Bitcoin podría impulsar las temperaturas globales por encima del umbral catastrófico de 2ºC para 2048. Si la criptomoneda se adopta al mismo ritmo que otras tecnologías de uso general, dice un nuevo informe en la revista Nature Climate Change.

Bitcoin es una moneda que no depende del efectivo, sin embargo usa altos niveles de energía. Lo cual, puede significar una catástrofe para la tierra. Esta es una criptomoneda hambrienta de poder que cada día se utiliza más como un sistema de inversión y pago.

Por lo que un nuevo artículo publicado en la revista Nature Climate Change, sugiere que, si Bitcoin se adapta a un ritmo similar al del que se han adaptado otras tecnologías, su trayectoria resultará en que consumirá más energía que cualquier otra cosa en el mundo.

Los investigadores de la revista consideran “común” el hecho de que las personas no estén familiarizadas con una moneda digital que podría devastar el planeta.

“Reducir las emisiones para mantener el calentamiento por debajo de los 2ºC ya se considera un desafío muy difícil, dado el aumento de la población humana y el consumo, así como la falta de voluntad política. Luego vino Bitcoin”.

De hecho, Camila Mora, autor principal del estudio, afirma que hace seis meses tampoco conocía mucho sobre el tema. Cuando la coautora, Katie Taladay, propuso por primera vez analizar las emisiones de Bitcoin, Mora pensó que se trataba de una broma. “Pensé que era un videojuego”. Sin embargo, lo que surgió del análisis sorprendió al equipo de investigación.

Los autores especifican que no están pronosticando el futuro para Bitcoin, solo tratan de pensar en los efectos secundarios del éxito dramático, dijo Randi Rollins, un estudiante de doctorado que ensaya los impactos del cambio climático. “Este tipo de análisis se debe realizar cuando cualquier nueva tecnología esté en desarrollo”, manifestó. “Ser consciente de las consecuencias del desarrollo de la tecnología en el futuro podría contribuir en gran medida a reducir las emisiones y evitar mayores daños al medio ambiente”.

Es relevante destacar que algunas de las críticas de este informe consisten en lo complicado que es calcular el uso de energía debido a lo dispersa que está la red de BTC. Sin embargo los esfuerzos no escasean, de hecho, Mother Jones escribió en diciembre que una transacción de Bitcoin consume tanta electricidad como una familia durante toda la semana.

También apuntan a los esfuerzos del sector de TI para reducir su huella. No es el caso de que el consumo de energía se mantenga fijo durante los próximos cien años. Sin embargo, la urgencia del informe apunta al impacto que Bitcoin podría tener en los próximos 16-23 años, lo que sugiere que la criptomoneda (y probablemente todas las áreas que afectan el cambio climático) debe actuar mucho más rápido para reducir las emisiones de carbono, y así salvar al planeta que habitamos.

Es relevante destacar que un aumento en la temperatura de 2 grados centígrados es importante porque ese es el umbral en el que los científicos esperan que el cambio climático cause efectos devastadores e irreversibles en el planeta.

Las emisiones estimadas producidas por Bitcoin solo el año pasado son 69 millones de toneladas métricas de CO2. Mora llama a los números alucinantes. “Esa es la fuente de preocupación para nosotros. Si esta tecnología es tan insignificante y la huella es tan grande, ¿te imaginas si esto pudiese despegar?“. A medida que Bitcoin gana popularidad, sus demandas de energía aumentan dramáticamente. “No tenemos una sola actividad, ni la agricultura, ni el transporte, que podamos imaginar que en dos décadas sería suficiente para calentar el planeta en dos grados centígrados. Pero Bitcoin puede.”

Es decir, en este momento las emisiones de la moneda digital no traen consigo el apocalipsis, sin embargo el verdadero problema sería si BTC se hiciera más popular dentro de las comunidades.

Sin embargo es poco probable que la moneda digital se vuelva tan popular. Actualmente, hay aproximadamente 30 millones de usuarios de la cartera Bitcoin, de acuerdo a Blockchain.com, unos 10 millones más que en diciembre pasado. No obstante la mayoría de estas personas son inversionistas, especuladores o quienes intentan evadir los controles y las regulaciones de los gobiernos; Bitcoin apenas se utiliza en la vida cotidiana. En los Estados Unidos, el efectivo sigue siendo la moneda preferida para el 60 por ciento de las transacciones pequeñas de menos de $ 10, una cifra que se reduce al 20 por ciento por ventas de $ 25 o más, según la Reserva Federal.

Sin mencionar que BTC no está sola en el ecosistema. Esta compite con miles de otras criptomonedas, cualquiera de las cuales podría dejar a BTC junto con otras tecnologías olvidadas. Sin mencionar que algunos de estos rivales pueden no tener un impacto ambiental tan drástico. Ethereum, por ejemplo, está trabajando en un modelo que hará que la minería que consume energía sea innecesaria mientras se siguen registrando de manera segura las transacciones a la cadena de bloques.

Por otro lado, un dato relevante se mostró en publicación ambiental Grist escribió que “Bitcoin está ralentizando el esfuerzo por lograr una transición rápida lejos de los combustibles fósiles”

¿Qué está causando la explosión de emisiones?


La minería de Bitcoin es lo que adsorbe una gran de energía, por lo que ahí radica la mayor preocupación.

Bitcoin no tiene banco central. Es una red descentralizada de igual a igual para la moneda digital. Las compras de esta criptomoneda generan bloques de datos. Es como una carpeta con un problema matemático complicado dentro de la clave. Un minero es simplemente cualquier persona que quiera unirse a la red de Bitcoin y posee el potente hardware de procesamiento de BTC necesario para que el software sea capaz de resolver la clave y verificar el Bitcoin.

Es precisamente todo este proceso lo que hace de Bitcoin una de las criptomonedas más difíciles de falsificar. Como compensación por proporcionar este nivel de seguridad de computación intensiva, los mineros obtienen un porcentaje de los BTC que verifican. Pero la verificación requiere una enorme cantidad de energía y, a medida que Bitcoin se adopta más ampliamente, las demandas de energía aumentan peligrosamente. El análisis actual sugiere la minería de datos con fines de lucro es incluso más destructiva para el planeta que extraer el propio planeta con fines de lucro.

Metodología de los investigadores


Los investigadores incorporaron métodos anteriores revisados ​​por pares de Digiconomist en su análisis y rastrearon la eficiencia energética del hardware utilizado para la minería Bitcoin con la ubicación geográfica de los mineros y las emisiones de CO2 de la producción de electricidad en esas regiones.

¿Crees que las estimaciones han sido exageradas? Pues no. Para sorpresa de muchos Randi Rollins, otro de los autores del artículo, manifiesta que sus estimaciones son bastante conservadoras.

Sabemos que la minería de Bitcoin genera mucho calor. Por lo que un aspecto que ellos recalcan es que en sus estimaciones no se incluyen la energía necesaria para enfriar las plataformas mineras de Bitcoin ni siquiera.

¿Hay alguna posibilidad de que tanto Bitcoin como el planeta puedan sobrevivir?


Bitcoin es público y transparente. No hay un proceso de investigación para los mineros, por lo que cualquiera puede convertirse en uno. Y por consiguiente no existen estándares de emisión aplicables a los mineros.

Puede llegar a ser irónico que muchos defensores de Bitcoin, que defienden los valores libertarios, digan que depende de los gobiernos, no de la criptomoneda, imponer estándares que requieran la implementación de tecnologías de energía renovable para reducir las emisiones.

Los autores del artículo de hoy argumentan que, dado su impacto, Bitcoin debe desempeñar un papel activo en la solución del problema. Una forma posible de que la moneda digital reduzca su huella podría ser hacer que las claves sean más fáciles de resolver. Sin embargo esto podría potencialmente dejar a la moneda más vulnerable a la falsificación. Y si es más fácil de resolver, más mineros ingresan al mercado, lo que mantiene o aumenta la huella de emisiones a medida que aumenta la adopción.
“No podemos predecir el futuro de Bitcoin, pero si se implementa a un ritmo incluso cercano al ritmo más lento al que se han incorporado otras tecnologías, generará muy malas noticias para el cambio climático y las personas y las especies afectadas por él”, dice Mora en el comunicado de prensa. “Con la creciente devastación creada por las condiciones climáticas peligrosas, la humanidad está aceptando el hecho de que el cambio climático es tan real y personal como puede ser. Claramente, cualquier desarrollo posterior de las criptomonedas debe apuntar críticamente a reducir la electricidad que demandan”