Durante la reunión del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) celebrada en Washington, el ejecutivo encargado de economía y relaciones institucionales del BBVA, José Manuel González-Páramo aprovechó su participación al defender la creación de un marco regulatorio para el sector financiero que fomente los beneficios potenciales de la tecnología de registro distribuido conocida como DLT (Distributed Ledger Technology), incluyendo blockchain, informado así por medio de un comunicado de prensa publicado en la web oficial del banco este 11 de abril.

González-Páramo manifestó que “iniciativas recientes muestran cómo una colaboración más estrecha entre el sector privado, incluida también la industria financiera, y los reguladores y supervisores allanará el camino para la adopción masiva, segura y fructífera de esta tecnología”, según lo publicado.

En su primera participación ante la mesa de trabajo sobre criptoactivos, organizada por la IIF el año pasado, el ejecutivo presentó  la estrategia blockchain implementada por el banco “basada en tres pilares ‘E’: ejecución, ecosistema y experiencia”.

José Manuel González-Páramo en representación del BBVA en la segunda edición de la IIF. Imagen: Cortesía del BBVA.

Este año, en su segunda participación, el ejecutivo bancario  hizo hincapié en el rol de los entes reguladores y supervisores “como catalizadores de la innovación”, incluyendo a los criptoactivos, destacando 6 retos a los que se enfrenta la regulación actual sobre la blockchain:

  • Reducción del anonimato sobre criptoactivos para evitar el fomento de actividades fraudulentas y criminales, donde hizo mención sobre las medidas establecidas recientemente por la Unión Europea para la prevención del blanqueo de capitales.
  • Problemas surgidos por la “falta de localización territorial de las tecnologías de registro distribuido (DLT) y la asignación de responsabilidades” bajo consideraciones y jurisdicciones particulares en el caso de los contratos inteligentes.
  • La asignación de “un valor legal de una operación basada en blockchain” así como también el reconocimiento de una declaración de propiedad o un activo representado bajo una prueba de identidad.
  • La solución de problemas relacionados a la “protección de datos y del consumidor en relación con blockchain” al referirse al flujo de datos transfronterizos que puedan acarrear violaciones de regulaciones locales establecidas.
  • Reconocer la “validez legal de los instrumentos financieros emitidos usando blockchain por parte de los reguladores y supervisores”.
  • El registro efectivo y verídico de datos en los libros contables para su “calificación y clasificación de los impuestos y de la contabilidad de los criptoactivos”.

Así mismo, el ejecutivo aclaró que la tecnología blockchain no puede ser regulada pero si “las actividades que se desarrollan aplicando dicha tecnología”. En el caso del sector financiero, se deben adaptar las regulaciones para incluir servicios y productos prestados a través de la tecnología blockchain, de acuerdo al comunicado.

Como socio fundador de la Asociación Internacional de las Aplicaciones Blockchain de Confianza (INATBA) y con apoyo de la Comisión Europea, el banco y las organizaciones asociadas planean desarrollar “un marco global transparente, predecible y de confianza que permita la adopción de blockchain y la tecnología DLT fomentando el desarrollo de aplicaciones basadas en estas tecnologías”.

Buscan desarrollar un marco global transparente, predecible y de confianza que permita la adopción de blockchain y la tecnología DLT. Imagen: geralt.

Diferencias entre blockchain y DLT

Para abril del año pasado, el propio BBVA emitió un comunicado informativo donde explicaron algunas diferencias entre una DLT y blockchain, que a pesar de ser muy similares en su concepto tienen ciertas particularidades que no comparten ambas tecnologías.

De acuerdo al informe, una blockchain es una cadena de bloques y es un tipo de DLT.

Una DLT es una base de datos que manejan varios participantes, no se encuentra centralizada y cuyo registro distribuido aumenta la transparencia haciendo que el sistema sea más complicado de hackear, ya que dificulta algún tipo de fraude o manipulación.

Una blockchain también es una base de datos compartida pero mediante unos bloques que forman una cadena, tal como lo indica su nombre. Cada bloque se cierra con una especie de firma criptográfica denominada “hash”, a lo que el siguiente bloque sólo se abre con ese “hash”, como si fuera un sello lacrado. De esta manera, la información encriptada no es posible manipular, de acuerdo a la publicación.

Por su parte, el BBVA ya ha implementado diversas pruebas pilotos con esta tecnología para disminuir gestiones en diversos procesos internos y transacciones, como el uso de contratos inteligentes en el comercio internacional.

 

 

Imagen destacada por WilliamCho / pixabay.com

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