La Blockchain protegerá tus datos de geo localización como nunca antes

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La proliferación de teléfonos móviles ha llevado a un aumento en las aplicaciones que rastrean los datos de los usuarios, en varios formatos, tanto GPS, como la huella digital que van dejando en el camino.

Como parte de la creciente económica de los viajes compartidos en los países desarrollados principalmente, como Uber y Lyft se han convertido en compañías de tecnología de gran éxito.

Con sólo el 5 % de los automóviles realmente utilizados en un momento dado, estas compañías integraron hábilmente los servicios integrados de geo localización de los teléfonos inteligentes con una red de conductores dispuestos a ofrecer una nueva fuente de ingresos para los propietarios de automóviles, conveniencia de viaje sin paralelo para los conductores y un incremento en la utilización de los vehículos en todo el mundo.

La industria de servicios para compartir los autos y los viajes se ha vuelto tan lucrativa que la posible OPI de Uber, el próximo año podría ser valorada cerca de los 120 mil millones de $.

Sin embargo estos servicios han tenido un costo, un costo que se ha acumulado silenciosamente en el fondo de todas las contabilidades, hasta que recientes revelaciones de alto perfil sobre el uso incorrecto de los datos y la piratería de los servidores de las empresas de tecnología, que comprometen la información confidencial de millones de usuarios.

Desde los desafortunados percances de Facebook hasta la liquidación de datos de Uber por  148 millones de $, la mayor solución de violación de datos en varios estados de la historia, es evidente que la privacidad del usuario está en cuestión. Los datos de geolocalización son intensamente personales, y la capacidad de aprovecharlos para propósitos maliciosos, como la coerción, es un problema legítimo que debe abordarse.

Las nuevas tecnologías, como la de cadena de bloques  e IPFS, permiten una alternativa viable a las políticas de privacidad y almacenamiento de datos que se emplean en la actualidad.

Uno de los problemas fundamentales de las políticas actuales de privacidad de datos entre las compañías que agregan datos confidenciales de los usuarios, es la falta de transparencia en la forma en que la compañía utilizará los datos de sus clientes. Las políticas recientes, como el GDPR en la Unión Europea, ayudan a abordar este problema, pero los marcos regulatorios como el GDPR no se implementan en muchos países, ni son una solución total e infalible al problema de la violación contante de la información privada de los ciudadanos comunes.

Los oasis amurallados de los almacenamientos de datos centralizados son grandes problemas para la humanidad.

Los piratas informáticos ven los servidores centrales que contienen información personal de millones de usuarios como “honeypots”, y las infracciones significativas como Equifax demuestran el gran daño que pueden causar estos modelos de almacenamiento, sin una gota de descentralización.

A medida que las industrias avanzan hacia la agregación de más y más datos de usuarios, para fines de monetización, investigaciones de mercado con la Big Data, o el aprendizaje automático, machine learning, será vital eliminar puntos centrales de fallas en el almacenamiento de datos. La transición a nuevas políticas y modelos de datos seguramente será una transgresión lenta y desafiante, ya que el incentivo para que las empresas lo hagan no está alineado con la privacidad del usuario, por ende, como pocas veces será necesario, es justo que haya cierta intervención de estados y gobiernos serios que tengan la necesidad de ayudar a sus conciudadanos.

Los incentivos mal alineados y el confuso compromiso que los usuarios hacen entre conveniencia y privacidad se demuestran más adecuadamente con datos de geolocalización. Los servicios como Uber y Lyft, los cuales ofrecen una comodidad inigualable para viajar muy simplemente, con solo abrir una aplicación y compartiendo un viaje con un conductor registrado.

La noción de compartir el viaje ha cambiado completamente el sistema de las taxis, y por ende ha dado lugar a un retroceso sustancial de los servicios de viaje tradicionales que generalmente eran fuentes de ingreso para el gobierno de región o ciudad.

Los usuarios pueden comprender sin problemas  que sus datos de geolocalización están siendo almacenados en un servidor central por la empresa (es decir, Uber), pero es solo en la realidad en que ocurren las grandes noticias hacks  masivos, que tienden a demostrar que les importa la seguridad de sus usuarios.

Además, el sentimiento más amplio que sigue a los escándalos de datos es típicamente de corta duración, y muchos usuarios continúan usando los servicios de todos modos. Esto es un resultado de la conveniencia del servicio que eclipsa las preocupaciones de privacidad y que no existe otra alternativa.

Los datos de geolocalización son intensamente personales. Revelaciones de cómo podría manipularse con fines maliciosos fueron descritas por el Washington Post hace 4 años y esas preocupaciones siguen siendo muy relevantes hoy en día. Pero de nuevo la sensación de conveniencia es mucho más importante que el de seguridad y privacidad.

Tras la noticia de que un ejecutivo de una compañía usó datos de geolocalización para chantajear a los periodistas, la inquietud creció al darse cuenta de cómo podrían ser armados con fines maliciosos tales datos. Desde el seguimiento de los políticos por razones coercitivas, hasta el detalle de las relaciones personales y los patrones de viaje de las personas, la privacidad de los datos de geolocalización a menudo se pasa por alto debido a su uso generalizado en una variedad de aplicaciones.

El uso de datos de geolocalización con fines maliciosos crea un problema tal que incluso el Pentágono prohíbe que el personal desplegado use servicios de ubicación compartida o en dispositivos como teléfonos inteligentes y bandas de seguimiento de actividades.

La redefinición de la privacidad de los datos, el almacenamiento y la seguridad tendrán que suceder a nivel técnico para que se convierta en una práctica estandarizada más efectiva. La privacidad de los datos también es una lucha continua, el lento progreso de los desarrollos regulatorios no puede competir con la progresión tecnológica.

Las tecnologías que pueden permitirse una mejor protección de la privacidad son más adecuadas para adaptarse a la naturaleza cambiante de los requisitos de privacidad que las regulaciones en diferentes jurisdicciones geopolíticas.

Las cadenas de bloques, principalmente las públicas, son libros de contabilidad distribuidos que llegan a un acuerdo sobre el estado de los datos a través del consenso de la red. Las criptomonedas como Bitcoin y Ethereum logran esto a través de la prueba de trabajo (PoW) para garantizar la inmutabilidad al requerir un costo por llegar a un acuerdo.

Como tal, las cadenas de bloques son adecuadas para los modelos de almacenamiento de datos distribuidos donde los usuarios pueden cifrar y asegurar sus datos en una red distribuida de nodos en lugar de un servidor centralizado, lo cual significa una verdadera propiedad de los datos y una seguridad mejorada.

Las cadenas de bloques se integran con IPFS, un protocolo de hipermedia P2P que puede crear y proteger una huella digital de los datos con un hash y asegurar los datos con marca de tiempo en una cadena de bloques, sin necesidad de almacenar los datos en la misma cadena de bloques. Esto puede ayudar a esconder  los datos personales, privados y confidenciales, de los datos comunes, ya que solo se almacena una huella digital de hash en la cadena de bloques en lugar de los datos confidenciales en sí.

En el uso compartido, un modelo de almacenamiento de datos distribuido que utiliza una red pública de cadena de bloques podría proporcionar un medio seguro e inmutable para que los usuarios tomen el control de sus datos de geolocalización.

Algunas empresas ya están trabajando en tales soluciones. Helbiz es una plataforma para compartir viajes que utiliza un modelo de almacenamiento de datos distribuidos en la cadena de bloques de Ethereum. Los usuarios obtienen el control de sus datos de viajes compartidos y pueden optar por compartirlos con las aseguradoras u otros terceros a cambio de una moneda electrónica, o mejor conocida como token.

El uso de las cadenas de bloques e IPFS para el almacenamiento seguro y distribuido de datos también se está aplicando en una variedad de otras industrias, incluida la atención médica.

La lucha por la privacidad de los datos seguirá evolucionando a medida que la agregación de datos se convierta en un flujo de ingresos más lucrativo y las regulaciones luchen por mantenerse efectivas. Las alternativas técnicas antes eran mínimas para garantizar la privacidad y seguridad de los datos.

Ahora, tecnologías como la Blockchain e IPFS representan soluciones viables para un problema de larga data en una economía cada vez más impulsada por datos.

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