dispositivo haya sido extraído por esclavos, si así como se lee esclavos en el siglo XXI.

Casi dos tercios del cobalto extraído en todo el mundo proviene de la República Democrática del Congo (RDC). El país de África central tiene una notoria reputación por los abusos contra los derechos humanos, incluido el trabajo en condición de esclavos.

Es casi imposible saber si el cobalto de la RDC está libre de esclavos. Lo mismo ocurre con muchos otros productos y materiales de todo el mundo, desde el atún hasta el café.

Algunas empresas, gobiernos, estados y entes regulatorios ven una solución en la tecnología Blockchain, la misma tecnología detrás de Bitcoin, o la misma para verificar las cadenas de suministro globales, como hemos expresado en varias ocasiones en nuestro portal.

Esta es la última promesa para una tecnología que ya se promociona como una solución para las economías carcelarias no reguladas, el cambio climático, la falsificación, y la falta de identidad en todo el mundo, como puede observar en cada uno de estos links.

Incluso si no podemos poner todas nuestras esperanzas en que esta tecnología resuelva problemas sociales complejos, quizás esta vez sea parte de la solución.

 Las sucias cadenas de suministro:


Averiguar si los productos se obtienen y se producen éticamente se vuelve cada vez más difícil a medida que las cadenas de suministro se vuelven más complejas, más largas e internacionales.

En el caso del cobalto, la cadena de suministro puede consistir en innumerables intermediarios que compran y mezclan cobalto de un número muy grande de minas diferentes. Esto significa que es casi imposible para un comprador de cobalto como un fabricante de baterías, rastrear 100 % de dónde proviene el metal que utiliza para hacer sus productos.

La industria del cobalto de la República Democrática del Congo abarca una amplia gama de condiciones de trabajo. A algunos mineros se les paga relativamente bien y trabajan en condiciones seguras, pero alrededor de una quinta parte de todo el cobalto es excavado por unos 110.000 a 150.000 trabajadores en pequeñas minas “artesanales”, según los últimos sondeos.

Los que trabajan en este sector no regulado a menudo ganan una miseria y trabajan en condiciones inseguras que incumplirían seguramente con cualquier regulación mínima de otra parte del mundo.

Trabajar en tales minas incluye descender a pequeños agujeros excavados a mano que carecen incluso de las precauciones básicas de seguridad. La mala construcción y la ventilación han provocado lesiones y muertes.

Lo que genera esta situación es que las compañías que compran este mineral, u otros productos, tengan un riesgo de imagen y hasta legal en los países donde posean sus sedes administrativas, en el caso que pueda ser demostrable que en realidad utilizan mano de obra esclava en la extracción de alguno de los productos necesarios en la fabricación de los bienes y servicios.

A medida que las ventas de automóviles eléctricos aumentan, la demanda de cobalto también lo hace, lo que genera a su vez que estas condiciones infrahumanas de trabajos empeoren por ser parte de la carrera para satisfacer la demanda de las grandes compañías de carros eléctricos.

Es difícil, y casi imposible saber exactamente qué proporción de la industria del cobalto de la República Democrática del Congo utiliza mano de obra esclava.

Pero una investigación realizada en el año 2013 por la organización con sede en Washington Free the Slaves, encontró que 866 de las 931 personas entrevistadas en tres comunidades mineras eran esclavos.

El informe identificó siete tipos de esclavitud, incluyendo el trabajo forzoso y la servidumbre por deudas.

Casi uno de cada cuatro esclavos tenía menos de 18 años. Un informe publicado en el año 2014 de UNICEF estimó que 40.000 niños trabajaban en minas en el sur de la RDC, la mayoría de ellos minando cobalto.

La promesa hecha por la Blockchain:


Desgraciadamente no es solo el cobalto, que utiliza mano de obra esclava, y no es únicamente en la República Democrática del Congo, lo mismo ocurre con todo, desde el cobre hasta el cacao. Es difícil saber cómo se fabrican los productos o dónde se obtienen, debido a la imposibilidad de estas empresas, ya sea logística o de músculo financiero para llevar un registro 100 % rastreable de la procedencia de todos los materiales de su línea de suministro.

Entonces, ¿cómo podemos garantizar que las cadenas de suministro no estén contaminadas por la esclavitud moderna?.

Aquí es donde las empresas están experimentando con la tecnología Blockchain, y su inherente capacidad disruptiva.

La tecnología Blockchain se puede utilizar para crear un registro verificado y a prueba de manipulación indebida de las cadenas de suministro desde la fuente hasta el usuario final, como ya lo hemos expresado en otras ocasiones en Bitcoin.es pero con otros casos no tan urgentes.

Un estudio reciente reveló los vínculos entre la pesca de atún y el trabajo forzoso, pero ahora el World Wildlife Fund está trabajando con socios tecnológicos y una empresa de pesca de atún para utilizar la tecnología Blockchain para rastrear el atún “desde el cebo del pescador hasta el plato del consumidor”.

Un consumidor podrá averiguar cuándo y dónde se capturó el atún al escanear un código en el empaque. El gigante de la minería y los recursos BHP quiere usar la misma tecnología para verificar los suministros de cobre.

La Blockchain también se utiliza para rastrear algodón, ropa de moda, café y productos cultivados orgánicamente en todas partes del mundo.

Como hemos mencionado Ford e IBM son parte de un consorcio que busca usar la tecnología para monitorear los suministros de cobalto. Significaría la capacidad de rastrear el metal desde la mina hasta la batería.

El cobalto extraído éticamente se puede registrar en la Blockchain y se puede seguir mientras se mueve alrededor de la cadena de suministro, alrededor también de todo el mundo.

Desafíos permanentes:


Si bien el uso de la tecnología Blockchain es prometedora, el sector debe enfrentar varios desafíos si aspira funcionar al 100 % de su capacidad en el futuro a largo y mediano plazo.

  • Protocolo de consenso:

Un elemento crucial en cualquier Blockchain es el famoso “protocolo de consenso”. Esto determina quién puede validar una transacción, ya sean todos los participantes, una mayoría, unos pocos seleccionados o unos usuarios escogidos de forma aleatoria.

En una Blockchain dedicada al abastecimiento ético, es crucial que los trabajadores puedan atestiguar sus condiciones de trabajo. Pero, desgraciadamente no hay garantía de que esto suceda, especialmente para los trabajadores marginados u oprimidos, o aquellos que no tienen ningún tipo de acceso a la internet.

  • Estandarización:

En segundo lugar, es importante saber qué estándar para el abastecimiento ético mantiene una red de cadena de bloques. Existen varias plataformas de Blockchain, por lo que podrían desarrollarse estándares diferentes, potencialmente menos robustos. Este es un problema para otras áreas de certificación ética, donde existen esquemas que compiten con productos como el café.

  • Los seres humanos son el principal problema: 

En tercer lugar, siempre debemos cuestionar el vínculo entre lo que contiene cada bloque y su realidad material.

Encontrar una manera de insertar bienes hechos con mano de obra esclava en la Blockchain sería altamente lucrativo.

Dado que la integridad de los datos de la cadena de bloques depende de los seres humanos, es vulnerable a imprecisiones o fraude.

  • Las Blockchain para las élites: 

Cuarto, la Blockchain puede crear una “brecha digital”. Los proveedores más grandes con experiencia técnica tendrán menos problemas para usar esta tecnología, mientras que los proveedores más pequeños pueden quedar excluidos. Tenemos que evitar que la Blockchain se convierta en una barrera para que los pequeños proveedores ingresen al mercado. Esto realmente fuese lo peor que le pudiese ocurrir a la tecnología de redes de cadenas de bloques, ya que una de las razones para la que fue creada, fue para la inclusión.

No se apunta a soluciones tecnológicas:


Como una herramienta de transparencia, la tecnología Blockchain puede, en teoría, dar una idea de de dónde provienen la materia prima. Pero ninguna tecnología por sí sola puede resolver un problema social tan complejo como este, el cual ha existido desde el día 1 en la humanidad.

En última instancia, como con cualquier otra tecnología, se aplica el dicho “basura entra, basura sale”. Si los humanos quieren socavar los sistemas de rendición de cuentas, encontrarán formas de hacerlo, así como los hackers informáticos han logrado hacerlo con las criptomonedas, las cuales vale la pena recordar utilizan la tecnología Blockchain.

Simplemente registrar transacciones no es suficiente. Sin embargo, como parte de una agenda integral para abordar los innumerables factores que subyacen a la esclavitud moderna, puede resultar una herramienta útil para comenzar la batalla final contra este terrible fenómeno.

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