La guerra comercial entre los presidentes Trump y Xi Jinping, o mejor dicho entre los Estados Unidos ?? y China ?? respectivamente, cada vez va dejando sus víctimas en el camino. Las cuales en su mayoría quizás poco tenían que ver entre esta lucha económica.

Han sido muchas batallas de aranceles entre la primera y segunda economía del mundo ?. Y como en toda batalla siempre están los daños colaterales. Aunque han sido incontable los casos, quizás el más mediático ha sido del intento fallido de la administración Trump por sacar de la economía estadounidense, a la super gigante tecnológica de Huawei.

Huawei vs los Estados Unidos ??:


Este fue el primer round de una lucha personal entre estados y compañías en particulares. Aunque, el caso de los teléfonos de esta gigante china fue lo más comentado por los medios de comunicación. Debido a que estos tenían que dejar de usar el sistema operativo de Android, el cual es propiedad de Google, Que si investigamos un segundo, es una compañía estadounidense.

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Pero, los millones de usuarios afectados de sus teléfonos móviles inteligentes no fue lo que frenó la batalla contra esta compañía. Sino el hecho que mucha de la infraestructura física de las telecomunicaciones en los Estados Unidos ?? son tecnologías de Huawei.

Aunque lo siguiente te pueda sorprender, la principal fuente de ingreso de Huawei no es la venta de teléfonos móviles como el P30. Sino, la venta de tecnología, e infraestructura para telecomunicaciones. No es poco decir, que es gracias a ella que la tecnología 5G está llegando a muchas partes del continente Americano y a toda China.

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Entonces, al verse superado en esta área, y sin tener realmente una manera de sustituir rápidamente todo lo que posee Huawei, fue que se tomó la decisión, que no tuvo razón alguna para llevar a cabo el plan en primer lugar, de regresare los permisos totales a Huawei, pero no así a ZTE.

Situación que abrió los ojos a todas las compañías:


Es un dicho entre economistas que las guerras comerciales tienden a no beneficiar a nadie. Y es que luego de esta decisión más que ortodoxa por parte de la administración de Trump. El mundo abrió los ojos, y muchas empresas se percataron que parte importantes de sus sistemas de negocios, no estaban en sus manos.

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Por ejemplo, volviendo al caso de Huawei. Para ellos era algo impensable que un gobierno iba a intervenir, en detrimento de su empresa en particular, como fue el caso de las decisiones infructíferas de Trump.

Para esta compañía simplemente era algo tomado como tácito que iban a contar siempre con la disposición de Google para brindarles el derecho a construir sobre su sistema operativo Android. Pero de un segundo a otro, todo cambió.

Aunque es cierto que Huawei estaba diseñando su propio sistema operativo. Este simplemente estaba a muchos años de distancia, debido en parte a los muy buenos resultados que les estaba generando ser parte del ecosistema Android.

La guerra comercial, lo que generó fue que se pusieran manos a la obra para desarrollar cuanto antes su propio OS, que no dependiese de nadie más que de ellos mismos.

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Y tras Huawei, también se sumaron Samsung, Sony, Nokia, y muchas de las compañías fabricadoras de teléfonos inteligentes, las cuales se percataron que también en un abrir y cerrar de ojos, podían verse perjudicadas por el fuego cruzado que significa esta guerra comercial. Todas estas, y muchas más comenzaron a desarrollar sus propios software, e incluso hardware,

Y así, como en el caso del sector de celulares móviles ?, muchos otros sectores comenzaron a hacer lo mismo ¿para que arriesgarnos a que nuestro negocio quede a manos de una sola persona que tome una decisión, en vez de desarrollar nuestras propias cosas?. Es lo que están pensando muchas compañías en todo la tierra ? en estos momentos.

China ?? responde, con sed de venganza:


En una especie de venganza poética, China ha decidido que en 3 años, ya no usarán, en el campo de todo el aparato estatal, ningún software, ni hardware fabricado en los Estados Unidos ??, o en cualquier otra parte del mundo. En cambio, todos estos sofwares y hardware tienen que ser reemplazados por productos “Made in China”.

Según los informes oficiales, el Gobierno central de China ordenó a todas las oficinas gubernamentales, e instituciones públicas que se reemplacen todos los sistemas operativos y hardware de las PCs extranjeras en los próximos tres años, intensificando la guerra tecnológica en curso. El país ha intentado este tipo de cosas antes a medias, pero este es el esfuerzo más serio hasta ahora para aislarse de la influencia del sector tecnológico occidental.

Según los analistas, esta decisión podría impactar fuertemente a HP y DELL como proveedores de todo tipo de Hardware de oficina, tanto PC como impresoras, y a Microsoft debido a que todas estas utilizan Window como sistema operativo.

China ?? había ordenado previamente purgas de software occidental, pero estaban más limitadas o relacionadas con ciertas áreas que podrían presentar brechas de seguridad;

“Hubo esfuerzos hace cinco años para alejar al país de Android y Windows, pero finalmente estas decisiones fueron abortadas. Debido en parte a la gran cantidad de ineficiencias que poseían sus contrapartes nacionales”. expresan los medios de comunicación locales.

La medida es parte de una campaña más amplia para aumentar la independencia de China de las tecnologías extranjeras, y es probable que alimente las preocupaciones de «desacoplamiento», con el corte de las cadenas de suministro entre Estados Unidos y China.

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Según los informes, el objetivo es reemplazar el 30 % de las computadoras y el software para fines del año 2020, un 50 % adicional en el año 2021 y el 20 % restante en el año 2022.

Esta decisión no ninguna tipo de sorpresa, ya que muchas empresas chinas se han estado preparando para esta situación durante años. China ha expresado su deseo de establecer su independencia de las compañías estadounidenses, por sobre el resto del mundo, y muchas empresas respaldadas por el estado no han podido usar proveedores estadounidenses por algún tiempo.

Dicha plan es ambicioso, por decir lo menos. Será necesario reemplazar miles de millones de dispositivos hardware y software. Pero no es tan simple como cambiar las máquinas HP por las fabricadas en China.

Es que además la medida obligatoria también incluye a los componentes de cada una de estas máquinas, las cuales también deben ser chinos. Por lo que los procesadores Intel y AMD están fuera, al igual que las GPU Nvidia, las arquitecturas ARM, los procesadores de imagen Sony. Y todo lo demás que te puedas imaginar que no está siendo fabricado en China.

Aunque, es un duro impacto no solo para estas empresas privadas, las cuales verán reducidas fuertemente sus ingresos, sino también para la humanidad como tal. La cual cada vez se está cerrando en sus propios países, sin percatarse que toda esta guerra comercial perjudica en ultima instancia a todos los consumidores, no solo dentro de China ?? y Estados Unidos ??, sino de todo el mundo. Pues al final del día, estamos hablando de la primera y la segunda economías del mundo.

Aun así, los equivalentes chinos a productos como Windows y Android, y ni hablar de los procesadores, y tarjetas gráficas no tienen ni el nivel de madurez, ni el soporte vital para desarrolladores necesarios para cambiarlos sin consecuencias.

Además la prohibición puede obstaculizar otros esfuerzos importantes, como el impulso del país para dominar el ecosistema de Inteligencia Artificial (AI).

Los detalles del plan aún son confidenciales, pero es probable que surjan a medida que comiencen a aplicarse. Lo que hay que ver aquí, es que si al igual que el gobierno de Trump, el gobierno de  Xi Jinping se percate que la medida puede traer muchos más problemas de lo que realmente puede traer. Y entonces se llegue a algún tipo de acuerdo entre las partes.

1 Comentario

  1. obligar a una empresa a usar un insumo menos eficiente o más caro, es propagar la ineficiencia a lo largo y ancho de toda la economía. Es forzar a toda la economía a desempeñarse peor. Solo debería promoverse un sustituto nacional si éste es de igual precio y calidad que otro extranjero, o si no lo es, que realmente pueda demostrarse alguna ventaja más allá de la pura revancha nacionalista o supuestas brechas de seguridad.

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